Imágenes que atrapan…

“Activistas vendrán y se irán, voces se levantarán y se callarán, gobiernos se congraciarán y otros se opondrán…Pero hay algo que permanecerá y que es inamovible – la naturaleza”.

 

Hace un tiempo atrás, viajaba en un taxi con dirección a mi oficina y en medio del pesado tráfico y la mente alborotada con tantos pensamientos al mismo tiempo, de repente fui atrapada por una imagen que nunca olvidaré.

A lo lejos se miraba la dulzura de dos niñas adolescentes, que seguramente a esa hora salieron de su colegio y esperaban el transporte público para retornar a sus casas. Todas coquetas, vestían el uniforme de su colegio, cargaban sus pesadas mochilas y parecía que entablaban un diálogo que sólo ellas eran capaces de entender la profundidad del mismo.

Miradas iban y venían entre las dos y cualquiera que las veía podía darse cuenta que eran dos niñas que habían forjado una gran amistad, una relación estrecha y profunda y que su relación en verdad era incondicional.

En medio del tumulto y pesado tráfico, mi taxi de repente se detuvo de inmediato frente a la alerta del semáforo en rojo, y paralelamente mi mirada también se detuvo con asombro frente a la alerta de la acción seguida de estas muchachas.

Casi no lo podía creer, mi corazón se aceleró y al mismo tiempo, mi corazón se entristeció. Quienes las miraban, seguro pensaron que eran “cómplices”, compañeras de colegio, que se respaldaban en todo, cómplices cuando no cumplían con las tareas, cómplices cuando quizá la una o la otra faltaba, cómplices tal vez cuando copiaban los exámenes. ¡Sí, cómplices! Porque en el par de minutos que el tráfico y el semáforo me detuvieron ligeramente frente a ellas, esos pensamientos son los que provocaron la imagen de estas dos muchachas, la imagen de las chiquilladas que estas niñas con seguridad harían en el colegio.

Pero en verdad, mi corazón se entristeció cuando de repente miré a una de ellas que con tal atrevimiento se acercó aún más a la otra niña y con el perfil de una “conquistadora”, comenzó a acariciarla y besarla. Y claro, la segunda respondió “positivamente” sin reparos, sin pena, ni complicación.

¿Una amistad estrecha? ¿Un compañerismo sincero e incondicional? ¿Una relación pasajera de enamoramiento entre chiquillas? ¡O más bien una alerta tremenda para padres, familias, comunidades!
Seguramente muchos al leer esta historia dirían que “debemos ser tolerantes y respetar el pensamiento y el estilo de vida de los demás”, o “que debemos tener mente abierta, que estamos en otra época”. Lo más tremendo es que incluso padres opinarían de este modo.

Pero si somos honestos y analizamos situaciones como éstas desde el fondo de nuestro corazón; ¿no es extraño, incómodo y hasta repugnante, observar imágenes como éstas – dos pequeñas niñas en calidad de “enamoradas”, o dos muchachos aparentando una relación de “pareja”?

Y no sólo eso, como en mi caso, fue ciertamente doloroso. Sentí una profunda tristeza por aquellas niñas, desde el fondo de mi corazón sentí que hay una profunda confusión en sus vidas. Confusión probablemente generada por carencias en sus vidas. Sí, carencia de amor y cuidado de sus padres, carencia del entorno familiar apropiado que les afirme a cada una de ellas que son unas princesas, unas preciosas niñas con un futuro brillante en el cual despuntarán como hermosas e inteligentes mujeres, llenas de cualidades y virtudes; como estupendas profesionales; pero, especialmente como maravillosas esposas y madres, cuyos hijos serán amamantados, nutridos, protegidos, educados y guiados como sólo una madre abnegada suele hacerlo.

¡Sí, carencias y probablemente pérdidas! Hace algunos años atrás tuve la oportunidad de hacer una investigación con fines académicos sobre las causas principales del homosexualismo y fue al mismo tiempo, sorprendente y triste entender por qué finalmente muchos niños, adolescentes y jóvenes terminan sus vidas confundidos, desviados y estropeados. Entre algunas de las razones se citan:

1. Lazos familiares dañados: ausencia del padre o de la madre, rechazo de la identidad del bebé recién nacido.
2. Falta de identidad de género: relación inadecuada con el padre del mismo sexo.
3. Confusión de roles: Falsa protección del niño o niña, o lo que se conoce como sobreprotección maternal.
4. Abusos: sexual, psicológico, físico, emocional, verbal.

Por tanto, no hay tal, “estoy atrapado en un cuerpo que no es el mío”. Activistas vendrán y se irán, voces se levantarán y se callarán, gobiernos se congraciarán y otros se opondrán a estos grupos como el tan conocido LGTBI. Pero hay algo que permanecerá y que es inamovible – la naturaleza. La propia naturaleza nos enseña que los animales fueron creados machos y hembras. ¡Cuánto más el ser humano! Fuimos creados hombres y mujeres. De modo contrario no hubiésemos llegado a esta era de la historia, sino fuese por la reproducción natural entre un hombre y una mujer. La familia está conformada por un hombre, la cabeza del hogar; y por una mujer, su ayuda idónea; quienes se reproducirán y tendrán hijos e hijas, con quienes extenderán su territorio y serán honrados por las comunidades donde viven.

El Dios, Creador de los cielos y de la tierra, de todo el universo, es quien sabiamente nos creó hombre y mujer. No hay otra manera de reproducirnos, para juntos ensanchar nuestros territorios y gobernar la tierra. Necesitamos la fuerza del hombre guerrero y héroe, su ímpetu para explorar e investigar, su corazón protector y deseo honesto de proveer para su familia. Y sin duda, necesitamos, la belleza y ternura de la mujer, cuyo corazón es confiable, su espíritu abnegado, su inagotable amor por quienes la rodean, y ciertamente su esperanza inmortal.

En la sabiduría de Dios, “creó a los seres humanos a Su propia imagen. A imagen de Dios los creó; hombre y mujer los creó”. (Génesis 1:27) El propósito original del Señor fue crearnos con un corazón que refleje Sus propios atributos; sin embargo, por causa del pecado, ese corazón ha sido quebrantado y muchos seres humanos que no se han reconciliado con Dios, Su Creador, están lejos de reflejar esos atributos.

Tristemente y sólo como ejemplo, la población LGTBI en Estados Unidos alcanzó el 4.5% (Gallup, 2017). Y en el Reino Unido, el número de lesbianas, gays y bisexuales alcanzó poco más de 1.000.000 (ONS, 2017), y así pudiésemos hablar de tantísimos más ejemplos, pero ése no es el propósito de hoy.
Es más bien, invitarles a tomar un tiempo y meditar en lo profundo de sus corazones sobre tantas vidas destrozadas, sobre tantas vidas apagadas que no obstante fingen todo lo contrario, fortaleza, mucha energía, con un espíritu de lucha incansable por “sus derechos” y que se resisten a toda costa ser “rechazados”.

Y en realidad, ésa es la palabra clave, “rechazo”. Probablemente al interior, en lo muy profundo de su corazón hay heridas tan hondas de rechazo, de abuso, de menosprecio, que necesitan ser sanadas.
Mi invitación, si estamos cerca de muchachos o muchachas, como aquellas niñas de mi historia, en los cuales notamos claramente un espíritu confundido, extendámosle nuestra mano de apoyo para levantarles, seamos esa luz para alumbrarles en medio de las tinieblas y sobre todo brindémosles ese abrazo que tanto necesitan para sentir que son aceptados, que aunque sus más cercanos les han rechazado, Dios, Su Creador está listo para abrazarlos y comenzar a curar sus heridas por más complejas e incurables que parezcan.

“Porque así ha dicho el Señor: Incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga…Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice el Señor”. (Jeremías 30:12,17a)

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¡Una semana llena de Victoria!

La tan celebrada Semana Santa, como sabemos inicia con el conocido “Domingo de Ramos”, que no es otra cosa que la “entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén”. Sí, entrada triunfal porque todo el pueblo lo recibió con júbilo, algarabía, ofreciendo palmas, tendiendo sus mantos para que el Rey entrase a la ciudad. ¡Hosana al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!” (Mateo 21:9). Hosana es en verdad un ruego por salvación, tal como se expresa en el Salmo 118:25 “Oh Señor, sálvanos ahora, te ruego; te ruego, oh Señor, que nos hagas prosperar ahora”.

El pueblo anhelaba a gritos salvación. ¿Pero, salvación de qué? Probablemente del estado social conflictivo de aquellos días; pero Jesús vino para traernos salvación aun más profunda, salvación a nuestras almas. Una semana después, Jesús muere en la cruz. El aclamado, es insultado, maltratado y vituperado. La esperanza muere. El Hombre, muere.

Sí, Jesucristo muere en su esencia humana; pero, Su poder divino es revelado 3 días después, cuando resucita en victoria. Cuando vence a la muerte, porque Jesús mismo es el dador de vida, es la Vida misma.

¡Jesucristo es el único que puede rescatarte de la muerte, de la muerte espiritual que es la más grave! ¿Sabes dónde pasarás la eternidad? ¿Piensas acaso que cuando mueras físicamente, todo se acaba? Jesús te dice, “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. (Apocalipsis 3:20)  No esperes más. Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida; no hay otro camino para asegurar una vida llena de paz aquí en la tierra y de esperanza de la eternidad en presencia misma del Creador del universo, donde ya no habrá más llanto, ni dolor, donde Jesús mismo enjugará nuestras lágrimas y nos dará paz eterna en su regazo, como sólo el Padre amoroso lo sabe hacer.

Para muchos la Semana Santa comenzó en victoria, pero terminó en desesperanza, en tragedia, en dolor, en muerte. Pero en realidad, la Semana Santa inició en Victoria y concluyó en Victoria aún mayor. ¡Porque Jesucristo se levantó de los muertos y vive eternamente y para siempre! ¡Dios no está muerto y puede transformar tu vida, entrégale a Jesús hoy mismo tu corazón!

 

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¡Un Nuevo Año lleno de ESPERANZA!

¡Sí! ¡La bondad y compasión de nuestro Creador nunca cesa y nunca falla!

Demos gracias al SEÑOR por todas Sus bendiciones a lo largo del 2018, pero también démosle gracias por todos los desafíos y momentos difíciles que experimentamos, todos ellos fueron oportunidades para crecer y para comprender que hay ESPERANZA, porque Dios es realmente la fuente de ESPERANZA.

Y si tú no conoces todavía a Dios personalmente; éste es el tiempo perfecto para abrir y entregarle tu corazón al que ama tu alma, a Jesús, el único y verdadero Dios y Salvador. Dios es en verdad tu Creador pero Él también anhela ser tu Padre. Él envió a su único Hijo, Jesús, para que ofrezca Su vida en sacrificio perfecto por el pecado del mundo. Cuando nosotros estuvimos perdidos en nuestro pecado, Dios pensó en nosotros y nos dio esperanza al enviar a Su Hijo para que muriese en una cruz para pagar por nuestro pecado y darnos ESPERANZA para una nueva vida. Dios anhela abrazarnos como un padre amoroso que abraza y protege a su pequeño niño o niña, tal como Su Palabra lo dice claramente:

“y yo [Jesús] les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo [Jesús] y el Padre [Creador] uno somos”.                 (Juan 10:28-30).

¡Hoy puede ser el día de tu salvación! La Salvación en Jesús es por gracia, es gratuita.
Si quieres conocer más, contáctate con Hacia la Excelencia.

¡La única razón para celebrar la Navidad!

Navidad…

Hace más de 2.000 años se celebró la primera Navidad en la historia de la humanidad.

¡Nació el único y verdadero Salvador! Aquél cuyo propósito fundamental fue liberar este planeta del más horrendo exterminador…el pecado.  La paga del pecado es muerte. Más Jesús, el Salvador vino para darnos vida y vida en abundancia.

“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.    (Romanos 10:9-10)

¿Quieres conocer más? Contáctate con Hacia la Excelencia.

 

¡Una bendecida Navidad y un extraordinario Año Nuevo!

Mateo 2:5-12

Ellos [sabios de oriente] le dijeron [a Herodes]: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:

Y tú, Belén, de la tierra de Judá,
No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
Porque de ti saldrá un guiador,
Que apacentará a mi pueblo Israel.

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos [sabios de oriente], indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;

y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.

10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

12 Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

¡Mientras más oscura la noche, más pronto llega el amanecer!

“Muchas veces experimentamos en nuestra vida periodos densamente oscuros, y que al atravesarlos, difícilmente logramos divisar el amanecer”.

 

La creencia popular así lo declara, aunque según los expertos, esto no necesariamente es así. En todo caso, lo que sí es cierto, es que definitivamente tras la noche densamente oscura, con certeza siempre, siempre esperamos un amanecer, incluso en la Antártica donde las noches pueden durar hasta 24 horas.

Pero más allá del análisis científico de este fenómeno, éste nos lleva a meditar en las circunstancias que muchas veces atravesamos.

Sin embargo, tan cierto como que se acerca la madrugada, cuando caminamos por sombrías etapas, con seguridad veremos aquellos destellos de esperanza que iluminen nuestra jornada y que nos impulse con certeza a un brillante nuevo día.

Hace poco, volaba por algunas horas de regreso a mi país, un vuelo nocturno por cierto, y mientras atravesaba el Atlántico, presencié el más espectacular paisaje celestial nocturno…densos nubarrones oscuros, como si una catastrófica tormenta iba a caer sobre nosotros, pero poco después y a la distancia pude divisar unos extraordinarios destellos de luz, que aparecieron de la nada. Ciertamente, en el horizonte se aproximaba el amanecer; en verdad, la oscuridad por más densa que parecía era pasajera y pronto terminaría. Por seguro, había esperanza y el amanecer se avecinaba.

¿Cuál es tu situación ahora mismo? ¿Acaso estás atravesando un camino cubierto de una densa oscuridad, en donde es imposible mirar hacia el otro lado; y el temor y la zozobra invaden tu corazón? ¿Estás acaso enfrentando soledad, o quizá una difícil situación económica por falta de trabajo y deudas por doquier, o has recibido un diagnóstico médico cuyas probabilidades humanas de recuperación son limitadas y complicadas? O ¿estás enfrentando una situación familiar muy dolorosa?

Así es el caminar de la vida, tenemos días soleados y brillantes, durante los cuales y a pesar del hermoso paisaje, el calor eventualmente nos puede afectar. Transitamos también por días lluviosos y fríos, durante los cuales necesitamos suficiente abrigo y bebidas calientes. Y claro, transitamos también por noches oscuras, frías y desesperanzadoras, donde nuestro corazón anhela profundamente ser guiado por una mano protectora, generosa y llena de amor.

No sé cuál sea tu transitar ahora mismo, pero si estás atravesando la densa y oscura noche, estoy convencida que hay esperanza, que aún tienes la oportunidad de pronto divisar aquellos destellos de luz que te guiarán hacia tu amanecer.

De hecho, hay alguien que atravesó antes que tú o yo, aquellas jornadas tenebrosas y densamente oscuras, hay alguien que entiende perfectamente lo que estás experimentando, hay alguien que eso y más lo vivió en carne propia, ése es Jesucristo, el Hijo del Dios, Dios mismo, que por amor a nosotros [la humanidad] “se hizo pobre siendo rico, para que nosotros con Su pobreza seamos enriquecidos” (2 Corintios 8:9); “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:6-8).

¿Qué noche más oscura pudo haber existido en la historia humana?
La muerte del Rey fiel y justo por el pueblo traidor e injusto.                                                            La ejecución del Santo por los pecadores.
Más aquella noche no tuvo su fin ahí; sino que 72 horas después amaneció con gran poder. Y es que el Justo resucitó, se levantó de la muerte victoriosamente. ¡La Vida venció a la muerte!
Jesucristo el Camino, la Verdad y la Vida misma, tiene el poder para traerte de muerte a vida, de desaliento a esperanza, de insatisfacción a llenura, de angustia a paz.

Puedes probar lo que desees, pero puedo asegurarte que NO hay otro camino para que encuentres un nuevo y duradero amanecer en tu vida. ¡Jesús es la a única senda cierta! ¡Jesús es la estrella resplandeciente de la mañana! (Apocalipsis 22:16)

Te invito a que hoy mismo abras tu corazón, tu alma misma a Cristo Jesús. Él depositará en ti aliento de vida. Te traerá literalmente de muerte a vida. Te llenará de esperanza, te abrigará con Su amor eterno, te dará paz, la paz que sobrepasa todo entendimiento en medio de un mundo turbulento.

El adagio popular dice: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. De hecho, “hoy es el día de salvación” (2 Corintios 6:2), clama con fe al Dios Todopoderoso, Creador del universo, que está atento a tu súplica y a los anhelos de tu corazón. Invítale hoy mismo como Salvador y Señor de tu vida.

Dios Todopoderoso, gracias por enviar a tu Hijo bendito, mi Señor Jesucristo, quien murió en la cruz por mí. Perdona todos mis pecados. Me arrepiento de todo corazón por haber pecado contra ti y haberte ofendido. Lávame y límpiame con la preciosa sangre de Cristo. Yo creo firmemente que Dios le resucitó a Jesús de entre los muertos para darme vida eterna. Jesús amado entra en mi corazón, te recibo como el único Salvador de mi alma y de mi vida. Transfórmame y ayúdame a vivir una vida de obediencia, agradándote en todo tiempo. ¡En tu Nombre oro amado Jesús!

Si tienes preguntas sobre la decisión que hoy has tomado, no dudes en tomar contacto con nuestro blog. Estamos para servirte. Y recuerda “hoy es el día de salvación”.

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¿Has experimentado el caminar por un sendero sin fin?

“Había algo que nos movía a no detenernos, ni desanimarnos, sino a seguir a pesar de los obstáculos y quizá del cansancio que experimentábamos…”

 

Hace poco compartí de algunas actividades al aire libre, en las que tuve la oportunidad de hacer cortas y largas caminatas a lo largo de senderos en medio de bosques naturales. Fue una experiencia inigualable por lo que las disfruté estupendamente, a pesar de lo complicadas que se pusieron en determinados momentos.

Eventualmente uno de los senderos fue mucho más complicado que los otros, no sólo más complicado sino también más largo, casi sin fin. Y no sólo eso, sino que a lo largo de la caminata, muchos obstáculos aparecieron. Cuestas interminables que subir; algunos tramos cuesta abajo, resbaladizos por el lodo; de repente algunas zanjas que saltar; y en algunos casos, unos pequeños riachuelos o cochas que demandaban cierto impulso para atravesarlos.

Al ritmo del gorjeo espectacular de pajarillos que revoleteaban en medio del bosque y repentinamente acompañada por un par de caninos amigables que se unieron al grupo como si tomasen el papel de guías, la caminata por el sendero de repente tomó un matiz diferente. Y para algunos las fuerzas se agotaban; para otros con un descanso corto en medio del sendero y un poco de agua fue suficiente para recobrar fuerzas; para otros, fue algo tremendamente cotidiano, sabían que se enfrentarían a obstáculos y estaban listos a enfrentarlos.

Pero para todos, había algo que nos movía a no detenernos, ni desanimarnos, sino a seguir a pesar de los obstáculos y quizá del cansancio que experimentábamos…una sola cosa pero poderosa…nuestra meta, llegar a una de las majestuosas cascadas de la zona.

Y así fue, luego de casi dos horas, nuestros ojos no podían creerlo, delante de nosotros, uno de los espectáculos más maravillosos, la Cascada de Cóndor Machay, fruto de los deshielos del Nevado Cotopaxi, ubicado en la provincia Ecuatoriana del mismo nombre.

Que refrescante fue estar de pie frente a este espectacular escenario, no sólo por la brisa arrojada por la fuerza de la caída de las aguas de Cóndor Machay que

En la cascada Cóndor Machay

definitivamente traía frescura a nuestros rostros y cuerpos; sino porque también traía refresco a nuestras almas, al saber que logramos nuestra meta, descubrir la hermosura de Cóndor Machay, a más de 3.000 metros de altura. ¡Qué impresionante! ¡Qué extraordinario escenario en vivo y en directo!

El recorrer por estos senderos y en particular éste que nos llevaba a Cóndor Machay, a momentos parecía un sendero sin fin, interminable, irresistible, pero nuestros ojos estuvieron puestos en la meta, la invaluable meta que finalmente fue alcanzada y disfrutada.

¿Has experimentado el caminar por un sendero sin fin? ¿Te has puesto a pensar que el sendero de la vida a veces parece ser un sendero interminable y agobiante?

Muchas veces, el transitar por la vida puede parecer un sendero por el cual caminamos sin llegar a la meta. Enfrentamos ciertamente muchos obstáculos, pero desafortunadamente no alcanzamos nuestra meta. Ahora bien, ¿cuál es tu meta? ¿qué anhelas alcanzar al final de la vida?

Acaso, tener un matrimonio exitoso, hijos realizados como personas y como profesionales, un alto y respetable desarrollo profesional, negocios que alcancen su máximo esplendor; y todo ello, puede ser valorable y si se lo logra será realmente digno de admirarse. No obstante, todo esto por digno e invaluable que parezca se queda en el plano físico y en lo emocional. Pero, ¿qué hay del plano espiritual?

¿Pensamos quizá que después de todos los innumerables obstáculos vencidos y del éxito alcanzado en esta tierra, todo termina allí una vez que partamos de ésta?

Pues definitivamente no, Dios, nuestro Creador conforme dice Su Palabra, “…y ha puesto eternidad en el corazón de ellos…” (Eclesiastés 3:11). Somos seres eternos, una vez que partamos de esta tierra, viviremos -nuestro espíritu vivirá eternamente. La pregunta es ¿dónde?

Y mientras nuestra vida no tenga un propósito claro y que trascienda, todo éxito conseguido aun en medio de grandes obstáculos se convierte en logros pasajeros, temporales, fugaces e incluso en vanidades. ¿Por qué? Porque muchas veces todo lo que hacemos y con gran esfuerzo es simplemente para traer reconocimiento a nuestro propio nombre.

El escritor John Piper, en su libro, “Don´t waste your life” (No desperdicies tu vida) afirma: “Se trata de la grandeza de Dios, no de la importancia del hombre. Dios hizo al hombre pequeño y grande al universo para expresar con esto algo acerca de sí mismo”.

El momento en que reconozcamos que somos creaturas del Dios creador de cielos y de la tierra, del ser humano, de todo el universo y de todo lo que hay en él; nuestra perspectiva cambiará completamente. Somos seres creados por el gran Dios Todopoderoso y somos hechos a Su imagen y semejanza y fuimos creados para buenas obras; tal como lo dice Su Palabra: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).

Entonces todo cobra sentido. No se trata de nosotros, sino de quién nos hizo y para qué nos hizo. Dios es quien da propósito a nuestras vidas, Él es el que cumplirá Su propósito en cada uno de nosotros (Salmo 138:8), claro está si nos volvemos a Él, si buscamos Su dirección, si anhelamos Su propósito en nuestras vidas.

La jornada de la vida es complicada, agotadora y confusa a momentos; pero si tenemos claro nuestro propósito y nuestros ojos están puestos en él, sabemos que todo obstáculo será finalmente superado. Jesús dijo: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo (Juan 16:33). Y también dijo: “En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar” (Juan 14:2).

Hoy puede ser el día en que halles verdadera paz y salvación. Seguramente has estado caminando por senderos aparentemente sin salida, sin fin. Y a lo mejor, sin mayores logros. Pero Jesucristo te invita a que hoy dejes toda carga a Sus pies, que confieses tus pecados delante de Él, que descargues todo lo que te aqueja delante de Él. Jesús hoy mismo te escucha, escucha tu corazón y te invita a que descargues todo lo que te agobia y fatiga. Él es tu Salvador, tu Sanador, el que perdona todas tus maldades y está listo para recibirte con los brazos abiertos.

¿Has tratado de saltar o evadir tantos obstáculos y no has podido? Si hoy abres tu corazón completamente, sin reparos, te arrepientes de todo pecado, Jesús te promete la vida eterna en Su presencia, y además caminar junto a ti el sendero de la vida. Al final del sendero, con certeza te esperará la majestuosa fuente inagotable del agua viva, a Jesucristo mismo quien te recibirá con los brazos abiertos, quien enjugará tus lágrimas, quien refrescará tu alma.

Su Palabra dice: “ El SEÑOR mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes” (Deuteronomio 31:8).

 

Fotos:  Cortesía colegas CI