¡Un regalo muy especial!

“Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía”.                                                                                                                       (Santiago 5:7b)

 

En este año 2020, Hacia la Excelencia cumplió 7 años de servicio a la comunidad global. Nuestro propósito ha sido y seguirá siendo el traer una palabra de profunda reflexión a la vida de cada uno de nuestros lectores. Una palabra que penetre en sus corazones y que transforme vidas para que produzcan frutos de excelencia y en abundancia.

En agradecimiento a nuestros lectores, queremos compartir con ustedes gratuitamente el folleto:  “Buscad el Reino de Dios”.

Estamos covencidos que este regalo especial tiene el poder de traer una nueva perspectiva en su vida y en la vida de aquellos con quienes ustedes quieran compartirlo libremente.

Vivimos tiempos complicados, de gran tensión, temor e incluso desesperanza. La pandemia y otros factores relacionados han trastocado la vida del ser humano. Pero, ¡hay esperanza en medio de la incertidumbre!  ¡Es posible ver la luz en medio de las tinieblas! ¡En el camino a la condenación, podemos ser rescatados y salvados!

Totalmente gratis, descarga: “Buscad el Reino de Dios”.

¡Tu salvación está a la vuelta de la esquina, no desperdicies esta oportunidad! ¡No desperdicies este regalo especial!

 

La Visión de Su Gloria – Apocalipsis

“La comunicación es de vital importancia en el desarrollo de una relación con cualquier persona, incluyendo a Dios. ¿Podría ser que la falta de comunicación sea la razón por la cual su relación con Dios parece distante, formal e impersonal?”                                                                                       Anne Graham Lotz

 

Anne Graham Lotz, Presidenta AnGel Ministries

 

En esta ocasión “Hacia la Excelencia” tiene el honor de compartir gratuitamente un material de gran valía, gracias a la cortesía de AnGel Ministries.

Se trata de un Estudio Bíblico basado en Apocalipsis, mismo que incluye: El libro de trabajo, además  de una serie de 6 videos.

Confiamos que este estudio, ya sea en forma individual o grupal, le ayude a desarrollar una comunicación y especialmente una relación personal con Dios.

La Visión de Su Gloria le enseñará cómo leer y estudiar la Biblia. Y al estar basado en el libro del Apocalipsis, libro que “revela lo que anteriormente era desconocido”; confiamos que Jesucristo mismo, el Dios único y verdadero, sea revelado en su vida o en la del grupo con quien usted compartirá este estudio; y entonces ustedes sean llenos de la gloria de Dios, en tanto establecen una comunión íntima con su Creador y Salvador, a lo largo de este estudio.

Los videos del taller “La Visión de Su Gloria” están disponibles en los siguientes links:

Seminario 1: Esperanza cuando está deprimido

Seminario 2: Esperanza cuando está engañado

Seminario 3: Esperanza cuando está desanimado

Seminario 4: Esperanza cuando está angustiado

Seminario 5: Esperanza cuando está derrotado

Seminario 6: Esperanza que enciende su corazón

Además descargue gratuitamente el “Libro de Trabajo” para que pueda seguir este estudio sistemáticamente:  aquí.

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan”. (Apocalipsis 1:1)

 

Copyright © 2020 Anne Graham Lotz (AnGeL Ministries) Raleigh, North Carolina, USA. Usado con permiso. Todos los derechos reservados www.annegrahamlotz.org.

 

Esperanza en medio del caos

“…hay un solo camino para resistir, sobreponernos y vencer a los estragos de esta pandemia…”

 

 

Tras 6 meses de haberse identificado al COVID-19 como una enfermedad infecciosa, primero en Wuhan, Hubei, China; y luego como una pandemia que consecuentemente está afectando a todo el globo; tal parecería que este “enemigo invisible” no ha dado tregua a la humanidad y persiste en su ataque. Y es que, al cierre de esta edición, 13.022.814 casos han sido reportados y además 571.000 muertes.

“Perdí mi trabajo a causa del coronavirus”.

Y sí en medio de esta pandemia, los casos de COVID-19 no se detienen; y lógicamente tampoco los casos de angustia, depresión, pánico porque este virus no sólo ha causado estragos en la salud física de la humanidad, incluyendo trágicamente la muerte de algunos; pero también ha provocado la desestabilización en la economía del mundo; empresas que han quebrado; o al menos que han reducido su fuerza laboral y desafortunadamente, cabezas de hogar que han perdido sus empleos; por solo nombrar algunos de los trastornos provocados por este “enemigo invisible”.

Y claro, paralelo al caos que estamos enfrentando no faltan los mensajes bien intencionados y cargados de “buena vibra” – como algunos lo llaman, que de alguna manera quieren motivar el alma de cuantos han decaído en este tiempo y animarlos a levantarse; de hecho, a que toda la sociedad nos levantemos y luchemos por nuestros más caros anhelos a pesar de la adversidad.

Pero ¿acaso estamos poniendo nuestra confianza únicamente en nuestra valentía, fortaleza, buen ánimo y hábil estrategia humana? Si es así, me temo que no llegaremos muy lejos. De hecho, ni la más hábil estrategia científica, política o incluso económica ha logrado detener los impactos de todo orden provocados por esta pandemia.

No obstante, hay un solo camino para resistir, sobreponernos y vencer a los estragos de esta pandemia; y es precisamente reconociendo que no somos “autosuficientes”, que como humanos “no nos hicimos a nosotros mismos”; y que es necesario volvernos a nuestro Hacedor, a nuestro Creador, a Aquél que puso orden al caos inicial en este mundo (Génesis 1) y que tiene el poder para sostenernos, levantarnos y ciertamente, ordenar nuestro mundo caótico.

Y qué agradable es encontrar en la frescura de Su Palabra, refrescamiento para nuestra alma y verdadera esperanza en medio de un futuro incierto desde la perspectiva humana; pero, lleno de gran esperanza para quienes decidamos confiar en Él, en Jesucristo, ¡el autor de la vida!

“Bendito es el hombre que confía en el Señor…” (Jeremías 17:7-8)

¿Conoce a Jesús personalmente?  ¿Le gustaría hacerlo?  Si es así, tome contacto con Hacia la Excelencia y estaremos gustosos de compartir más sobre nuestro Señor Jesucristo, la única esperanza para este mundo en caos.

 

Fuente:  Worldometer (información estadística – casos COVID-19)

Fotografía: Fotos 1 y 2: Envato Elements & Foto 3: Cecy Yepez

Pánico, desolación, desesperanza … ¿Dónde está su confianza?

“La crisis va más allá de lo que el esfuerzo humano puede hacer; va más allá de los recursos existentes”.

 

Con certeza desde enero 2020, los distintos medios y las redes sociales nos han abrumado con millares de titulares, y que unos más que otros, han provocado temor, angustia, desesperanza, en definitiva, caos e inestabilidad.

En enero por ejemplo, “Incendios en Australia amenazan futuro de 327 especies protegidas de animales y plantas, dice el Gobierno”; también en enero, “Terremoto en Puerto Rico: cómo los sismos cambiaron la forma en que se ve la isla desde el espacio”; en febrero, “Al menos nueve muertos en el este de Turquía por un terremoto con epicentro en Irán”. Y seguramente, no nos ha sido ajeno el tan opinado tema sobre el “calentamiento global”.

Pues sí, la tierra ha enfrentado fuegos, ha temblado, se ha inundado, en diferentes lugares del planeta; y ciertamente, poblaciones han sido afectadas en distintas y críticas maneras; pero, de todos modos, cada uno de estos problemas han sido específicos, que han atacado específicos lugares. Y aunque sus vecinos y el mundo pudieron condolerse, nadie sufrió más que aquellos que en carne propia experimentaron estas tragedias. Por lo tanto, el dolor en sí fue sectorizado, por así llamarlo.

Ahora bien, más adelante, otros titulares se han sumado a los ya expuestos, así: “Reino Unido ‘bajo arresto domiciliario’ mientras coronavirus mide ‘poner fin a la libertad’”; “Coronavirus en Ecuador: Preguntas y respuestas sobre tratamiento de cadáveres en emergencia sanitaria”; “La pandemia podría reducir la economía mundial casi un 1% en 2020, dice la ONU”.

El panorama cambia drásticamente desde luego. Titulares de esta naturaleza, sobre un tema en particular, comienzan a surgir en los distintos países del mundo, uno tras otro, minuto a minuto; y tal parecería que, como el tic tac del reloj, noticia tras noticia, anuncian sobre el “enemigo invisible” – el COVID-19.

Enemigo, que al cierre de esta edición, ha atacado a más de un millón de víctimas y ha fulminado a 64.743 personas, alrededor del mundo. ¡Una verdadera tragedia!

Pero qué clase de enemigo es éste, que ha venido a trastornar la vida de todos los habitantes del planeta, como ningún otro. ¡El pánico ya no es sectorizado, es global! ¡El desastre ya no es sectorizado, es global!

¿Cómo salir de este encierro? ¿Cómo vencer al enemigo? ¿En quién confiar?  Son algunas de las tantas preguntas que se hace la humanidad en medio de esta crisis mundial. Y aunque el buen ánimo de algunos; el espíritu de motivación de otros; especialmente la tremenda buena voluntad y servicio abnegado de tantos más; y desde luego, la acción estratégica de los gobiernos que ciertamente no podemos dejar de mencionar; no obstante, no son suficientes para traer bienestar, ni salud, ni verdadera paz.

La crisis va más allá de lo que el esfuerzo humano puede hacer; va más allá de los recursos existentes. Ya no sólo es el virus como tal, que causa la enfermedad o incluso los lamentables decesos; es la tragedia emocional en el entorno familiar, en el entorno comunitario y en el entorno global.

Pero es ahí, cuando como seres humanos no tenemos a dónde volvernos, no tenemos lugar a dónde mirar para buscar refugio, cuando nos damos cuenta de nuestra vulnerabilidad, debilidad e impotencia para enfrentar lo desconocido; que navegamos en lo profundo de nuestro corazón y reconocemos que hay alguien, a quien podemos y debemos volvernos.

Ése alguien es Dios. Y la palabra “Dios” puede estar muy “manoseada”, muy “subutilizada”, muy “descontextualizada”. ¿Realmente el mundo tiene un verdadero entendimiento y conocimiento de quién es Dios?  ¿En verdad el mundo comprende acerca de la esencia y magnitud del Dios Creador de cielos y de la Tierra, de todo el universo y todo lo que en él hay?

Si en verdad, la humanidad entendiese la magnificencia de este Dios, entonces se uniría al Salmista de antaño, a David, y clamaría desde lo profundo de su corazón, en estos tiempos de crisis:

“Levanto la vista hacia las montañas,
  ¿viene de allí mi ayuda?
¡Mi ayuda viene del Señor,
 quien hizo el cielo y la tierra!…

“El Señor te libra de todo mal
    y cuida tu vida”.

 (Salmo 121:1-2,7  NTV)

 

Cuando entendemos que los recursos “humanos” se agotan, en medio de esta pandemia, no hay más sabia acción que volverse al Creador de la humanidad. No hay acción más sabia que volverse a Aquél que es el dador de la vida, a Aquél que salva y sana, a Aquél de quien fluye la verdadera paz.

¡No hay otro camino, que volverse al verdadero y todopoderoso Dios, a Jesucristo, la Vida misma, el Salvador del mundo, el Príncipe de Paz!

Mientras los noticieros proclaman pánico, desolación, desesperanza; solo aquél que pone su confianza en el Dios Eterno, Creador de cielos y de la tierra, tendrá la fuerza para proclamar serenidad, consolación y esperanza; entendiendo que su protección viene de lo Alto, de su Creador.

“¡Tú guardarás en perfecta paz
 a todos los que confían en ti;
 a todos los que concentran en ti sus pensamientos!
Confíen siempre en el Señor,
porque el Señor Dios es la Roca eterna”.

(Isaías 26:3-4  NTV)

 

Fuente: https://www.worldometers.info/coronavirus/

Fotos:  Cecy Yepez (1) & Envato Elements (2, 3, 4) – Diseño:  YNS

Navidad…¡El Salvador del mundo en un pesebre!