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La excelencia de Dios en la creación – Un diseñador inteligente, un universo de remarcable precisión y el origen de la vida

“Un hombre honesto, armado con todo el conocimiento disponible en la actualidad, solo podría afirmar que, en cierto sentido, el origen de la vida hasta el momento parece ser casi un milagro, ya que las condiciones que se necesitan cumplir para que surgiera son demasiadas”.

Francis Crick

Hoy concluimos con este artículo el primer capítulo del estudio que Hacia la Excelencia comenzó a compartir un par de meses atrás sobre «El Dios de la creación como autor y ejemplo de excelencia», extractos sobre la investigación de este apasionante tema.

Lee Strobel defiende la existencia de un Diseñador Inteligente desde la evidencia de la Astronomía; y así manifiesta que la posición de la Tierra en el universo y sus procesos geológicos y químicos intrincadamente coreografiados trabajan juntos con una eficiencia exquisita para crear un lugar seguro para que vivan los humanos. Y Strobel cita al astrofísico John A. O’Keefe, de la NASA:

“Si el universo no se hubiera hecho con la precisión más exigente, nunca podríamos haber existido.  En mi opinión, estas circunstancias indican que el universo fue creado para que el hombre viva”. (Strobel, The Case for a Creator 2014)

Por otro lado, el astrónomo Guillermo González y el filósofo científico Jay Wesley Richards manifestaron que:

“…tomaría una estrella con las propiedades altamente inusuales de nuestro sol para nutrir a los organismos vivos en un planeta circundante. Entre las propiedades se citan:  la masa correcta, la luz correcta, la edad correcta, la distancia correcta, la órbita correcta, la galaxia correcta, la ubicación correcta. Por lo tanto, numerosos factores hacen que nuestro sistema solar y nuestra ubicación en el universo sean perfectos para un entorno habitable”. (Strobel, The Case for a Creator 2014)

Y en efecto, la creación del universo y su precisión es un tema que se ha discutido ampliamente desde distintas esferas y a lo largo de décadas. Millard J. Erickson, en su libro “Christian Theology” [Teología Cristiana], anota que el debate de la gran evolución a principios del siglo XX pone en claro que mientras la Teología y la Ciencia avanzan en cursos paralelos la mayor parte del tiempo sin cruzarse en un tema común; en cambio, el problema del origen del mundo sí es uno de los puntos donde ellas definitivamente se encuentran.[1]

Por ello, en tanto abordamos el tema de la precisión del universo, amerita en este punto analizar la Evolución Darwinista vs. el Diseño Inteligente. “El Origen de las Especies”, conocida publicación de Darwin en 1859 expone sobre la evolución biológica, cuya teoría provee una hipótesis completamente naturalista que pretende explicar el diseño aparente de los sistemas teleológicos naturales como los globos oculares.  Es así como manifiesta James E. Taylor, en “Introducing Apologetics” [Introducción a la Apologética] que la explicación Darwiniana de la teleología biológica natural incluye 3 aspectos importantes: (1) cambio genético aleatorio, (2) selección natural y (3) herencia genética.[2]  Y dicha explicación se desarrolla así:

“Organismos complejos y órganos como los globos oculares han evolucionado durante un largo período de tiempo a partir de formas de vida múltiples.  Este proceso de evolución biológica de formas más simples a más complejas tuvo lugar mediante cambios genéticos aleatorios (mutaciones) que ocurrieron en formas más simples durante el proceso reproductivo. Es decir, un organismo produce una descendencia que difiere de éste en algún aspecto importante”. (Taylor 2006)

Así, según la Teoría Darwinista, tales alteraciones accidentales y no planificadas en las partes de los organismos biológicos tienen valor de supervivencia para los organismos o no. Si tienen un valor de supervivencia, entonces el organismo que los adquirió tenderá a adaptarse mejor a su entorno. Si no tienen un valor de supervivencia, entonces el organismo no tendrá tantas probabilidades de adaptarse, y, por lo tanto, no tendrá tantas ganas de sobrevivir. Ésta es la idea de la supervivencia del más apto o más fuerte.  Por lo tanto, la “selección natural” propuesta por Darwin es:

“…el nombre dado a este proceso de eliminación de organismos que ocurre naturalmente como resultado del grado en que pueden sobrevivir. Los organismos que heredan rasgos que les permiten adaptarse mejor a sus entornos están ´seleccionados´ por naturaleza. (Taylor 2006)

Sorprendentemente, Charles Darwin en su libro, “The Origin of Species” [El Origen de las Especies] identificó un medio para refutar su teoría:

“Si pudiera demostrarse que existió algún órgano complejo que posiblemente no podría haberse formado por numerosas, sucesivas y ligeras modificaciones, mi teoría se derrumbaría por completo”. (Taylor 2006)

Así, Darwin increíblemente reconoció que, si alguien identifica un sistema biológico que no pudo haber sido construido en pasos graduales durante largos períodos de tiempo, entonces su teoría sería inválida.

En este punto, es propicio que abordemos lo inherente a la evidencia del diseño de máquinas moleculares que ciertamente desafían la explicación de la “selección natural” de Darwin.

El biólogo y apologeta cristiano Michael J. Behe, en su libro “Darwin´s Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution” [La caja negra de Darwin: El reto de la bioquímica a la evolución] argumenta que existen sistemas integradores y complejos en organismos biológicos, a los cuales los denomina “irreduciblemente complejos”, estos incluyen circuitos de señales transductibles, motores sofisticados y todo tipo de circuitos biológicos; tal como lo explica y sintetiza, el Doctor Stephen C. Meyer, en una larga entrevista otorgada al periodista Lee Strobel.[3]

Meyer así mismo precisa:

“Estas máquinas biológicas necesitan todas sus partes variadas para poder funcionar. La selección natural solo preserva cosas que desarrollan alguna función, en otras palabras, lo que ayuda al organismo a sobrevivir en la siguiente generación. Esto es la supervivencia más fuerte. (Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia a Dios 2005)

Según Meyer, los sistemas complejos irreducibles tienen un problema y es que no tienen ninguna función hasta que todas sus partes están presentes y trabajando juntas en coordinación una con otra. Así que, la selección natural no puede ayudar a construir dichos sistemas; solo puede preservarlos una vez que son construidos.

Por lo tanto, añade Meyer, en su referencia al argumento de Behe que es imposible para la evolución dar un salto tan grande solo por casualidad y crear un sistema completo a la vez. Esto, por cierto, conduce a la formulación de la siguiente pregunta: “¿Cómo surgió la máquina bioquímica? Y entonces Meyer cita:

“Behe dice que es probable que estos sistemas biológicos parezcan diseñados porque realmente fueron diseñados.  Después de todo, cuando vemos sistemas irreduciblemente complejos y sabemos cómo se formaron, invariablemente un diseñador los hizo”. (Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia a Dios 2005)

Para Behe, la noción de complejidad irreductible la resume así:

“…un solo sistema compuesto por varias piezas armónicas e interactuantes que contribuyen a la función básica, en el cual la eliminación de cualquiera de estas piezas impide al sistema funcionar”. (Collado 2007)

Y para explicar esta noción, Behe toma como ejemplo un artefacto si se quiere casero – la trampa para cazar ratones. Se observa a simple vista que ésta está compuesta por un conjunto de piezas que interactúan conforme a un diseño específico y para alcanzar también un fin en particular. Quienes analizan este instrumento, llegan a la conclusión que el sistema de piezas que lo componen no ha sido dispuesto al azar. Se descarta, por cierto, que el sistema se haya formado gradualmente y a causa de una serie de pasos intermedios que han ido mejorando el sistema por un mecanismo de tipo darwiniano. Para que este instrumento funcione, se requiere que estén todas y cada una de las piezas dispuestas según el orden previsto o en definitiva el sistema no funciona.[4]

Para graficarlo de mejor manera, Behe, en su libro “La caja negra de Darwin” así lo expone:

“Por extraño que parezca, la bioquímica moderna ha demostrado que la célula es operada por máquinas: literalmente, máquinas moleculares. Como sus equivalentes artificiales (ratoneras, bicicletas y naves espaciales), las máquinas moleculares van desde lo simple hasta lo sumamente complejo: máquinas mecánicas que generan energía, como en los músculos; máquinas electrónicas, como en los nervios; y máquinas de energía solar, como en la fotosíntesis. Desde luego, las máquinas moleculares están hechas de proteínas, no de metal y plástico”. (Collado 2007)

Por otra parte, según Behe el flagelo bacteriano por ejemplo es literalmente un motor fuera de borda que algunas bacterias usan para nadar. De hecho, Behe acepta el desafío de Darwin argumentando que el flagelo bacteriano y otros sistemas subcelulares son irreductiblemente complejos y, por lo tanto, no pueden formarse mediante numerosas modificaciones sucesivas y leves.[5]

En pocas palabras, el argumento de Behe en contra del Darwinismo se cita así:

  • “Algunos sistemas biológicos como el flagelo bacteriano son irreductiblemente complejos.
  • Si un sistema biológico es irreductiblemente complejo, entonces no pudo haber surgido únicamente mediante un proceso de evolución por selección natural.
  • Si hay sistemas biológicos que no han surgido únicamente mediante un proceso de evolución por selección natural, entonces el Darwinismo es falso.
  • Por lo tanto, el Darwinismo es falso”. (Taylor 2006)

Así, continuando en línea con estos análisis y reflexiones, cabe señalar que, para el Doctor Meyer, por su parte, la ciencia y la fe apuntan hacia la misma verdad. De hecho, Meyer convencido afirma:

“Yo creo que el testimonio de la ciencia apoya al teísmo. Mientras que siempre va a haber puntos de tensión o conflictos sin resolver, el avance más grande en la ciencia en las últimas cinco décadas ha sido caminar de manera fuerte en la dirección del teísmo…La ciencia, bien hecha, apunta hacia Dios”. (Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia a Dios 2005)

Y un magnífico ejemplo de la ciencia apuntando hacia Dios es precisamente el origen de la vida y el origen de la información necesaria para traer existencia de vida. Esta información es almacenada en el ADN (ácido desoxirribonucleico) y en las proteínas moleculares.

Así, Richard Dawkins, biólogo británico, afirmó lo siguiente:

“El código de la máquina de los genes es misteriosamente parecido a las computadoras”. (Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia a Dios 2005)

Como sabemos, destaca Meyer, las computadoras operan a través de programas de software, los mismos que han sido diseñados por ingenieros inteligentes. Y efectivamente, la información en sí, háblese un código de computadora, inscripciones jeroglíficas o un libro, todo esto apunta hacia la inteligencia. Del mismo modo es verdad acerca de la información de cada célula en cada criatura viviente.[6]

De hecho, el conocido desarrollador de software, Bill Gates, así lo corrobora:

“El ADN es como un programa de computación, pero extremadamente más avanzado que ningún software que se haya creado”. (Meyer 2009)

Entonces, el ADN almacena las instrucciones de ensamblaje para construir las muchas proteínas y máquinas de proteínas cruciales que dan servicio y mantienen incluso a los organismos unicelulares más primitivos.

En esta línea, una nota curiosa. Establecido por primera vez en 1985 por Sir Alec Jeffreys, las pruebas de ADN se han convertido en un método cada vez más popular de identificación e investigación. Como es conocido los genes son los planos de la vida y controlan todo, desde el color del cabello hasta el azúcar en la sangre, diciéndoles a las células qué proteínas deben producir, cuánto, cuándo y dónde. Los genes existen en la mayoría de las células. Y dentro de una célula hay una larga cadena de ADN químico. La parte del ADN que determina qué proteína producir y cuándo, se llama gen.[7]

Y los beneficios de las pruebas del ADN son amplios. En 1988, por ejemplo, Colin Pitchfork se convirtió en el primer asesino y violador británico, quien fue atrapado como resultado de las pruebas de huellas dactilares de ADN.[8]

Por otro lado, la información proporcionada con las pruebas de ADN también ha ayudado a personas encarceladas injustamente como los norteamericanos Gary Dotson (Illinois) y Dennis Halstead (Nueva York) a obtener su libertad en 1989 y 2003, respectivamente.[9]

Aquí cabe resaltar que el origen de la vida y de la información biológica es un tema que ha cautivado a muchos, desde las altas esferas científicas hasta el común de los mortales. Y se observa claramente, que los grandes hallazgos científicos como el ADN, no sólo que apuntan a la confirmación de la existencia de un ser inteligente detrás de la creación de todo el universo; sino que, estos mismos hallazgos puestos en práctica en la vida diaria, contribuyen al crecimiento, desarrollo y cuidado de la sociedad; como el caso de las pruebas técnicas del ADN para hacer justicia en casos relacionados con el crimen, o en casos inherentes a la paternidad responsable.

Así, el investigador alemán Bernd-Olaf Küppers, cuyos intereses científicos cubren una amplia gama de problemas centrados en la pregunta fundamental sobre el origen y la evolución de la vida, concluye:

“El problema del origen de la vida es claro y básicamente equivalente al problema del origen de la información biológica”. (Meyer 2009)

En el libro “Life itself” [La vida misma], Francis Crick, materialista filosófico admitió:

“Un hombre honesto, armado con todo el conocimiento disponible en la actualidad, solo podría afirmar que, en cierto sentido, el origen de la vida hasta el momento parece ser casi un milagro, ya que las condiciones que se necesitan cumplir para que surgiera son demasiadas”. (Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia a Dios 2005)

Y por su parte, Stephen C. Meyer, autor de “Signature in the Cell” [Firma en la célula] afirma que, en la Teoría de la Evolución, Charles Darwin, nunca pretendió descubrir el misterio del origen de la información biológica. Para el naturalista inglés, dicho origen resultó siempre un ministerio impenetrable.[10]

¿Misterio impenetrable? Para asombro de la humanidad, cada vez, el origen de la vida se revela aún más y más. Y en efecto, el descubrimiento más revelador ha sido efectivamente aquel cuando James Watson y Francis Crick dilucidaron sobre la estructura del ADN. Hace más de medio siglo, gracias a Watson y Crick se descubre que cada célula posee un sistema complejo y avanzado de procesamiento y almacenamiento de información que supera en gran manera a cualquier sistema de computación.

Y el famoso científico inglés, astrónomo, teólogo y autor, Isaac Newton, hace ya 3 siglos, en su obra maestra Opticks, publicada en 1704, reflexionó:

“¿Cómo se inventaron los cuerpos de los animales con tanto arte, y para qué fines fueron sus diversas partes? ¿Se ideó el ojo sin habilidad en la óptica y el oído sin conocimiento de los sonidos? …Y estas cosas siendo despachadas correctamente, ¿no parece un fenómeno que haya un ser incorpóreo, viviente, inteligente? (Meyer 2009)

Estas aseveraciones fruto de largos años de estudio e investigación científica, son solo pequeñas muestras de que el universo y el origen de la vida misma están respaldados por un Creador inteligente, un Creador de orden, un Creador sabio, un Creador Todopoderoso, un Creador de excelencia.

Y ya la Palabra de Dios, Dios mismo lo anunció, siglos atrás.  Así en Jeremías, escrito entre el 627 a.C. y el 586 a.C., poéticamente lo manifestó:

“El que hizo la tierra con Su poder, el que puso en orden el mundo con Su saber, y extendió los cielos con Su sabiduría; a Su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia; y saca el viento de Sus depósitos”. (Jeremías 10:12,13)

Pero ese mismo Creador Todopoderoso, es quien no sólo desplegó Su excelencia al hacer los cielos y la tierra, el universo como tal, sino también todo lo que en él hay. Dios, el Creador, desplegó y dejó también Su marca de excelencia de singular manera al hacer a la humanidad, a la obra maestra de Su creación, tal como sublimemente lo expresa el Salmista:

“Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien”. (Salmo 139:13,14)

Así y para concluir, la cita de Mark DeVine es propicia para este cierre:

“Es precisamente como criatura que la humanidad es imago dei y la inclusión de la humanidad dentro del resto del orden creado puede extraer el divino superlativo ´muy bueno´”. (DeVine 2019)

Hacia la Excelencia continuará compartiendo extractos de su investigación sobre «El Dios de la creación como autor y ejemplo de excelencia» a lo largo del 2022. ¡Espere nuestros próximos artículos! ¡Un muy bendecido Año Nuevo 2022!

[1] Millard J. Erickson, Christian Theology (Grand Rapids, MI: Baker Books, 2003), 393.

[2] James E. Taylor, Introducing Apologetics (Grand Rapids, MI:  Baker Academic, 2006), 131-133.

[3] Lee Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia Dios (Miami, FL:  Editorial Vida, 2005), 1767 – 1772.

[4] Santiago Collado, Análisis del Diseño Inteligente (España: Universidad de Navarra, 2007), 10.

[5] James E. Taylor, Introducing Apologetics (Grand Rapids, MI:  Baker Academic, 2006), 133-134

[6] Lee Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia Dios (Miami, FL:  Editorial Vida, 2005), 1757 – 1760.

[7] Live Science, “DNA and Genes,” Live Science,  https://www.livescience.com/topics/dna-genes/7

[8] Live Science, “DNA and Genes,” Live Science,  https://www.livescience.com/topics/dna-genes/7

[9] Innocence Project, “200 Exonerated – Too Many Wrongfully Convicted: An Innocence Project Report on the First 200 DNA Exonerations in the U.S.”, https://www.innocenceproject.org/wp-content/uploads/2016/10/ip_200.pdf

[10] Tendencias 21 – Tendencias de las religiones, “Un nuevo libro basa el diseño inteligente en el ADN celular,” Tendencias 21, https://www.tendencias21.net/Un-nuevo-libro-basa-el-diseno-inteligente-en-el-ADN-celular_a3987.html

El Creador prepara el hogar para Su obra maestra – el ser humano

«Dios creó todas las cosas para preparar una casa y una posada…después de que todo lo que pertenece a la esencia de una casa está listo, el hombre es traído…» 

[Las obras de Lutero]

La creación ciertamente revela a su Creador. Su poder, majestuosidad, sabiduría, ingenio y cuidado.

El Creador arma una composición artísticamente bella e incomparable con una extraordinaria e interminable gama de elementos:  Luz visible en el esplendor del día y densa oscuridad en la calma de la noche. El cielo con sus estrellas, la inmensidad de las aguas y los profundos mares, la tierra de hermosos paisajes. Aves que increíblemente vuelan en las alturas del cielo en contra del viento; monstruos marinos y una infinidad de criaturas que moran en el fondo del mar; bestias y animales que galopan en el campo. Densa y exuberante vegetación, infinidad de árboles frutales.

Un mundo lleno de colorido y exquisitez. Armónicamente diseñado, cuyos sonidos superan a la más brillante sinfónica: desde el delicado trinar de los pájaros hasta el rugir imponente del león. Desde la suave e imperceptible brisa del mar hasta el golpe y rugido de sus majestuosas olas. Desde la lluvia refrescante hasta el trueno intimidante.

Y esta maravillosa sinfonía llega a su clímax con el sonido aún más espectacular, sublime y apacible; las palabras dulces y amorosas del Dios Creador hacia lo más excelso de su creación, Adán y Eva; quienes ciertamente gozaban de una intimidad espléndida con Su Creador, en la delicia del Huerto del Edén.

“Y vio Dios que era bueno”, “y he aquí que era bueno en gran manera”.  ¡Vio Dios que Su creación era buena en gran manera! A través de Su creación, palpamos la inmensidad del amor de Dios por la obra maestra de Su creación – la humanidad. Tan grande el amor de Dios, que paso a paso, detalle por detalle, precisión tras precisión, fue diseñando y creando el hogar para la humanidad.

Esto nos lleva a comparar de alguna manera con los millones de episodios en el mundo, cuando las parejas de esposos se preparan para recibir a su pequeño bebé.  ¡Cuánta alegría, cuánto gozo, cuánta expectativa! Nueve meses de tanto amor, mucha ilusión y desde luego, mucho trabajo para preparar adecuadamente el cuarto del bebé, su ajuar, colorida y abrigada ropa, sus primeros juguetes, incluso preparación especializada para saber cómo darle de lactar, cómo preparar la comida del bebé conforme vaya creciendo, cómo asearlo y bañarlo, cómo protegerlo de enfermedades, cómo interactuar día a día con el pequeño de modo que el ambiente en el que se desarrolle sea seguro, agradable, saludable y lleno de vida.

Del mismo modo, el Creador del universo, se tomó el tiempo necesario para diseñar con espléndida precisión cada parte del magnificente hogar que regaló al ser humano para que crezca saludable, seguro y lleno de vida. ¡Dios vio que en verdad el hogar creado era bueno y bueno en gran manera!

Como lo expresa Mark DeVine, en su libro, “Shalom Yesterday, Today and Forever: Embracing All Three Dimensions of Creation and Redemption” [Shalom ayer, hoy y siempre: Abrazando las tres dimensiones de la creación y la redención]:

“A Dios sea la gloria por las cosas que Él ha hecho. Y qué es lo que Él ha hecho. Él ha hecho los cielos y la tierra como el hogar adecuado para las criaturas humanas hechas a Su imagen”. (DeVine 2019)

Así mismo Lutero reconoce en su obra “Luther ´s Works” [Las obras de Lutero] que el Creador en verdad es proveedor, sustentador y cuidador de la humanidad:

«Dios creó todas las cosas para preparar una casa y una posada, por así decirlo, para el futuro hombre … luego, después de que todo lo que pertenece a la esencia de una casa está listo, el hombre es traído, por así decirlo, en su posesión para que podamos aprender que la providencia divina para nosotros es mayor que toda nuestra ansiedad y cuidado». (DeVine 2019)

Así, y de acuerdo con el relato bíblico en Génesis, en el día sexto, Dios concluyó su actividad creativa, y la concluyó esencialmente con la creación de Su obra maestra – el ser humano; y en el día séptimo reposó y santificó este día.

“Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”. (Génesis 2:1-3)

Es claro entonces que el pronunciamiento de Dios después de la creación de la humanidad habla elocuentemente del significado único de la humanidad en comparación con el resto de la creación; señala Devine con precisión. Y añade que solo con la creación de la humanidad y su inclusión dentro del orden creado, puede la creación en su conjunto extraer el superlativo «muy bueno» de parte del Creador. En verdad, esto habla de la singularidad de la humanidad dentro del orden creado, una singularidad que incluye una posición de superioridad y un valor único dentro del universo. Y DeVine enfatiza que no se crea ninguna otra criatura imago dei. Ninguna otra criatura ejerce dominio sobre las formas inferiores de la creación.[1]

[1] Mark DeVine, Shalom Yesterday, Today and Forever: Embracing All Three Dimensions of Creation and Redemption (Eugene, OR: Wipf and Stock, 2019), 709.

Creación – una jornada de seis días…

 

“Y dijo Dios…”, “y fue así…”, simplemente denotan la autoridad de nuestro Dios Creador. Su Palabra es veraz y es autoridad…“Y vio Dios que era bueno”, “y he aquí que era bueno en gran manera”, hablan absolutamente de la excelencia de Dios.

Cecy Yepez

Siguiendo el compromiso de “Hacia la Excelencia” compartimos ahora un segundo extracto del estudio “El Dios de la creación como autor y ejemplo de excelencia”, en esta ocasión enfocado en la extraordinaria jornada de seis días en la que tuvo lugar la maravillosa creación.

Así que, ¡póngase cómodo y viajemos brevemente a través del tiempo!

Herbert Wolf manifiesta que Génesis fue en realidad escrito como el prólogo del resto de la Biblia. En términos generales, Génesis expone sobre el origen del universo, del mundo físico, de la vida humana, de las culturas y por cierto de la nación de Israel. Todo esto sin contar la detallada explicación de cómo el pecado entró a este mundo y cómo éste arruinó la creación original de Dios.[1]

Es interesante que a lo largo del relato de la creación se observa la frecuencia de al menos 4 frases a las cuales se les debe prestar mucha atención, así: “Y dijo Dios…”, “y fue así…”, “Y vio Dios que era bueno”, “y he aquí que era bueno en gran manera”.

Las primeras dos frases: “Y dijo Dios…”, “y fue así…”, simplemente denotan la autoridad de nuestro Dios Creador. Su Palabra es veraz y es autoridad. Lo que Dios dice, eso se cumple. Conforme lo expresa el Salmo 33:8-9:

“¡Tema a YHWH toda la tierra!  

¡Tiemblen delante de Él

todos los habitantes del mundo!      

Porque Él dijo y se hizo, Él ordenó y se cumplió”. (Biblia Textual IV Edición 2018)

Las segundas dos frases: “Y vio Dios que era bueno”, “y he aquí que era bueno en gran manera”, hablan absolutamente de la excelencia de Dios. Pero estas dos últimas frases van definitivamente conectadas con las dos primeras. Dios emite Su Palabra con autoridad y veracidad, consecuentemente se ejecutan Sus decretos y los mismos se ejecutan con indudable excelencia.

Don Fleming, autor del “Concise Bible Commentary” [Comentario Bíblico Conciso], en su sección “Plan del relato de Génesis”, manifiesta que la Tierra constituye sólo una parte pequeña de la creación de Dios. Y en esta línea, añade:

“El relato de Génesis se preocupa en mostrar que Dios hizo todo de la nada, que Él trabajó de lo aquello sin forma hasta aquello que tiene forma, de lo simple a lo complejo. Describe cómo Él llevó al universo a través de varias etapas hasta que Su actividad creativa alcanzó su clímax en Adán y Eva”. (Fleming 1994)

Así, es tiempo entonces de recorrer parte de la gran obra creadora de Dios, poniendo en marcha la imaginación, un recorrido que originalmente duró seis días, expuesto en Génesis 1:1 – 2:3. Y para el efecto, citaremos nuevamente a Fleming, quien de modo sencillo pero a la vez dinámico y creativo, sintetiza magníficamente esta obra:

Al principio la tierra estaba sin forma y en oscuridad, debido a la masa de agua que le rodeaba, pero en tanto las espesas nubes de vapor comenzaron a perder su densidad, una luz brumosa vino desde el invisible Sol (1:1-5 – Día 1).

Y en tanto perdieron mayor densidad, las nubes de vapor se levantaron de la tierra, produciendo una clara distinción entre la superficie de los océanos y el techo de las nubes pesadas encima (1:6-8 – Día 2).

Mientras tanto la Tierra (el planeta) estaba secándose y apareció visible la tierra como tal. Formas más simples de vida comenzaron a aparecer. Varias clases de suelos y condiciones climáticas produjeron varias clases de plantas, las cuales se crearon así para que continúen produciendo más plantas según su propia especie (1:9-13 – Día 3).

La pesada nube encima, que poco a poco se volvió más y más delgada, finalmente se rompió. Y entonces, el sol, la luna y las estrellas que antes estaban escondidos, ahora están claramente visibles. Y su efecto en la tierra permitió que se produzca una variedad de climas y un patrón anual de estaciones (1:14-19 – Día 4).

En tanto la actividad creativa de Dios avanzó, la vida animal comenzó a aparecer, con criaturas en el mar y criaturas en el cielo (1:20-23 – Día 5).

La Tierra también experimentó el aparecimiento de la vida animal, hasta que igualmente se llenó de toda clase de criaturas. Y finalmente, llegó la primera pareja humana, que representó el pináculo de la creación de Dios. A diferencia de los otros seres vivientes, la pareja humana fue creada a la imagen de Dios. (1:24-31 – Día 6).[2] Y sobre ésta hablaremos más adelante y cómo Dios, su Creador preparó todo para su recibimiento.

En todo este recorrido de la creación, es importante resaltar que cinco de los seis días de la creación propiamente, se reitera el comentario: “Y vio Dios que era bueno”.

Henry M. Morris III, en su artículo “Genesis and the Character of God” [Génesis y el carácter de Dios], señala que es la misma palabra en hebreo que se utiliza cada vez y significa justo lo que se espera, es decir:  bueno, agradable, encantador, excelente, beneficioso. De hecho, este término se utiliza más de 500 veces en la Biblia. No hay nada tan inusual acerca del uso de la Palabra de Dios, dice Morris, excepto que es repetida a menudo y que es Dios quien usa este término.[3]

Y la sexta vez, precisamente en el día sexto, se observa un énfasis mayor, “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 1:31).

La palabra hebrea para bueno es טוב [TOV] y desde la perspectiva hebraica significa que “TOV” es práctico y funcional, no solamente un estado de placer. Así en Génesis 1:31, se observa que Dios vio que Su creación funcionó perfectamente.[4]

Por otro lado, Nachmanides interpreta la palabra מְאֹ֑ד [ME´OD] como “principalmente”, es decir, el mundo es “principalmente bueno”, citando a Onkelos, se precisaría aún más como “muy ordenado” y “apropiadamente arreglado”.[5]

A través de la jornada de seis días, se muestra sin duda alguna que la creación despliega la marca de excelencia del Creador. De hecho, el Creador mismo manifestó que Su creación es impecable en todo sentido. Es impecable por seguro en belleza, en función, en propósito y en potencial. Concluida la creación, Dios lo vio todo y vio que todo lo creado era bueno en gran manera.[6]

Más del Dios de la excelencia en nuestra próxima edición. ¡Hasta pronto!

 

[1] Herbert Wolf, An Introduction to the Old Testament – Pentateuch (Chicago: Moody Press, 1991), 79-80.

[2] Don Fleming, Concise Bible Commentary (Chattanooga, TN: AMG Publishers, 1994), 13.

[3] Henry M. Morris III, “Genesis and the Character of God,” Institute of Creation Research, https://www.icr.org/article/genesis-character-god/

[4] CMJ Israel, “Hebrew Word Studies,” CMJ Israel, https://www.cmj-israel.org/yeshiva/hebrew-word-studies

[5] Zachary Braiterman, “Tohu and Bohu are TOV – Genesis,” Jewish Philosophy Place, https://jewishphilosophyplace.com/2014/10/19/tohu-vabohu-is-tov-genesis/

[6] BibleRef, “What does Genesis 1:31 mean?,” BibleRef, https://www.bibleref.com/Genesis/1/Genesis-1-31.html

 

El Dios de la creación como autor y ejemplo de excelencia – Introducción

«…desde lo microscópico y complejo del ADN hasta el magnificente e inalcanzable mundo galáctico del esplendoroso universo, la marca de excelencia del Creador está infaliblemente presente».

Cecy Yépez

Por algunos meses “Hacia la excelencia” ha guardado silencio, debido a algunas circunstancias, quizá una de las principales, en tanto yo, su autora, estuve trabajando en una investigación cuya temática definitivamente me apasiona. Y desde hace algún tiempo he considerado compartir extractos de ésta con cada uno de ustedes, la dilecta audiencia de “Hacia la Excelencia”.

A partir de hoy tengo y tendré el placer de brindarles un amplio panorama acerca de la excelencia del Dios Trino Creador y sus implicaciones en el quehacer del liderazgo y en particular del liderazgo cristiano en sus diversos ámbitos de influencia.

A través del estudio de Génesis 1 y 2, entre otros pasajes bíblicos, se aborda el fascinante mundo de la creación y sus diferentes momentos, en los que se despliega sin lugar a dudas la excelencia de su Hacedor. Se observa, desde luego, que desde lo microscópico y complejo del ADN hasta el magnificente e inalcanzable mundo galáctico del esplendoroso universo, la marca de excelencia del Creador está infaliblemente presente.

Vista espacial del Planeta Tierra y la Estrella Sol girando sobre su eje en el universo negro.
Elementos de imagen proporcionados por la NASA. [Evanto Elements]

Y desde luego, este estudio destaca la presencia sublime y sobrenatural de la marca de excelencia en la obra maestra del Creador – el ser humano, en cuyo ser dejó impregnada Su imagen y semejanza; la cual lamentablemente fue trastocada, manchada y quebrantada por causa de la caída, pero se enfatiza que ésta tiene la oportunidad de ser restaurada, a través de la obra redentora de Cristo. De Quien, por cierto, se hace un estupendo abordaje como “la imagen del Dios invisible”, basado en Colosenses 1:15-17 y Colosenses 2:9.

De hecho, y para comprender aún más acerca de la imagen de Dios, se analizará también el carácter de Jesús y sus acciones, puesto que Él es el ejemplo perfecto de lo que la naturaleza humana debió ser.

Así, este estudio en su última parte aborda lo concerniente al liderazgo cristiano, entendiendo que sus actores, hechos a la imagen y semejanza del Creador, son desafiados a ser ejemplo de Su excelencia en donde hayan sido llamados a liderar. Y no sólo ello, sino que como portadores de Su imagen, han recibido la orden para ejercer dominio sobre toda la creación, pero que deben hacerlo de tal forma que sea consistente con el carácter del Dios de excelencia.

Por ello, a lo largo de los extractos que compartiré de esta investigación, se denotará el gran ejemplo de Jesucristo, cuyo estilo de liderazgo ha revolucionado el mundo. Un líder que sirve sacrificialmente a leprosos, sin temor a contagiarse; un líder que derriba barreras culturales, sin temor al qué dirán, como el encuentro con la samaritana; un líder que perdona y restaura, como cuando defendió valientemente a la mujer que estuvo a punto de ser apedreada; un líder que confronta, como en el desalojo del templo. ¡Un verdadero líder siervo que entrega su vida por la causa que le fue encomendada!

Y profundizamos aún más, entendiendo que este líder, no se dejó contagiar por lo profano de la cultura de su medio; sino que más bien expandió sin temor la cultura del Reino de Dios.

Confío que los extractos que estaré compartiendo inspiren a muchos en tanto tengan la oportunidad de conocer por primera vez al Dios de la excelencia, o reafirmen su conocimiento y relación con Jesucristo, el Dios de la excelencia; o más aún, movilice a muchos a ser y actuar embajadores de excelencia.

En nuestra próxima edición, haremos juntos un extraordinario viaje a través del cual reconoceremos “la excelencia de Dios en la creación”; y con certeza nos uniremos a la expresión poética de Job:

“Él [Dios] solo extendió los cielos,

Y anda sobre las olas del mar;

Él hizo la Osa, el Orión y las Pléyades,

Y los lugares secretos del sur;

Él hace cosas grandes e incomprensibles,

Y maravillosas, sin número”. (Job 9:8-10 – RV60)

¡Hasta pronto y mientras tanto le animo a vivir una vida marcada por la excelencia!

Esperanza en medio del caos

«…hay un solo camino para resistir, sobreponernos y vencer a los estragos de esta pandemia…»

 

 

Tras 6 meses de haberse identificado al COVID-19 como una enfermedad infecciosa, primero en Wuhan, Hubei, China; y luego como una pandemia que consecuentemente está afectando a todo el globo; tal parecería que este “enemigo invisible” no ha dado tregua a la humanidad y persiste en su ataque. Y es que, al cierre de esta edición, 13.022.814 casos han sido reportados y además 571.000 muertes.

«Perdí mi trabajo a causa del coronavirus».

Y sí en medio de esta pandemia, los casos de COVID-19 no se detienen; y lógicamente tampoco los casos de angustia, depresión, pánico porque este virus no sólo ha causado estragos en la salud física de la humanidad, incluyendo trágicamente la muerte de algunos; pero también ha provocado la desestabilización en la economía del mundo; empresas que han quebrado; o al menos que han reducido su fuerza laboral y desafortunadamente, cabezas de hogar que han perdido sus empleos; por solo nombrar algunos de los trastornos provocados por este “enemigo invisible”.

Y claro, paralelo al caos que estamos enfrentando no faltan los mensajes bien intencionados y cargados de “buena vibra” – como algunos lo llaman, que de alguna manera quieren motivar el alma de cuantos han decaído en este tiempo y animarlos a levantarse; de hecho, a que toda la sociedad nos levantemos y luchemos por nuestros más caros anhelos a pesar de la adversidad.

Pero ¿acaso estamos poniendo nuestra confianza únicamente en nuestra valentía, fortaleza, buen ánimo y hábil estrategia humana? Si es así, me temo que no llegaremos muy lejos. De hecho, ni la más hábil estrategia científica, política o incluso económica ha logrado detener los impactos de todo orden provocados por esta pandemia.

No obstante, hay un solo camino para resistir, sobreponernos y vencer a los estragos de esta pandemia; y es precisamente reconociendo que no somos “autosuficientes”, que como humanos “no nos hicimos a nosotros mismos”; y que es necesario volvernos a nuestro Hacedor, a nuestro Creador, a Aquél que puso orden al caos inicial en este mundo (Génesis 1) y que tiene el poder para sostenernos, levantarnos y ciertamente, ordenar nuestro mundo caótico.

Y qué agradable es encontrar en la frescura de Su Palabra, refrescamiento para nuestra alma y verdadera esperanza en medio de un futuro incierto desde la perspectiva humana; pero, lleno de gran esperanza para quienes decidamos confiar en Él, en Jesucristo, ¡el autor de la vida!

«Bendito es el hombre que confía en el Señor…» (Jeremías 17:7-8)

¿Conoce a Jesús personalmente?  ¿Le gustaría hacerlo?  Si es así, tome contacto con Hacia la Excelencia y estaremos gustosos de compartir más sobre nuestro Señor Jesucristo, la única esperanza para este mundo en caos.

 

Fuente:  Worldometer (información estadística – casos COVID-19)

Fotografía: Fotos 1 y 2: Envato Elements & Foto 3: Cecy Yepez