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¡Mientras más oscura la noche, más pronto llega el amanecer!

“Muchas veces experimentamos en nuestra vida periodos densamente oscuros, y que al atravesarlos, difícilmente logramos divisar el amanecer”.

 

La creencia popular así lo declara, aunque según los expertos, esto no necesariamente es así. En todo caso, lo que sí es cierto, es que definitivamente tras la noche densamente oscura, con certeza siempre, siempre esperamos un amanecer, incluso en la Antártica donde las noches pueden durar hasta 24 horas.

Pero más allá del análisis científico de este fenómeno, éste nos lleva a meditar en las circunstancias que muchas veces atravesamos.

Sin embargo, tan cierto como que se acerca la madrugada, cuando caminamos por sombrías etapas, con seguridad veremos aquellos destellos de esperanza que iluminen nuestra jornada y que nos impulse con certeza a un brillante nuevo día.

Hace poco, volaba por algunas horas de regreso a mi país, un vuelo nocturno por cierto, y mientras atravesaba el Atlántico, presencié el más espectacular paisaje celestial nocturno…densos nubarrones oscuros, como si una catastrófica tormenta iba a caer sobre nosotros, pero poco después y a la distancia pude divisar unos extraordinarios destellos de luz, que aparecieron de la nada. Ciertamente, en el horizonte se aproximaba el amanecer; en verdad, la oscuridad por más densa que parecía era pasajera y pronto terminaría. Por seguro, había esperanza y el amanecer se avecinaba.

¿Cuál es tu situación ahora mismo? ¿Acaso estás atravesando un camino cubierto de una densa oscuridad, en donde es imposible mirar hacia el otro lado; y el temor y la zozobra invaden tu corazón? ¿Estás acaso enfrentando soledad, o quizá una difícil situación económica por falta de trabajo y deudas por doquier, o has recibido un diagnóstico médico cuyas probabilidades humanas de recuperación son limitadas y complicadas? O ¿estás enfrentando una situación familiar muy dolorosa?

Así es el caminar de la vida, tenemos días soleados y brillantes, durante los cuales y a pesar del hermoso paisaje, el calor eventualmente nos puede afectar. Transitamos también por días lluviosos y fríos, durante los cuales necesitamos suficiente abrigo y bebidas calientes. Y claro, transitamos también por noches oscuras, frías y desesperanzadoras, donde nuestro corazón anhela profundamente ser guiado por una mano protectora, generosa y llena de amor.

No sé cuál sea tu transitar ahora mismo, pero si estás atravesando la densa y oscura noche, estoy convencida que hay esperanza, que aún tienes la oportunidad de pronto divisar aquellos destellos de luz que te guiarán hacia tu amanecer.

De hecho, hay alguien que atravesó antes que tú o yo, aquellas jornadas tenebrosas y densamente oscuras, hay alguien que entiende perfectamente lo que estás experimentando, hay alguien que eso y más lo vivió en carne propia, ése es Jesucristo, el Hijo del Dios, Dios mismo, que por amor a nosotros [la humanidad] “se hizo pobre siendo rico, para que nosotros con Su pobreza seamos enriquecidos” (2 Corintios 8:9); “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:6-8).

¿Qué noche más oscura pudo haber existido en la historia humana?
La muerte del Rey fiel y justo por el pueblo traidor e injusto.                                                            La ejecución del Santo por los pecadores.
Más aquella noche no tuvo su fin ahí; sino que 72 horas después amaneció con gran poder. Y es que el Justo resucitó, se levantó de la muerte victoriosamente. ¡La Vida venció a la muerte!
Jesucristo el Camino, la Verdad y la Vida misma, tiene el poder para traerte de muerte a vida, de desaliento a esperanza, de insatisfacción a llenura, de angustia a paz.

Puedes probar lo que desees, pero puedo asegurarte que NO hay otro camino para que encuentres un nuevo y duradero amanecer en tu vida. ¡Jesús es la a única senda cierta! ¡Jesús es la estrella resplandeciente de la mañana! (Apocalipsis 22:16)

Te invito a que hoy mismo abras tu corazón, tu alma misma a Cristo Jesús. Él depositará en ti aliento de vida. Te traerá literalmente de muerte a vida. Te llenará de esperanza, te abrigará con Su amor eterno, te dará paz, la paz que sobrepasa todo entendimiento en medio de un mundo turbulento.

El adagio popular dice: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. De hecho, “hoy es el día de salvación” (2 Corintios 6:2), clama con fe al Dios Todopoderoso, Creador del universo, que está atento a tu súplica y a los anhelos de tu corazón. Invítale hoy mismo como Salvador y Señor de tu vida.

Dios Todopoderoso, gracias por enviar a tu Hijo bendito, mi Señor Jesucristo, quien murió en la cruz por mí. Perdona todos mis pecados. Me arrepiento de todo corazón por haber pecado contra ti y haberte ofendido. Lávame y límpiame con la preciosa sangre de Cristo. Yo creo firmemente que Dios le resucitó a Jesús de entre los muertos para darme vida eterna. Jesús amado entra en mi corazón, te recibo como el único Salvador de mi alma y de mi vida. Transfórmame y ayúdame a vivir una vida de obediencia, agradándote en todo tiempo. ¡En tu Nombre oro amado Jesús!

Si tienes preguntas sobre la decisión que hoy has tomado, no dudes en tomar contacto con nuestro blog. Estamos para servirte. Y recuerda “hoy es el día de salvación”.

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  1. Cecy Yepez
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¿Has experimentado el caminar por un sendero sin fin?

“Había algo que nos movía a no detenernos, ni desanimarnos, sino a seguir a pesar de los obstáculos y quizá del cansancio que experimentábamos…”

 

Hace poco compartí de algunas actividades al aire libre, en las que tuve la oportunidad de hacer cortas y largas caminatas a lo largo de senderos en medio de bosques naturales. Fue una experiencia inigualable por lo que las disfruté estupendamente, a pesar de lo complicadas que se pusieron en determinados momentos.

Eventualmente uno de los senderos fue mucho más complicado que los otros, no sólo más complicado sino también más largo, casi sin fin. Y no sólo eso, sino que a lo largo de la caminata, muchos obstáculos aparecieron. Cuestas interminables que subir; algunos tramos cuesta abajo, resbaladizos por el lodo; de repente algunas zanjas que saltar; y en algunos casos, unos pequeños riachuelos o cochas que demandaban cierto impulso para atravesarlos.

Al ritmo del gorjeo espectacular de pajarillos que revoleteaban en medio del bosque y repentinamente acompañada por un par de caninos amigables que se unieron al grupo como si tomasen el papel de guías, la caminata por el sendero de repente tomó un matiz diferente. Y para algunos las fuerzas se agotaban; para otros con un descanso corto en medio del sendero y un poco de agua fue suficiente para recobrar fuerzas; para otros, fue algo tremendamente cotidiano, sabían que se enfrentarían a obstáculos y estaban listos a enfrentarlos.

Pero para todos, había algo que nos movía a no detenernos, ni desanimarnos, sino a seguir a pesar de los obstáculos y quizá del cansancio que experimentábamos…una sola cosa pero poderosa…nuestra meta, llegar a una de las majestuosas cascadas de la zona.

Y así fue, luego de casi dos horas, nuestros ojos no podían creerlo, delante de nosotros, uno de los espectáculos más maravillosos, la Cascada de Cóndor Machay, fruto de los deshielos del Nevado Cotopaxi, ubicado en la provincia Ecuatoriana del mismo nombre.

Que refrescante fue estar de pie frente a este espectacular escenario, no sólo por la brisa arrojada por la fuerza de la caída de las aguas de Cóndor Machay que

En la cascada Cóndor Machay

definitivamente traía frescura a nuestros rostros y cuerpos; sino porque también traía refresco a nuestras almas, al saber que logramos nuestra meta, descubrir la hermosura de Cóndor Machay, a más de 3.000 metros de altura. ¡Qué impresionante! ¡Qué extraordinario escenario en vivo y en directo!

El recorrer por estos senderos y en particular éste que nos llevaba a Cóndor Machay, a momentos parecía un sendero sin fin, interminable, irresistible, pero nuestros ojos estuvieron puestos en la meta, la invaluable meta que finalmente fue alcanzada y disfrutada.

¿Has experimentado el caminar por un sendero sin fin? ¿Te has puesto a pensar que el sendero de la vida a veces parece ser un sendero interminable y agobiante?

Muchas veces, el transitar por la vida puede parecer un sendero por el cual caminamos sin llegar a la meta. Enfrentamos ciertamente muchos obstáculos, pero desafortunadamente no alcanzamos nuestra meta. Ahora bien, ¿cuál es tu meta? ¿qué anhelas alcanzar al final de la vida?

Acaso, tener un matrimonio exitoso, hijos realizados como personas y como profesionales, un alto y respetable desarrollo profesional, negocios que alcancen su máximo esplendor; y todo ello, puede ser valorable y si se lo logra será realmente digno de admirarse. No obstante, todo esto por digno e invaluable que parezca se queda en el plano físico y en lo emocional. Pero, ¿qué hay del plano espiritual?

¿Pensamos quizá que después de todos los innumerables obstáculos vencidos y del éxito alcanzado en esta tierra, todo termina allí una vez que partamos de ésta?

Pues definitivamente no, Dios, nuestro Creador conforme dice Su Palabra, “…y ha puesto eternidad en el corazón de ellos…” (Eclesiastés 3:11). Somos seres eternos, una vez que partamos de esta tierra, viviremos -nuestro espíritu vivirá eternamente. La pregunta es ¿dónde?

Y mientras nuestra vida no tenga un propósito claro y que trascienda, todo éxito conseguido aun en medio de grandes obstáculos se convierte en logros pasajeros, temporales, fugaces e incluso en vanidades. ¿Por qué? Porque muchas veces todo lo que hacemos y con gran esfuerzo es simplemente para traer reconocimiento a nuestro propio nombre.

El escritor John Piper, en su libro, “Don´t waste your life” (No desperdicies tu vida) afirma: “Se trata de la grandeza de Dios, no de la importancia del hombre. Dios hizo al hombre pequeño y grande al universo para expresar con esto algo acerca de sí mismo”.

El momento en que reconozcamos que somos creaturas del Dios creador de cielos y de la tierra, del ser humano, de todo el universo y de todo lo que hay en él; nuestra perspectiva cambiará completamente. Somos seres creados por el gran Dios Todopoderoso y somos hechos a Su imagen y semejanza y fuimos creados para buenas obras; tal como lo dice Su Palabra: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10).

Entonces todo cobra sentido. No se trata de nosotros, sino de quién nos hizo y para qué nos hizo. Dios es quien da propósito a nuestras vidas, Él es el que cumplirá Su propósito en cada uno de nosotros (Salmo 138:8), claro está si nos volvemos a Él, si buscamos Su dirección, si anhelamos Su propósito en nuestras vidas.

La jornada de la vida es complicada, agotadora y confusa a momentos; pero si tenemos claro nuestro propósito y nuestros ojos están puestos en él, sabemos que todo obstáculo será finalmente superado. Jesús dijo: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo (Juan 16:33). Y también dijo: “En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar” (Juan 14:2).

Hoy puede ser el día en que halles verdadera paz y salvación. Seguramente has estado caminando por senderos aparentemente sin salida, sin fin. Y a lo mejor, sin mayores logros. Pero Jesucristo te invita a que hoy dejes toda carga a Sus pies, que confieses tus pecados delante de Él, que descargues todo lo que te aqueja delante de Él. Jesús hoy mismo te escucha, escucha tu corazón y te invita a que descargues todo lo que te agobia y fatiga. Él es tu Salvador, tu Sanador, el que perdona todas tus maldades y está listo para recibirte con los brazos abiertos.

¿Has tratado de saltar o evadir tantos obstáculos y no has podido? Si hoy abres tu corazón completamente, sin reparos, te arrepientes de todo pecado, Jesús te promete la vida eterna en Su presencia, y además caminar junto a ti el sendero de la vida. Al final del sendero, con certeza te esperará la majestuosa fuente inagotable del agua viva, a Jesucristo mismo quien te recibirá con los brazos abiertos, quien enjugará tus lágrimas, quien refrescará tu alma.

Su Palabra dice: “ El SEÑOR mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes” (Deuteronomio 31:8).

 

Fotos:  Cortesía colegas CI

¡Cuán importante es HOY!

“La gente exitosa aprende del AYER…La gente fracasada se lamenta del AYER”.

 

Hace algún tiempo tuve el agrado de asistir a una serie de conferencias con el reconocido John C. Maxwell. Y todas ellas capturaron mi atención y sus mensajes penetraron profundamente en mi ser.
No obstante, una de ellas, ciertamente me causó un gran impacto. Y es que al escuchar sin titubeos:
“La gente exitosa aprende del AYER…La gente fracasada se lamenta del AYER”…

John C. Maxwell & Cecilia Yépez

mi cerebro de modo inmediato hizo algunas conexiones, especialmente dentro del contexto Latinoamericano en el que vivo.  Frecuentemente me encuentro con personas que tristemente han vivido por años atadas al pasado y lamentándose profundamente de sus malas o no acertadas decisiones.

¿Cuántas veces como seres humanos nos lamentamos profundamente y por “eternidades” de los fracasos, errores, equivocaciones cometidos? Y considero que es correcto lamentarse y sobre todo arrepentirse de los errores cometidos; pero una vez arrepentidos, debemos mirar hacia adelante, levantarnos y continuar.  Sí, continuar, pero una vez que hayamos analizado la causa de nuestra caída y aprendido la lección. Por ello, qué importante es,
“No contar nuestras pérdidas, sino contar las lecciones aprendidas”.

Y en este proceso, ciertamente aprendemos de nuestras caídas, pérdidas o pecados cometidos. Entenderemos que definitivamente desobedecimos reglas o principios universales. Y toda desobediencia, tiene indudablemente consecuencias.

Por ejemplo, si hoy, el niño no estudia para su examen de la escuela; mañana, obtendrá una mala calificación.  Tan simple como eso.

Y probablemente mucha gente, no considera en serio el HOY.  ¡Cuán importante es HOY!
En verdad, el AYER influye en el HOY. Pero si vivimos ligados al PASADO, no hemos entendido que el PASADO terminó AYER. Por lo tanto, es trascendental que comprendamos que si el PASADO nos controla, no podremos AVANZAR. No podremos ir a ninguna parte.

“Hay que mirar al futuro con ANTICIPACIÓN, no con APRENSIÓN”.
Y para ello, HOY es el momento preciso para PREPARAR tal como lo expone Maxwell.  Si HOY no nos preparamos para el Mañana; con certeza, Mañana tendremos que REPARAR.

“Donde no hay FE en el FUTURO, no hay PODER en el PRESENTE”.
Si somos proactivos, nos enfocamos en PREPARAR; pero, si somos reactivos, nuestro enfoque estará en el REPARAR.

¡Cuán importante es el HOY en la vida de las personas!

Si echamos un vistazo al mundo que nos rodea, a los líderes políticos y gubernamentales; a la sociedad en general; a la familia; a la juventud; incluso a los niños y niñas…¿es evidente que el HOY marca importancia en sus vidas y que están PREPARÁNDOSE debidamente para el Mañana?

Tristemente, diría que no. El mundo está cada vez más amenazado por guerras, por guerrillas, por redes de narcotráfico, por redes de corrupción; familias disfuncionales; jóvenes desorientados y confundidos incluso desde la comprensión de su propio género; niños y niñas que ya han sido atrapados por las drogas o que han sido abusados a corta edad. Esto por sólo mencionar unos cuantos ejemplos.

¡HOY es IMPORTANTE! Y si nosotros como adultos, desde nuestras diferentes esferas a lo largo y ancho del planeta, no estamos determinados a tomar las decisiones correctas HOY en el entorno de nuestras familias y de nuestras comunidades; MAÑANA probablemente sea tarde incluso para REPARAR.

HOY, es el día que nuestro Creador –Jesucristo nos ha regalado a cada habitante del planeta. Tomemos las decisiones correctas, determinemos nuestras prioridades, escojamos lo bueno, desechemos lo malo.

“…todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.                                                                                                                            (Filipenses 4:8)

 

Al concluir el 2017, un mensaje a la Iglesia

“¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses para la cosecha”? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura…”  (Juan 4:35)

¿Qué sentimos cuando “escuchamos” estas palabras de nuestro Señor Jesucristo? Les invito a que hagamos brevemente un ejercicio mental. Y viajemos imaginariamente a nuestros lugares de origen, de residencia permanente. Alcemos ahí nuestra mirada, qué vemos a nuestro alrededor, qué vemos más allá de nuestra zona de confort.

De hecho, levantemos aún más nuestra mirada y procuremos ver aquello que probablemente no es tan visible y evidente, y acaso se pierde en medio de nuestro diario trajín y agendas altamente apretadas.
Saben que es lo que  yo he visto personalmente en mi país, en mi región, en mi continente últimamente. Déjenme contarles:

Escombros post-terremoto. Manabí, Ecuador

 

Sólo entre el 2016 y 2017, viví de muy cerca el terrible terremoto de 7.8 grados en la escala de Richter que destruyó una buena parte de dos provincias de Ecuador, mi país.

He visto además de muy cerca el paso de 4 huracanes destruyendo varias zonas de El Caribe y Estados Unidos; 2 terremotos de alta magnitud afectando gravemente áreas de México; ¿por qué muy cerca? porque tengo amigos y

Pocos días después del paso del Huracán Irma por Miami

hermanos en Cristo que lo vivieron en carne propia y es como si yo lo hubiese vivido.

Y no sólo desastres naturales, también disturbios políticos y desestabilización de gobiernos, como el triste caso de Cuba y Venezuela. En el Ecuador actualmente viven unos 50,000 cubanos quienes afirman que han huido del régimen comunista y la consecuente falta de trabajo. Y cerca de 30,000 venezolanos que anhelan seguridad personal y estabilidad económica. Estas cifras desde luego, no representan el total de cientos de miles de cubanos y venezolanos que han transitado por Ecuador para llegar a otros países de la Región.

Mezquita en Sudamérica

Y qué decir de la proliferación de religiones orientales tales como el Hinduismo, el Budismo y el Islam. Actualmente nuestro país tiene alrededor de 7 mezquitas y un gran templo Budista, esto sin contar los innumerables centros de yoga y meditación trascendental por mencionar lo menos.

He visto en mi propio país y en la Región casos desvergonzados de corrupción de líderes gubernamentales y políticos, pero tristemente también de líderes “cristianos”.

Estoy viendo en mi país, en mi región y más allá un mundo cada vez más confundido, convulsionado y enfermo. La famosa ideología de género, la legalización de abortos, y por cierto, guerras civiles, atentados terroristas, y sí, penosamente una carencia de liderazgo, de un verdadero liderazgo a todo nivel, con honrosas excepciones, claro está.

Estamos acaso viviendo tiempos diferentes a los que vivió Jesús cuando dijo: “¿los campos ya están listos para la cosecha”? Pensemos por un momento, cuál era la situación de Israel en aquellos tiempos. No ocurrió precisamente un despertar espiritual en Israel, las Escrituras no mencionan precisamente que los sacerdotes, los escribas y los fariseos se estaban volviendo a Dios.

En realidad, todo lo opuesto, Jesús era burlado, los líderes religiosos de la época lo rechazaban, cuestionaban su integridad e incluso su divinidad. Estuvo a punto de ser derribado a un precipicio. De hecho, Cristo mismo se lamentó sobre las ciudades de Israel porque no se arrepintieron ante su mensaje: “¡Ay, Corazín! ¡Ay, Betsaida! ¡Ay, Tiro y Sidón! ¡Ay, Capernaúm!”

¿Qué es entonces lo que movió a Jesús a declarar que “los campos ya están listos para la cosecha”? Pues creo con todo mi corazón que fue precisamente la triste, desesperante y oscura condición que la gente estaba enfrentando; tanto que Jesús se lamentó y lloró al ver la confusión, dureza y ceguera espiritual de Jerusalén (Luke 19:41).

No creen que si Jesús estuviese físicamente en nuestros días, no exclamaría con dolor: “¡Ay Latinoamérica, Ay Asia, Ay África, Ay America, Ay Europa…Ay, Ay, Ay!”

Y tal como lo hizo en el pasado, su corazón se contristaría. Y seguro que al caminar por nuestras ciudades, nuestros pueblos, nuestros templos seguiría proclamando el Evangelio del Reino de los Cielos, seguiría sanando enfermedades y corazones heridos. Seguiría teniendo compasión de las multitudes que andan desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor. Seguiría mirando más allá de lo visible y evidente…teniendo compasión de un mundo quebrantado por el pecado.

Y con certeza continuaría diciendo a “sus discípulos” – “A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos”.  Nos lo repetiría una y otra vez, a nosotros “sus discípulos”, a nosotros, sus siervos, siervos del Dios Altísimo, – “A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos” (Mateo 9:35-38).

Queridos Hermanos y Hermanas, les digo con todo mi corazón, creo que a pesar de toda la convulsión que vivimos en este mundo, nosotros somos la generación privilegiada. Creo sinceramente que estamos muy próximos a ver el retorno de nuestro Señor Jesucristo por su Iglesia. Nadie sabe ni la hora ni el día, pero el Señor nos anunció claramente en Su Palabra acerca de hambrunas, terremotos, tribulaciones, naciones contra naciones. Falsos profetas y falsos cristos engañarían confundiendo a muchos. Creyentes perseguidos e incluso sometidos a pena de muerte. Y también nos anticipó que el amor de muchos se enfriaría por la multiplicación de la maldad.

Levantemos nuestra mirada, todo esto está aconteciendo frente a nosotros, en proporciones insólitas, cuya frecuencia va de aumento en aumento. Y no lo podemos negar.

Amados, hay más de 2 billones de personas que nunca han escuchado las Buenas Nuevas.

 

Nosotros, los que nos identificamos como “hijos e hijas del Dios Altísimo”, estamos en la misión de cumplir Su último mandato:  “Vayan y hagan discípulos de todas las naciones”.

Y entonces nos regocijaremos y declararemos:
“Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra,
Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti”.
                                                                        (Psalm 22:27)

¡Extraordinaria inteligencia!

¡Un corazón lleno de Dios provocará el desarrollo de una mente sana, de una extraordinaria inteligencia creada originalmente para hacer el bien y no el mal; para construir y no para destruir!

 

En este último siglo la humanidad ha experimentado el despliegue más amplio de desarrollo. Desarrollo en tecnología, desarrollo en la medicina, desarrollo en la industria en general, desarrollo en la conquista

El futuro de la medicina – Epcot Center

del espacio. Pero, lamentablemente, también “desarrollo” en las diferentes esferas de la maldad.

Hace poco vi un video a través del cual se demostraba que con un pequeño dispositivo que se colocaba ligeramente cerca de la cartera de una dama, era posible robarle la información de su tarjeta de crédito; consecuentemente, poco después el sustractor podía realizar las compras que quisiera y cargar el costo respectivo a la tarjeta de la víctima.

Ciertamente la tecnología ha avanzado a pasos más que agigantados; ya casi no podemos seguirle la pista. Estamos saturados de redes y sistemas de mensajería: Facebook, MySpace, Twitter, Instagram, Whatsapp, Messenger, por sólo nombrar los más conocidos en el mercado.  En verdad, todas estas grandes e ingeniosas herramientas nos han facilitado la comunicación y  mágicamente han acortado las distancias geográficas; dramáticamente han reducido los costos de comunicación entre los seres queridos separados por diversas circunstancias; y desde luego, también han reducido los costos en las comunicaciones de negocios.

¡Sorprendente! ¡Sí, en verdad, sorprendente! Pero quizá para nuestros adolescentes y en sí para la generación de jóvenes del planeta, esto pasa casi desapercibido. Para ellos es normal contar el favor del internet y el acceso al mundo a través de la redes. No se han detenido a pensar en las grandes ventajas con las que cuentan en la actualidad; y mucho menos, en las grandes desventajas que también existen.

Así es, “ventajas” y muchas. Con sólo un clic tengo la información del mundo en mis manos. Con sólo un clic puedo hacer una llamada gratuita a un amigo que está al otro lado del planeta. Con sólo un clic puedo investigar la tarea escolar para el día siguiente. Con sólo un clic puedo escuchar buena música que alegre mi alma. Sí “ventajas” que simplemente demuestran lo extraordinario del cerebro humano, la extraordinaria inteligencia del ser humano plasmada en estas grandes invenciones para beneficio de la sociedad en general.

Pero desafortunadamente, esta extraordinaria inteligencia también ha sido usada para la maldad. Tomando sólo ejemplo de la tecnología, sabemos que es así. Así como el internet pudo ser creado para beneficiar en mil y un maneras a la sociedad; así también este gran invento, hoy por hoy, es también un arma de doble filo, con la cual muchos son heridos gravemente y difícilmente se recuperan.
Una gran parte del internet se ha convertido en el basurero y en la podredumbre del cyber espacio. Permítanme citar sólo un par de ejemplos que verdaderamente producen asco, repugnancia y aún terror:

“En el 2006, 89% de un estimado de 270 millones de páginas Web existentes a nivel mundial con contenido pornográfico fueron producidas en los Estados Unidos”. [The Judges´Journal, 2013]

“Tres hombres fueron arrestados en Suecia como sospechosos de violar una mujer, cuyo acto fue transmitido en vivo a través de Facebook, reportó la Policía”. [The Guardian, January 2017]

Y podría citar no miles, sino millones de ejemplos que además de producir repugnancia, producen también un profundo dolor en el corazón. ¿Cuántos niños son objeto de abusos? ¿Cuántas adolescentes en la flor de la vida son víctimas de tráfico humano? ¿Cuántas jóvenes han perdido su vida en las manos de psicópatas? ¿Cuántas personas han sido estafadas en sus cuentas bancarias o tarjetas de crédito? ¿Cuántos muchachos han caído en el “negocio” del sicariato?  ¿Cuántos y cuántas han sido violentados en éstas y otras terroríficas formas a través de las redes sociales?

¿Cómo está utilizando su extraordinaria inteligencia?  ¿Cómo está desarrollando el maravilloso cerebro que Dios le ha otorgado como ser humano?  ¿Cómo está su corazón?

La Palabra de Dios dice en Jeremías 17:9-10  “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo el Señor, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras”.

Permítame invitarle a abrir ahora mismo su corazón al Señor de señores, a Jesucristo, y deje que Él pruebe su corazón. Confiese sinceramente su pecado delante del Señor Jesucristo y tenga por seguro que el Señor le perdonará y con certeza experimentará paz como nunca antes en su vida.

¡Un corazón lleno de Dios provocará el desarrollo de una mente sana, de una extraordinaria inteligencia creada originalmente para hacer el bien y no el mal; para construir y no para destruir!

 

¿Qué contamina la excelencia del corazón?

“La belleza del corazón humano, originalmente impregnada por nuestro Dios Creador se ve abruptamente atacada por el pecado del propio ser humano”.

 

En los artículos anteriores he enfatizado que la excelencia comienza en el corazón de Dios y nuestro Creador definitivamente ha impregnado la excelencia de Su corazón en nuestro corazón.

Sin embargo y tristemente, el corazón del ser humano no siempre está alineado con el corazón de Dios. ¿Por qué? La respuesta es simple pero de gran profundidad…por causa del pecado.

En uno de los artículos que publiqué hace poco, “La excelencia comienza en el corazón – Parte 1”, compartía brevemente sobre una de mis experiencias de viajar en submarino en Hawái. Y sí, al viajar al fondo del mar es indiscutible encontrarse con la encantadora creación de Dios. Colorida vegetación y una gama diversa y extraordinaria de especies marinas que te dejan sin aliento al evidenciar que hay en verdad un mundo submarino exótico, de belleza salvaje y de infinidad de secretos, no todos descubiertos, ni del todo contados.

Las profundidades del mar se asemejan a las profundidades del corazón humano. Mucha belleza aunque algunas veces estropeada e incluso destruida.

Carthaginian II – Lahaina, Maui

Mientras mis ojos se deleitaban con la hermosura de las especies submarinas, toda imagen colorida y vivaz repentinamente cesó cuando en frente veía las ruinas de una embarcación oxidada y destruida. Una imagen que con certeza produjo otras imágenes en mi cerebro, imágenes de destrucción y consecuentemente de pérdida, de dolor e inclusive de muerte.

¿Alguna similitud con las profundidades del corazón humano? Pues si somos francos y viajamos hacia el fondo de nuestro corazón, observaremos que no sólo encontramos belleza: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, dominio propio (Gálatas 5:22-23).

Tristemente encontramos también: malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias (Mateo 15:19).

La belleza del corazón humano, originalmente impregnada por nuestro Dios Creador se ve abruptamente atacada por el pecado del propio ser humano.

Y el pecado es simplemente la desobediencia del hombre a las leyes establecidas en el manual de vida que Dios nos ha dado a través de Su Palabra -la Biblia.

Y muchos quizá pueden decir y de hecho me han dicho: “yo no peco, no le hago mal a nadie…yo vivo mi vida lo mejor que puedo…procuro hacer el bien…”.

Pero permítanme invitarles a que en la soledad de su habitación hagan un viaje honesto a las profundidades de su corazón y miren si no encuentran algunos elementos que han contribuido a la contaminación de su corazón: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas (Gálatas 5:20-21).

La Palabra de Dios, nuestro manual de vida nos dice: que Dios es veraz, y todo hombre mentiroso (Romanos 3:4). Así que si somos verdaderamente honestos, todos absolutamente todos hemos caído al menos en alguno de estos pecados; consecuentemente, hemos quebrantado la ley del manual de vida de nuestro Creador.

Y si somos francos, al quebrantar Su ley, nuestro corazón no experimenta paz, nuestro corazón pecaminoso no descansa hasta que encuentre perdón y sanidad de parte de Su Creador.

Muchas especies marinas han estado en peligro de extinción por causa de las diversas contaminaciones que han sufrido: petróleo, combustibles fósiles, basura, entre otros.

Si recordamos la explosión de la plataforma petrolera Deepwater Horizon en el 2010, en el corazón del Golfo de México, “el área del derrame de petróleo atravesó los rangos y los hábitats de más de 8.000 especies, incluyendo aves, peces, moluscos, crustáceos, tortugas marinas y mamíferos marinos (…) los camarones se encontraron sin ojos, los cangrejos sin pinzas, y los peces con lesiones y tumores a través de sus cuerpos”. [1]

Así mismo, el corazón del ser humano está en peligro de muerte y de muerte eterna si no se vuelve a Su Creador, a Cristo Jesús, el Dador de la vida, de la vida eterna. Él mismo lo dijo, “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6).

Ciertamente, en el fondo del mar hay belleza, pero ésta está en peligro de ser contaminada. La responsabilidad de cuidarlo y de preservar las maravillosas especies marinas es indiscutiblemente nuestra, de los seres humanos.

Y en el fondo de nuestro corazón se halla excelencia; sin embargo, ésta está en riesgo de ser contaminada por el pecado. Es responsabilidad nuestra el buscar la solución para preservarlo puro y sano, libre de la esclavitud del pecado.

La solución es indiscutiblemente Jesucristo. Y en Su Palabra claramente lo afirma, “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

¿Cómo está hoy su corazón? Le invito a que se embarque en un viaje hacia las profundidades de su ser y clame a Su creador, a Jesucristo, para que venga en su rescate, sane y restaure su corazón, porque de él [del corazón] mana la vida.

Fuente:

[1]  http://www.oceanfutures.org/news/blog/Derrame-de-petroleo-del-Deepwater-Horizon-5-anos-de-secuelas

La Excelencia comienza en el corazón – Part 2

“La excelencia del corazón de Dios fue definitivamente impregnada en nuestro corazón, ahora somos nosotros quienes debemos expandir el corazón de Dios donde quiera que vayamos”.

 

Como lo compartí en el artículo anterior – Parte 1, Dios no solo preparó todo de antemano para recibirnos en este planeta, sino que cuando nos creó, lo hizo ciertamente con excelencia, con profundo amor y por cierto, cuidadosa y maravillosamente. La Biblia – Su Palabra lo revela y la ciencia así lo confirma.

Salmos 139:13-14,16  “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien…Mi embrión vieron tus ojos”. Así lo expresa este Salmo con vívida poesía que Dios, el Creador nos entretejió de tal forma que como resultado cada ser humano es en verdad Su obra maestra.  Pero Su creación no sólo que anima la expresión poética; sino que la ciencia como tal definitivamente confirma lo maravilloso de ella.

Así, echemos un vistazo a lo que manifiesta la National Geographic en relación al cerebro humano, “el cerebro es uno de los órganos más grandes del cuerpo, está conformado por unos 100 billones de células nerviosas o neuronas que no solamente ordenan los pensamientos y las acciones físicas altamente coordinadas, sino que también regula los procesos inconscientes del cuerpo tal es el caso de la digestión y de la respiración”. [1]

El cerebro es el sistema de manejo de información más complejo que existe en el universo. [Imagen tomada del Internet]

Y por ejemplo, permítanme citar a Wernher von Braun (1912 – 1977), ingeniero espacial quien afirmó, “Ciertamente hay quienes sostienen que el universo evolucionó a través de un proceso al azar, pero ¿qué proceso al azar podría producir el cerebro del hombre o el sistema del ojo humano?”, [2] cuestionaba el creador del Cohete V-2 para la Alemania Nazi y del Saturno V para los Estados Unidos.

Amigos, y aquí estamos hablando únicamente del cerebro, que por cierto observamos es uno de los órganos clave de la vida del ser humano, de hecho, es el sistema de manejo de información más complejo que existe en el universo.

Como vemos, la ciencia misma nos encamina al estudio y entendimiento de que el cuerpo humano es una máquina maravillosa, extraordinaria. Es la máquina más precisa y eficiente que haya existido y no se compara en absoluto con ninguna máquina creada por el hombre.

Pero, no sólo nuestro cuerpo físico, complejo como es, es la evidencia de la existencia de “un ser inteligente” que con certeza está detrás de la creación de todo este magnificente universo, si no también nuestra alma que está sellada con la marca de excelencia de este ser, llamado el Dios Creador, Jesucristo mismo.  “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación…todo fue creado por medio de Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten. (Colosenses 1:15,17).

Y es precisamente nuestra alma que fue hecha a la imagen del Dios Creador, “Y creó Dios al hombre a Su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).
Wernher von Braun, ya lo reconoció, la obra maestra de Dios es el alma humana. [3] Y es en el alma humana que Dios ha impregnado Su imagen.

Sólo miremos por unos instantes a nuestro alrededor…observemos a aquellos seres vivos que están cerca de nosotros y que no son nuestros pares. Es decir, contemplemos el jardín de nuestra casa, las plantas que adornan nuestra sala, abracemos a nuestras mascotas, o quizá recordemos alguna de nuestras visitas al zoológico o a algún jardín botánico. Extraordinarios como son estos seres, los animales, las flores, las plantas, los árboles; pero ninguno de ellos osaría en compararse ni con el más pequeño de los seres humanos, si pudiese hacerlo.

Los seres humanos somos verdaderamente privilegiados y únicos. Sólo hombres y mujeres somos quienes reflejamos las características extraordinarias del Dios Creador.

Somos seres altamente creativos. La creatividad del ser humano es evidente cada día, en la música

Uno de los más grandiosos inventos, el carro de Ford. [Edison & Ford Winter Estates]

que escuchamos, en las obras de arte que nos deleitan, en la hermosura de las variadas artesanías que caracterizan a los distintos pueblos y naciones, en los extraordinarios inventos científicos.

Somos inteligentes. El cerebro humano ha creado inteligentemente la montura del caballo, el carruaje, el barco, la bicicleta, el carro, la avioneta, el avión para transportarse cada vez más rápido y más cómodamente.

Pero su creatividad y su inteligencia, no se han detenido, el cerebro humano ha traspasado los límites de nuestro planeta, ha llegado a la Luna y continúa explorando sin parar el espacio.

Somos seres que nos comunicamos. La palabra hablada, escrita o a través del lenguaje de señas es exclusiva del ser humano. Se nos ha dado el privilegio de expresar lo que hay en nuestro corazón y en nuestro intelecto, a través de la palabra.  Dios creó el universo, a través de Su Palabra (Génesis 1). A través de la palabra tenemos el poder para construir o para destruir, para animar o para desalentar, para amar o para odiar.

Éstas son sólo algunas de las características que nuestro Dios Creador ha impregnado en nuestra alma. ¡Somos ciertamente Su obra maestra! Y toda “obra maestra” es digna de admiración y digna de replicarse.

La excelencia del corazón de Dios fue definitivamente impregnada en nuestro corazón, ahora somos nosotros quienes debemos expandir el corazón de Dios donde quiera que vayamos.

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. (Efesios 2:10)

Fuentes:

[1]  http://www.nationalgeographic.com/science/health-and-human-body/human-body/brain/

[2] http://www.icr.org/article/wernher-von-braun-father-space-flight/

[3] http://www.wnd.com/2016/06/this-rocket-scientist-had-amazing-view-of-god/