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¡Ataque a la inocencia!

“El 99% de las víctimas de la trata con fines de explotación sexual son mujeres y niñas…»

Es verdaderamente imposible imaginar que aun los más pequeñitos, los más vulnerables pueden ser y de hecho son objeto de ataque.

Sí, tristemente el mundo vive enagenado e ignora lo que está pasando a su alrededor. Y es que como aparece en la página de la UNODC – United Nationes Office on Drugs and Crime “La trata de personas es una industria global multimillonaria a la que ningún país es inmune. Cada año, millones en todo el mundo son víctimas de traficantes con fines de explotación”.[1]

Y no sólo eso, “Más de 1 millón de niños, según la Organización Internacional del Trabajo, son explotados cada año en el comercio sexual”.[2]

World’s Children por su parte expone, “El 99% de las víctimas de la trata con fines de explotación sexual son mujeres y niñas (IBLA, 2019). Los traficantes utilizan amenazas, mentiras, violencia, servidumbre por deudas y coerción para obligar a las víctimas a participar en actos sexuales comerciales en contra de su voluntad.[3]

¡Estadísticas escalofriantes! ¿Verdad? Sin embargo este oscuro lado de la trata de personas y particularmente de niños es aun más denso y putrefacto, cuyo análisis nos tomaría mucho más tiempo y espacio.

Por ahora es más que suficiente porque el propósito de este artículo es más bien alertar a padres, maestros, autoridades y a la comunidad en general para que tengamos los ojos muy abiertos y un corazón dispuesto para convertirnos en verdaderos defensores de los niños, niñas y adolescentes. El mundo está cada vez más pervertido, en el que prima los intereses personales de cada quien, entre los cuales está el movimiento sucio del dinero y las bajas pasiones; y para el caso, a costa del ataque y la destrucción de vidas inocentes.

Sí, mantengamos los ojos muy abiertos, porque en el entorno de las escuelas, centros de salud, barrios y aun de las mismas casas, lamentablemente, pueden estar merodiando individuos “disfrazados de ternura e inocencia”, cuyo propósito fundamental es “destruir precisamente la ternura e inocencia de nuestros pequeños”.

Wess Stafford, Presidente Emérito de Compassion International, sabiamente expuso en uno de sus libros: “El espíritu de un niño pequeño se parece mucho al cemento húmedo. Cuando un niño es pequeño, se necesita poco esfuerzo para causar una impresión que puede durar toda una vida”.[4] ¡Qué gran verdad!

Este 30 de julio se celebra el Día Mundial contra la Trata de Personas. Que no solo este día, sino todos los días, minuto a minuto, estemos alertas y seamos los guardianes de nuestros niños, niñas y adolescentes en todo el planeta. Enfrentémonos con quien sea y con lo que sea para defender la vida y la integridad de cada pequeño. Como adultos es nuestra responsabilidad.

Dios así lo manifiesta en Su Palabra: “¿Hasta cuándo dictarán decisiones injustas que favorecen a los malvados? Hagan justicia al pobre y al huérfano; defiendan los derechos de los oprimidos y de los desposeídos. Rescaten al pobre y al indefenso; líbrenlos de las garras de los malvados.” (Salmo 82:2-4)

¡Que nuestro Creador nos encuentre haciendo siempre lo correcto!

Para concluir, Hacia la Excelencia recomienda altamente el film “Sound of Freedom” (Sonido de libertad)  Official Trailer    por ahora en inglés y proyectándose en Estados Unidos. Muy pronto estará disponible en Latinoamérica y otros continentes. Una película que no nos podemos perder y que basada en hechos reales nos inspirará para actuar aun más como verdaderos defensores de niños, niñas y adolescentes.

[1] https://www.unodc.org/unodc/en/endht/index.html

[2] https://www.usatoday.com/story/opinion/nation-now/2018/01/30/sex-trafficking-column/1073459001/

[3] https://www.worldschildren.org/child-trafficking-statistics/

[4] https://kidminandculture.files.wordpress.com/2009/05/excerpt_toosmall1.pdf

La puerta estrecha

«El mal llegará disfrazado de supuesto bienestar, falsa felicidad, fingida paz, de aparentes grandes oportunidades…»

¿Ha tenido usted la oportunidad de atravesar algún camino o puerta estrecha tal vez en su comunidad o en un viaje de turismo? ¿Cómo se sintió?  ¿Fue fácil hacerlo o quizá tuvo alguna dificultad, o tal vez experimentó temor al hacerlo?

Recuerdo que una de las experiencias que tuve años atrás, mientras realizaba un reportaje, fue cuando visité el hogar de una familia de escasos recursos económicos en la costa ecuatoriana. Esta familia vivía en la parte trasera de una casa, ubicada en un barrio de extrema pobreza, con prácticamente ninguna comodidad. Aunque la parte delantera era de cemento, atravesé un pequeño camino lateral considerablemente estrecho para llegar al pequeño lugar que arrendaba la familia que entrevisté. A duras penas logré atravesar este oscuro y angosto pasadizo, lo hice de lado, imposible pasar de frente, el espacio era muy reducido. Mientras pasaba por el costado de esta casa, me sentí supremamente incómoda, con incertidumbre porque no sabía con qué iba a encontrarme al final del pasadizo y si no fuera porque iba acompañada probablemente hubiese sentido también miedo.

Pues bien, Jesús durante el conocido “Sermón de la montaña” instó a sus discípulos y en general a la gran audiencia que lo escuchaba a que “entren por la puerta estrecha”. Concretamente les dijo: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14). Esta exhortación la hace extensiva también a nosotros, hoy en día.

Contrario a lo que podríamos pensar, Jesús claramente afirma que amplio es el camino y ancha la puerta que conducen al mal del ser humano. De hecho, el mal jamás se presentará en un inicio con sufrimiento, tragedia, dolor; el mal llegará disfrazado de supuesto bienestar, falsa felicidad, fingida paz, de aparentes grandes oportunidades; pero al final del camino se desenmascará y mostrará su verdadero rostro – la tragedia sin retorno –.

Jesús en el pasaje referido de hecho, está hablando del camino a la vida eterna. Un camino que se inicia en esta Tierra y que cada alma humana tiene la libertad de decidir por dónde  transitar, si por el que conduce a la vida misma; o por el camino que conduce a la muerte eterna.

Le invito entonces a que considere lo siguiente:

  1. Todos los días escuchamos en distintas lugares que “todos los caminos conducen a Dios o al mismo dios”. Pero no es así, no se engañe, ni se deje engañar. El único camino que conduce a la vida eterna es Cristo Jesús. Él mismo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).
  2. Consecuentemente Jesús es la única puerta que conduce al camino de salvación. Él mismo afirmó: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo…” (Juan 10:9)
  3. Y mientras transitamos el camino de salvación, el camino hacia la vida eterna, un camino que muchas veces no será fácil, Jesús será nuestro sustento. Él claramente lo manifestó: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:35)

El camino de salvación, el camino hacia la vida eterna definitivamente no será fácil, quienes así lo hemos escogido o quienes lo escojan, significará que claramente tendremos que dejar de lado las “aparentes buenas propuestas que la vida nos ofrece”. El camino hacia la vida eterna significa que decidimos caminar por las pisadas de nuestro Maestro, de nuestro Salvador, de nuestro Señor, de nuestro Dios Creador – Cristo Jesús; y estas pisadas representan al menos: amar sacrificialmente, perdonar y a veces a quien no lo merece – humanamente hablando, hablar con la verdad, actuar con integridad. Todo esto, aunque muchas veces sea increíblemente en nuestra contra.

Jesús dijo:  “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Sí, si usted decide escoger la puerta estrecha – Cristo Jesús – como su Salvador Personal, probablemente experimente aflicción a lo largo de su vida aquí en la Tierra; pero con certeza a lo largo del camino y al final de éste hallará la paz que sobrepasa todo entendimiento. Y que sólo se la halla en una relación íntima con Cristo Jesús, nuestro Salvador personal, el único Dios verdadero. Pero si no lo hace, lamentablemente, su destino será –tragedia sin retorno–; en otras palabras, ¡su destino será el infierno, un verdadero lugar de tormento eterno!

Ahora, usted está a solo un paso de experimentar esa paz, que nadie le arrebatará. Ore así:

Dios, Creador del universo y de todo lo que hay en él, reconozco que soy un pecador y hoy te pido perdón de todo corazón. Perdóname y límpiame de todo mal en mi vida y recíbeme como a uno de tus hijos y enséñame a caminar con corazón íntegro delante de ti y delante de quienes me rodean. Hoy declaro que Jesús, tu Hijo, es mi Salvador y que por Su sangre derramada en la cruz, hoy soy perdonado de todos mis pecados. Gracias Dios todopoderoso por tu gran misericordia y por regalarme hoy la vida eterna en tu Reino. Oro todo esto en el Nombre de Jesús, tu hijo amado. Amén.

 

 

¡El mundo al revés!

¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Vivimos en un mundo cada vez más convulsionado, un mundo al revés; y si usted y yo no cambiamos nuestra manera de vivir, veremos su ruina, nuestra ruina.

Parecería que actualmente vivimos “al revés”, algunos comentan. Y es que la sociedad de hoy “tomó un rumbo diferente”, puntualizan otros. Y su postura está algo así como “patas arriba”, dirían algunos más.

Lo cierto es que si comparamos nuestro mundo con décadas  y siglos atrás, notaríamos una gran, gran diferencia. Y para tan solo tomar un ejemplo, un ejemplo positivo desde luego, la más evidente quizá es la tecnología. ¿Quién hubiese pensado qué hubiésemos pasado de las tremendas computadoras de antaño que ocupaban grandes espacios físicos a las tablets o incluso a los teléfonos inteligentes de bolsillo? O ¿Quién se hubiese imaginado cruzar cielos y mares a velocidades asombrosas…anochecer en América y amanecer en Europa?

Es insólito cómo el mundo ha cambiado, ha evolucionado. Casi no habrá contradicción, si decimos que el mundo ha cambiado para bien, si lo vemos desde la perspectiva de crecimiento y desarrollo, como el ejemplo arriba mencionado.

Pero, ¿realmente el mundo ha evolucionado? Y bien aquí juega un papel muy importante el ser humano. Definitivamente el mundo ha requerido de grandes cerebros humanos para provocar este crecimiento y desarrollo en muchas áreas tales como la educación, la tecnología, la medicina, la industria en general.

Sin embargo, el ser humano aunque ha trabajado arduamente para promover desarrollo y progreso en diversas áreas como las arriba citadas; lamentablemente ha descuidado lo concerniente a su corazón y consecuentemente a los valores que rigen la vida misma del ser humano.

Tan solo hace falta encender los noticieros, para darnos cuenta que el mundo está al revés. Y su menú es amplio:  asesinatos, secuestros, robos a mano armada, narcotráfico. Y desde luego, en una conversación de barrio o en un té de amigas, surgen también “noticias” como:  ¿sabías que fulanos se divorciaron? O ¿te enteraste que fulana se fue de su casa para vivir con su novio? O quizá, ¿supiste cuántos asistieron al desfile del “Orgullo Gay”?

¡La lista es verdaderamente interminable! Pero no solo interminable, sino que hasta cierto punto se ha vuelto “normal” y algunos calificarían muchas de estas acciones incluso como “buenas”.  Y claramente afirmarían: “Y es que si el matrimonio no funciona, es mejor que se termine”. De hecho “es mejor irse a vivir juntos para probar si la pareja es compatible o no”. Y desde luego, “si un hombre se siente atrapado en el cuerpo de una mujer” es hora de “salir del closet”. Ah! “Si se puede sacar tajada en este negocio, no hay que ser tonto”. Por lo tanto, todo lo expuesto y más es visto como “bueno” en el mundo de hoy.

Es normal que las parejas vivan sin casarse; es muy mal visto que se opine en contra de los gays, lesbianas y transexuales, por nombrar algunos;  es muy bien visto y aceptado el actuar “diplomáticamente”, es decir “sonreír por delante, apuñalar por detrás”, y es el pan de todos los días, presenciar “corrupción” en distintos niveles de la sociedad, sin que nadie se altere ni se abochorne, porque es “mejor guardar la prudencia, que denunciarlo”.

Y usted ¿qué opina al respecto? ¿Considera que “nuestro mundo está al revés”? O quizá ¿hemos exagerado un poco en este artículo? Le invito a escribir sus comentarios.

Mientras tanto, permítame dejarle con una palabra de sabiduría extraída de la Biblia, la Palabra de Dios, nuestro Creador:

“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz”. (Isaías 5:20)

¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! Vivimos en un mundo cada vez más convulsionado, un mundo al revés; y si usted y yo no cambiamos nuestra manera de vivir, veremos su ruina, nuestra ruina. Si usted y yo no nos volvemos a nuestro manual de vida que el Creador nos dejó – Su Palabra – la Biblia, este mundo continuará al revés y cada día veremos su destrucción paulatina. En otras palabras, veremos poco a poco nuestra ruina.

¡Guarde su corazón!

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo…”(Lucas 6:45)

 

¡El milagro más grande del mundo!

 

Milagro: «Hecho no explicable por las leyes naturales…»

 

¿Ha experimentado usted un milagro en su vida? Con certeza algunos de nuestros lectores responderán afirmativamente con toda convicción. Otros probablemente duden si acaso lo habrán experimentado o no; y otros con seguridad dirán ¡pues…no!

Pero bien,  ¿qué es un milagro?, y para explicarlo tomaremos la definición del diccionario de la Real Academia Española: “Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”.

Con esta clara definición, la verdad es que todos los seres humanos creo que podríamos responder afirmativamente, si nos detenemos por un momento y pensamos en nosotros, en nuestro nacimiento y en realidad analizamos desde el momento cuando fuimos concebidos. Aquella extraordinaria formación de cada uno de nosotros en el vientre de nuestra madre y nuestra llegada a este mundo, es ya, un maravilloso milagro. Pensar en la formación de cada criatura en el vientre materno, nos llena de mucha ternura, pero a la vez de un magnificente asombro – La concepción es la partida para el inicio de la vida y luego una jornada de 9 meses de formación y crecimiento previo al gran día del nacimiento de un pequeño niño o una pequeña niña – ¡es verdaderamente un tierno y a la vez grandioso milagro! Y sí “milagro” porque va más allá de la tierna criatura que podemos cargar en nuestros brazos. Esa pequeña criatura tiene un espíritu que la conecta con Su Creador, un alma que a lo largo de su vida reflejará su carácter y un cuerpo físico a través del cual se conectará en su entorno.

No obstante, extraordinario como es el milagro de la vida; definitivamente existe un milagro aun más  maravilloso. Sucedió un día, pero su impacto es eterno. De hecho, este milagro también está relacionado con la vida; pero más bien, con el “Autor de la vida” – Jesucristo.

Hace un par de días el mundo cristiano celebró con gran regocijo el “Domingo de Resurrección”. Pero este evento extraordinario representa más que un día de celebración. Sucedió hace poco más de 2000 años. Sin embargo, historiadores, antropólogos, científicos y el común de los seres humanos siguen hablando, analizando, debatiendo o simplemente aceptando en fe este extraordinario acontecimiento.  

Jesús, el Hijo de Dios, fue condenado “humanamente” a muerte y muerte de cruz; sin embargo, Su muerte fue parte del plan divino. De hecho, Jesús mismo dijo:  “Nadie puede quitarme la vida sino que yo la entrego voluntariamente en sacrificio. Pues tengo la autoridad para entregarla cuando quiera y también para volver a tomarla. Esto es lo que ordenó mi Padre” (Juan 10:18).

Y es que el propósito fundamental de Jesús en esta tierra, fue entregar Su vida en sacrificio perfecto para el perdón de pecados de la humanidad. Las Escrituras dicen que “No hay justo ni aun uno” (Romanos 3:10 – RV60); y que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23 – RV60).  Por lo tanto, toda la humanidad estábamos condenados a morir por causa del pecado. Sin embargo, el infinito amor de Dios, el Creador, abrió camino para nuestra salvación. Y ese camino fue Jesús. “Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí”, dice Jesús (Juan 14:6 RV60).

Como seres humanos estamos completamente perdidos en nuestros pecados. Sólo en Cristo y a través de Cristo, si aceptamos en fe Su sacrificio perfecto en la Cruz, es lo único que nos salva de la maldad de nuestro corazón. Porque quién de nosotros podría decir…“estoy libre de pecado” – nadie, absolutamente nadie.

No obstante, la obra de la cruz estaría incompleta, si Cristo no hubiese resucitado. El Apóstol Pablo nos dice en 1 Corintios 15:17 – NTV “ y si Cristo no ha resucitado, entonces la fe de ustedes es inútil, y todavía son culpables de sus pecados”.

En la Cruz, Cristo cargó con la maldad del mundo, cargó con nuestra culpa;  el Siervo puso Su vida en lugar de la nuestra. El Justo murió por los injustos. Sin embargo, Cristo  – el Autor de la vida, al tercer día se levantó de la tumba triunfante y victorioso. En la resurrección, Cristo venció a la muerte, demostrando entonces Su Deidad, Su poder y Su gloria.

¿Asombrado con el milagro de la vida, con su vida? Pues confío que esté aun más asombrado con el milagro de la resurrección de Cristo. Él no está más en una cruz, Su tumba está vacía, Él está vivo y Jesús tiene el poder de traerlo a usted de muerte a vida, de las tinieblas de este mundo lleno de pecado, a una vida plena, llena de Su luz admirable, una vida llena de esperanza, una vida transformada llena de la presencia misma del Dador de la Vida – Cristo Jesús, quien anhela guiarle y sostenerle con profundo amor, paso a paso, minuto a minuto; como un Padre que cuida de su hijo o hija momento tras momento.

No espere más, el Cristo resucitado está llamado a las puertas de su corazón:  “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). Y si acepta esta invitación, usted también será partícipe del “milagro más grande del mundo” – “Si nuestra esperanza es que Cristo nos ayude solamente en esta vida, no hay nadie más digno de lástima que nosotros. Sin embargo, ¡Cristo resucitó! Esto nos enseña que también resucitarán los que murieron (1 Corintios 15:19-20 – TLA).

¡Cristo verdaderamente ha resucitado!

La puerta de escape para tu alma

“Dios probó Su amor en la Cruz. Cuando Cristo estuvo allí colgado, derramó Su sangre, y murió; fue Dios ahí diciéndole al mundo, ‘Te amo’”.

Billy Graham

Qué es lo primero que pensarías, si de repente cayeras en un pozo oscuro y tenebroso, y no ves en absoluto una forma de salir de allí. Pero de pronto escuchas una voz como del cielo, cuando desde arriba te dice, “hay una sola puerta de escape, yo te conduciré”.

Con certeza, en mi caso, prestaría atención absoluta a esa voz milagrosa que me ofrece ayuda para encontrar la única puerta de escape, la única forma de salir de aquel pozo.

Pues bien, nuestra alma vive en un pozo oscuro y tenebroso hasta que encuentre “la puerta de escape” – “la puerta de salida” y esa única puerta de escape es Jesucristo. No hay otro camino, no hay otra salida, no hay otra puerta de escape – Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14:6).

Jesucristo es el único camino para la salvación del ser humano. Jesucristo es la salvación para el alma en depresión, para el alma en esclavitud, para el alma en desesperación. Jesucristo es la salvación para el alma que anhela salir de la cárcel de la desesperanza.

Refiriéndose a Jesucristo, el reconocido evangelista y autor Billy Graham, manifestó: “Dios probó Su amor en la Cruz. Cuando Cristo estuvo allí colgado, derramó Su sangre, y murió; fue Dios ahí diciéndole al mundo, ‘Te amo’”.

El eterno amor del Dios Creador de cielo y tierra, del universo y de todo lo que hay en él, está constantemente diciéndole al ser humano “hay una sola puerta de escape para tu alma, yo te conduciré”.

 

Te invito a que te pasees por los cuatro pasos simples pero de profundo significado (cada imagen) que se han posteado en este artículo. Presta absoluta atención a la voz de Dios que hoy te conducirá paso a paso para que halles la salvación para tu alma.

 

 

Si quieres conocer más sobre la salvación a través de Jesucristo, no dudes en escribirnos.

¡Que Dios tu Creador hable profundamente a tu corazón y te conduzca a la salvación en Cristo Jesús!