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La puerta de escape para tu alma

“Dios probó Su amor en la Cruz. Cuando Cristo estuvo allí colgado, derramó Su sangre, y murió; fue Dios ahí diciéndole al mundo, ‘Te amo’”.

Billy Graham

Qué es lo primero que pensarías, si de repente cayeras en un pozo oscuro y tenebroso, y no ves en absoluto una forma de salir de allí. Pero de pronto escuchas una voz como del cielo, cuando desde arriba te dice, “hay una sola puerta de escape, yo te conduciré”.

Con certeza, en mi caso, prestaría atención absoluta a esa voz milagrosa que me ofrece ayuda para encontrar la única puerta de escape, la única forma de salir de aquel pozo.

Pues bien, nuestra alma vive en un pozo oscuro y tenebroso hasta que encuentre “la puerta de escape” – “la puerta de salida” y esa única puerta de escape es Jesucristo. No hay otro camino, no hay otra salida, no hay otra puerta de escape – Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14:6).

Jesucristo es el único camino para la salvación del ser humano. Jesucristo es la salvación para el alma en depresión, para el alma en esclavitud, para el alma en desesperación. Jesucristo es la salvación para el alma que anhela salir de la cárcel de la desesperanza.

Refiriéndose a Jesucristo, el reconocido evangelista y autor Billy Graham, manifestó: “Dios probó Su amor en la Cruz. Cuando Cristo estuvo allí colgado, derramó Su sangre, y murió; fue Dios ahí diciéndole al mundo, ‘Te amo’”.

El eterno amor del Dios Creador de cielo y tierra, del universo y de todo lo que hay en él, está constantemente diciéndole al ser humano “hay una sola puerta de escape para tu alma, yo te conduciré”.

 

Te invito a que te pasees por los cuatro pasos simples pero de profundo significado (cada imagen) que se han posteado en este artículo. Presta absoluta atención a la voz de Dios que hoy te conducirá paso a paso para que halles la salvación para tu alma.

 

 

Si quieres conocer más sobre la salvación a través de Jesucristo, no dudes en escribirnos.

¡Que Dios tu Creador hable profundamente a tu corazón y te conduzca a la salvación en Cristo Jesús!

 

Luz más allá de la Navidad

«Las luces incandescentes de Navidad pronto se apagarán…Jesús, la Luz del mundo, jamás se extinguirá».

Cecy Yépez

Casi no hay lugar en el mundo, en el que durante esta época las ciudades se enciendan e iluminen. Y en las más grandes metrópolis, esto por cierto es tremendamente evidente. Intensas y coloridas luces adornan los parques, los centros comerciales, grandes edificios y por cierto los barrios residenciales. Durante todo el mes de diciembre, ésta es la experiencia más común alrededor del mundo.

Y sí, probablemente esta costumbre traiga alegría, entusiasmo y levante el ánimo de muchos; olvidando por un instante los tremendos desafíos, dificultades y obstáculos enfrentados a lo largo del año. ¿Pero cuánto durará su entusiasmo? Las luces finalmente se apagarán si acaso al iniciar el nuevo año.

Sin embargo, hay una luz que jamás se apagará – Cristo Jesús, la verdadera razón de la Navidad que no vino para iluminar cierta época del año. Hace más de 2000 años, Jesús, Dios mismo, vino a este mundo con un propósito especial, entregar Su vida en rescate por muchos, por ti y por mí, para que reconociendo que somos pecadores, que no somos justos en nosotros mismos, reconociéramos la gran necesidad de un Salvador. Reconociéramos la gran necesidad de ser sacados de la oscuridad hacia Su luz admirable.

¿Acaso no vivimos en un mundo inundado por las tinieblas? Un mundo lleno de maldad – violencia y abuso en toda forma, corrupción a gran escala, engaño en todos los niveles, depresión y autodestrucción; y esto por solo nombrar algunos elementos de este vasto mundo de maldad.

Las luces incandescentes de Navidad pronto se apagarán y si acaso resisten por unas semanas más. Jesús, la Luz del mundo, jamás se extinguirá. Él anhela con todo su corazón entrar a tu vida e iluminarla desde hoy y para siempre. Anhela traerte de muerte a vida, de las tinieblas a Su luz admirable.

Decide hoy mismo y firmemente dejar atrás el mundo de tinieblas que hasta ahora te ha envuelto y abre tu corazón a Cristo Jesús, quien te dice:  “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.  (Juan 8:12)

¡Si así lo haces, podrás celebrar tu primera y verdadera Navidad!