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¡Un Nuevo Año lleno de ESPERANZA!

¡Sí! ¡La bondad y compasión de nuestro Creador nunca cesa y nunca falla!

Demos gracias al SEÑOR por todas Sus bendiciones a lo largo del 2018, pero también démosle gracias por todos los desafíos y momentos difíciles que experimentamos, todos ellos fueron oportunidades para crecer y para comprender que hay ESPERANZA, porque Dios es realmente la fuente de ESPERANZA.

Y si tú no conoces todavía a Dios personalmente; éste es el tiempo perfecto para abrir y entregarle tu corazón al que ama tu alma, a Jesús, el único y verdadero Dios y Salvador. Dios es en verdad tu Creador pero Él también anhela ser tu Padre. Él envió a su único Hijo, Jesús, para que ofrezca Su vida en sacrificio perfecto por el pecado del mundo. Cuando nosotros estuvimos perdidos en nuestro pecado, Dios pensó en nosotros y nos dio esperanza al enviar a Su Hijo para que muriese en una cruz para pagar por nuestro pecado y darnos ESPERANZA para una nueva vida. Dios anhela abrazarnos como un padre amoroso que abraza y protege a su pequeño niño o niña, tal como Su Palabra lo dice claramente:

“y yo [Jesús] les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo [Jesús] y el Padre [Creador] uno somos”.                 (Juan 10:28-30).

¡Hoy puede ser el día de tu salvación! La Salvación en Jesús es por gracia, es gratuita.
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La Excelencia comienza en el corazón – Part 2

“La excelencia del corazón de Dios fue definitivamente impregnada en nuestro corazón, ahora somos nosotros quienes debemos expandir el corazón de Dios donde quiera que vayamos”.

 

Como lo compartí en el artículo anterior – Parte 1, Dios no solo preparó todo de antemano para recibirnos en este planeta, sino que cuando nos creó, lo hizo ciertamente con excelencia, con profundo amor y por cierto, cuidadosa y maravillosamente. La Biblia – Su Palabra lo revela y la ciencia así lo confirma.

Salmos 139:13-14,16  “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien…Mi embrión vieron tus ojos”. Así lo expresa este Salmo con vívida poesía que Dios, el Creador nos entretejió de tal forma que como resultado cada ser humano es en verdad Su obra maestra.  Pero Su creación no sólo que anima la expresión poética; sino que la ciencia como tal definitivamente confirma lo maravilloso de ella.

Así, echemos un vistazo a lo que manifiesta la National Geographic en relación al cerebro humano, “el cerebro es uno de los órganos más grandes del cuerpo, está conformado por unos 100 billones de células nerviosas o neuronas que no solamente ordenan los pensamientos y las acciones físicas altamente coordinadas, sino que también regula los procesos inconscientes del cuerpo tal es el caso de la digestión y de la respiración”. [1]

El cerebro es el sistema de manejo de información más complejo que existe en el universo. [Imagen tomada del Internet]

Y por ejemplo, permítanme citar a Wernher von Braun (1912 – 1977), ingeniero espacial quien afirmó, “Ciertamente hay quienes sostienen que el universo evolucionó a través de un proceso al azar, pero ¿qué proceso al azar podría producir el cerebro del hombre o el sistema del ojo humano?”, [2] cuestionaba el creador del Cohete V-2 para la Alemania Nazi y del Saturno V para los Estados Unidos.

Amigos, y aquí estamos hablando únicamente del cerebro, que por cierto observamos es uno de los órganos clave de la vida del ser humano, de hecho, es el sistema de manejo de información más complejo que existe en el universo.

Como vemos, la ciencia misma nos encamina al estudio y entendimiento de que el cuerpo humano es una máquina maravillosa, extraordinaria. Es la máquina más precisa y eficiente que haya existido y no se compara en absoluto con ninguna máquina creada por el hombre.

Pero, no sólo nuestro cuerpo físico, complejo como es, es la evidencia de la existencia de “un ser inteligente” que con certeza está detrás de la creación de todo este magnificente universo, si no también nuestra alma que está sellada con la marca de excelencia de este ser, llamado el Dios Creador, Jesucristo mismo.  “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación…todo fue creado por medio de Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten. (Colosenses 1:15,17).

Y es precisamente nuestra alma que fue hecha a la imagen del Dios Creador, “Y creó Dios al hombre a Su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).
Wernher von Braun, ya lo reconoció, la obra maestra de Dios es el alma humana. [3] Y es en el alma humana que Dios ha impregnado Su imagen.

Sólo miremos por unos instantes a nuestro alrededor…observemos a aquellos seres vivos que están cerca de nosotros y que no son nuestros pares. Es decir, contemplemos el jardín de nuestra casa, las plantas que adornan nuestra sala, abracemos a nuestras mascotas, o quizá recordemos alguna de nuestras visitas al zoológico o a algún jardín botánico. Extraordinarios como son estos seres, los animales, las flores, las plantas, los árboles; pero ninguno de ellos osaría en compararse ni con el más pequeño de los seres humanos, si pudiese hacerlo.

Los seres humanos somos verdaderamente privilegiados y únicos. Sólo hombres y mujeres somos quienes reflejamos las características extraordinarias del Dios Creador.

Somos seres altamente creativos. La creatividad del ser humano es evidente cada día, en la música

Uno de los más grandiosos inventos, el carro de Ford. [Edison & Ford Winter Estates]

que escuchamos, en las obras de arte que nos deleitan, en la hermosura de las variadas artesanías que caracterizan a los distintos pueblos y naciones, en los extraordinarios inventos científicos.

Somos inteligentes. El cerebro humano ha creado inteligentemente la montura del caballo, el carruaje, el barco, la bicicleta, el carro, la avioneta, el avión para transportarse cada vez más rápido y más cómodamente.

Pero su creatividad y su inteligencia, no se han detenido, el cerebro humano ha traspasado los límites de nuestro planeta, ha llegado a la Luna y continúa explorando sin parar el espacio.

Somos seres que nos comunicamos. La palabra hablada, escrita o a través del lenguaje de señas es exclusiva del ser humano. Se nos ha dado el privilegio de expresar lo que hay en nuestro corazón y en nuestro intelecto, a través de la palabra.  Dios creó el universo, a través de Su Palabra (Génesis 1). A través de la palabra tenemos el poder para construir o para destruir, para animar o para desalentar, para amar o para odiar.

Éstas son sólo algunas de las características que nuestro Dios Creador ha impregnado en nuestra alma. ¡Somos ciertamente Su obra maestra! Y toda “obra maestra” es digna de admiración y digna de replicarse.

La excelencia del corazón de Dios fue definitivamente impregnada en nuestro corazón, ahora somos nosotros quienes debemos expandir el corazón de Dios donde quiera que vayamos.

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. (Efesios 2:10)

Fuentes:

[1]  http://www.nationalgeographic.com/science/health-and-human-body/human-body/brain/

[2] http://www.icr.org/article/wernher-von-braun-father-space-flight/

[3] http://www.wnd.com/2016/06/this-rocket-scientist-had-amazing-view-of-god/