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Paz y adversidad, belleza y dolor…¿en un solo lugar?

«Si existe un Dios amoroso que nos creó, entonces Él debe estar angustiado por el estado de este mundo».

 

Amber Van Schooneveld, writer

Amber Van Schooneveld, escritora

                                            Amber Van Schooneveld

 

Amber es escritora y editora senior de Compassion Canadá. Antes de trabajar para Compassion Canadá, trabajó para Compassion International como gerente editorial de los escritores y fotógrafos en campo. Siempre ha tenido un corazón sensible con respecto al sufrimiento del mundo. Cuando era niña, lloraba cuando otros niños mataban hormigas. Desde entonces, esto le ha llevado a conmoverse por un sufrimiento mayor en el mundo. Es autora de Hope Lives [La Esperanza Vive] y Passport to Prayer [Pasaporte a la Oración], ambos libros destinados a ayudar a que la gente conozca el corazón de Dios con respecto al sufrimiento de este mundo y a tomar acción. Tiene un título en Inglés de la Universidad Estatal de Colorado y vive en Colorado con su maravillosa familia.

 
¿Es posible que la paz y la adversidad, la pobreza y la riqueza, la belleza y el dolor llenen este mundo al mismo tiempo?

Algunas veces, sentada tranquila en mi hogar en Colorado, disfrutando de un hermoso paisaje, saboreando una abundante comida familiar y observando a mis hijas jugar, las imágenes en las noticias sobre la guerra, el desastre y la extrema pobreza pueden parecer inconcebibles. ¿Entonces, cómo es que con todos los dolores, las decepciones e inconvenientes de la vida, se puede vivir con tal seguridad cuando muchos otros, por ejemplo, los refugiados de Siria, viven en tal temor y carencia? Esto aturde la mente.

Aun así, sabemos que éste es ciertamente, el estado del mundo. Sin embargo, ninguna de nuestras experiencias son del todo buenas o del todo malas. Incluso en mi vida segura y tranquila, no estoy protegida del dolor del cáncer o del suicidio. Y aquellos que viven en extrema pobreza también pueden tener todavía la alegría de la familia y la belleza de la creación de Dios. Todos, o al menos la mayoría de nosotros experimentamos tanto la gran belleza y el amor, como el dolor y la pérdida desgarradora.

¿En sus varios viajes a lo largo de países desarrollados y en vías de desarrollo, que es lo que le ha llamado la atención con respecto a este fenómeno?

Cada vez que regreso a los Estados Unidos tras un viaje a un país en vías de desarrollo casi siempre me

Amber, autora del libro "La Esperanza Vive"

Amber, autora del libro «Hope lives» [La Esperanza Vive]

sorprendo de cómo la gente no se da cuenta de lo bien que estamos. Al vivir en un lugar relativamente próspero es fácil mirar alrededor a aquellos que tienen más dinero que otros y que esos otros crean que apenas lo están logrando. Somos muy pocos los que tenemos el contexto para comprender el lujo en el que vivimos porque no estamos rodeados de las alternativas de las personas que no cuentan con agua potable, alimentos apropiados, hogares seguros o acceso a la banca, a la atención médica, a los seguros o a las redes de seguridad social.

Por otro lado, siempre me sorprende cuán similares somos, sin importar de qué país seamos. Las personas son personas. Existen significativas diferencias culturales, pero creo que en nuestra esencia todos somos mucho más parecidos que diferentes. Tenemos los mismos deseos, ser amados, estar seguros y ver a nuestros hijos y familias prosperar.

¿Es responsabilidad de Dios (si existe un Dios) o responsabilidad del hombre todas las tragedias que este mundo está experimentando?

Yo diría que son ambos. Si existe un Dios amoroso que nos creó, entonces Él debe estar angustiado por el estado de este mundo. Y la Biblia nos dice que Él lo está. (Por ejemplo, en Lucas 19, se registra que Jesús lloró por el sufrimiento que vendría a Jerusalén. Y en todo el Antiguo Testamento dice que Dios escucha el llanto de los oprimidos). Entonces, la pregunta más desafiante que alguna vez se ha hecho es: ¿Por qué un Dios amoroso permite tanto sufrimiento? No es una pregunta que puedo atreverme a responder bien y no pienso que sea una pregunta que comprendamos plenamente en este lado de la eternidad.

Muchos cristianos han respondido a la pregunta del sufrimiento diciendo que Dios usa nuestro sufrimiento para fortalecer nuestra fe y nos lleva hacia Él. Aunque sabemos que Dios usa el sufrimiento tanto por la experiencia como por los pasajes tales como Romanos 5:3-5, no creo que esta respuesta sea toda la historia. Puede conducirnos a una mala teología, por ejemplo, alguien que afirme que Dios causó la muerte de un niño con el fin de darle una lección a la madre sobre la fe. En mi opinión, la verdad a la que me aferro cuando me tambaleo por el sufrimiento del mundo es la que Dios creó al mundo en el que existe el libre albedrío porque Él quería crear un mundo de relaciones de amor. Para que exista el amor, es necesario el libre albedrío, lo que significa que el hombre es libre de hacer el bien o el mal. Dios dice que tiene un plan para redimir al mal que se perpetra en este mundo, pero al igual que un tapiz que es hermoso por un lado y enredado por el otro, es difícil ver el sentido de tanto sufrimiento en nuestra limitada perspectiva.

Sin embargo, en toda la Biblia, Dios dice que también somos responsables de responder al sufrimiento del mundo. Nos llama a hablar en nombre de la justicia, a romper las cadenas de los oprimidos y a ayudar a aquellos en pobreza. Aunque no comprendemos porque se permite el sufrimiento, sabemos que Dios nos llama a ser activos para acabar con él y llevarlo fuera de este mundo. De hecho, en Efesios 2:10, Pablo dice que ¡Dios ha preparado las buenas obras con antelación para que las pusiéramos en práctica! Que gran honor que Dios nos valore tanto como para permitirnos ser Sus manos, para traer activamente la paz, la justicia y la igualdad al mundo.

Es tan cierto que no podemos cerrar nuestros ojos y decir que este mundo es un “paraíso”, ¿Existe alguna esperanza?

Amber, en uno de sus viajes, con dos pequeñas de la India

Amber, en uno de sus viajes, con dos pequeñas de la India

Aunque no podamos comprender plenamente por qué Dios permite tanto sufrimiento, a menudo pienso de nuevo en Genesis 16, en el cual Dios observó el sufrimiento de Hagar, una sirvienta. Cuando ella estaba a punto de morir en el desierto, Dios vio su necesidad y la ayudó, lo que la llevó a llamarlo “el Dios que ve”. En medio de nuestro sufrimiento, nunca estamos solos. Dios dice que Él está cerca de aquellos con corazones rotos. Él ve el dolor del mundo, Él escucha el llanto de los oprimidos y Él nos llama a todos a ser activos para ser Sus manos, para ofrecer consuelo, socorro, amor y ayuda física a este mundo.

111- Preparación en oración para el NUEVO AÑO

Por Anne Graham Lotz

Traducido al español por Cecilia Yépez

Anne Graham Lotz

Anne Graham Lotz

¡Únamos a Anne…Preparémonos en oración para el Nuevo Año! Intercedamos por nuestras naciones, familias y por nosotros mismos.

Escuche aquí el audio de la oración de Anne.

*****

El inconfundible sonido del Shofar podía ser escuchado desde el muro que rodeaba Jerusalén, haciendo eco a través del valle quemado por el sol. El toque de la trompeta anunciaba gran angustia pública y era usado para convocar a la gente. Aconteció en el primer siglo antes de Cristo cuando una sequía severa amenazaba la existencia misma de la ciudad. Así que los ancianos llamaron a la gente para que se reúna fuera de los muros de la ciudad. Entonces, mandaron a llamar a Honi.

Honi era un hombre mayor quien, después de este día, fue conocido como “El Hacedor de Círculos”. Porque cuando él fue convocado, los ancianos le dijeron, “Ora para que venga la lluvia”. Honi oró, pero nada sucedió. Así que él dibujó un círculo alrededor de él sobre la tierra, y oró otra vez: “Oh Señor del mundo, Tus hijos han vuelto sus rostros hacia mí…yo juro por Tu gran Nombre que yo no me moveré de aquí hasta que Tú tengas piedad de tus hijos”.

La lluvia comenzó a caer, las primeras gotas…una llovizna. Pero Honi protestó, “No he orado por tal lluvia, sino por una lluvia que llene las cisternas, los pozos y las cavernas”.

Como respuesta a su oración, los cielos se abrieron y las aguas descendieron en una fuerte tormenta que amenazó inundar la ciudad. Así que una vez más, Honi rogó, “No he orado por esa clase de lluvia, sino por una lluvia de buena voluntad, bendición y gracia”. Se ha dicho y registrado por Josephus, historiador judío que en respuesta a la tercera oración de Honi, una gran lluvia que empapaba comenzó a caer con la cual terminó el tercer año de sequía.[1] Honi había prevalecido en oración.[2]

En tanto miro hacia el 2016, me siento obligada a dibujar un círculo alrededor de esta ciudad, de este estado, de esta nación… ¡y a orar! hasta que Dios responda. Hagan ustedes lo mismo. ¡Por favor! En este primer día del Nuevo Año [primer mes], dibujen su propio círculo. Entonces oren por todo lo que esté dentro de él.

¡…Vuélvanse al Señor su Dios, porque Él es bondadoso y compasivo…¿quién sabe? Tal vez Dios reconsidere y cambie de parecer, y deje tras de sí una bendición! (Joel 2:13-14)

¡Oh Dios de la creación! Nos postramos delante de ti reconociendo Tu grandeza y Tu gloria. Nadie se FB_IMG_1451701190863compara a Ti. Nadie es igual a Ti. Miramos Tu creación y nos maravillamos frente a Tu infinito poder y sabiduría. Nada está fuera de Tu alcance. “Tú sacas a relucir Tu multitud de estrellas, una por una, y las llamas por su nombre. Por Tu gran poder y potente fuerza, ninguna de ellas falta…Tú pones una tienda para el sol…Él se levanta a un extremo de los cielos y sigue su curso hacia el otro extremo de ellos; nada hay que se esconda de su calor… ¿A dónde me iré de Tu Espíritu? ¿A dónde huiré de Tu presencia? Si subo a los cielos, Tú estás allí; si en el Seol preparo mi lecho, Tú estás allí.[3] No hay lugar en todo el universo en el que Tú no estés. Ciertamente, “no se ha acortado la mano del Señor para salvar; ni se ha endurecido su oído para oír”.[4]

Te reconozco como ________________________

Y aun honestamente confieso: Cuando los terroristas matan al azar; cuando mujeres y niños se auto detonan como bombas suicidas; cuando gente inocente es tomada por detrás y apuñalada; cuando inundaciones, tornados y tormentas hacen estragos en nuestra tierra; cuando nuestros líderes nacionales no lideran; cuando nuestros líderes de negocios nos mienten; cuando nuestros líderes políticos ponen primero sus intereses personales antes que los del pueblo; cuando nuestros líderes espirituales contradicen Tu Palabra; cuando nuestros líderes sociales se dividen; cuando nuestros aliados se convierten en nuestros enemigos y nuestros enemigos en nuestros aliados…¿qué es lo que está pasando? ¿Dónde estás Dios?

Estamos tentados a pensar que Tú estás…
Distraído…para nada comprometido…desinteresado… inadvertido…inactivo…impotente… falto de maniobra…obsoleto…eclipsado… incapaz, que nada te afecta…y aún inconsciente de nuestro temor, nuestra desesperanza, nuestra confusión, de nuestra indignación. ¿Por qué Tú pareces tan pequeño mientras que nuestros problemas, desastres y enemigos parecen tan grandes?

¿Por qué? __________________________

¡Ayúdanos a renfocarnos!

Dios de nuestros padres. Señor de las naciones. Tú eres el Dios Eterno, el Creador de los confines de la tierra. Nadie puede entender Tus caminos. Pero nos volvemos a Ti. Regresamos a Ti. Bien, “No eres el Dios que está en el cielo? Tú gobiernas sobre todos los reinos de las naciones. Poder y fuerza están en Tu mano, y nadie puede resistirte.” [5]

¿No establecimos nuestra nación bajo la autoridad de Dios? ¿No hemos prometido, “En Dios está nuestra confianza”? Pero ahora nos vemos constantemente bombardeados con voces estridentes de aquellos que demandan que nos distanciemos de Ti; que Tú solamente eres uno de tantos dioses, si acaso eres dios; que nosotros no podemos arriesgar ofendernos unos a otros por clamar Tu nombre. Escuchamos al enemigo insinuando que Tú “no estás arreglando esto” porque simplemente Tú no puedes arreglarlo. ¡Nuestra fe está siendo insultada!

Y así nuestros espíritus se levantan en nuestro interior y se deshacen del manto asfixiante de opresión espiritual y de ser políticamente correctos. Clamamos Tu Nombre. Tú eres Yahweh. Jehová –el Dios personal. El Gran YO SOY –el Dios Eterno. El Dios Todopoderoso. Tú eres Jesús. El Salvador. Emanuel. Dios con nosotros, quien nunca nos deja o nos abandona. Tu poder no se ha diluido o agotado a través de los tiempos. Tú eres tan poderoso…reinas en autoridad…tanto como lo fuiste en la Creación; durante la liberación de Tu pueblo de Egipto y en la separación del mar Rojo. Tú eres EL que manda fuego.[6] Quien derriba a los gigantes.[7] Quien cesa las guerras.[8] Quien levanta a los muertos. [9]

Yo clamo Tu nombre: ________________________

En tanto miramos hacia el Nuevo Año, nosotros decidimos colocar nuestra confianza en Ti. Si “…se levantan los reyes de la tierra, y los gobernantes traman unidos contra el Señor,”[10] nosotros confiaremos en Ti. Aunque “…la tierra sufra cambios,
y los montes se deslicen al fondo de los mares; aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo,”[11] nosotros confiaremos en Ti. Si “Braman las naciones, si tambalean los reinos;”[12] nosotros confiaremos en Ti. Cuando… “Los impíos saquen la espada y entesen el arco, para abatir al afligido y al necesitado, para matar a los de recto proceder…,”[13] nosotros confiaremos en Ti. Confiaremos en Ti. Confiaremos en Ti.

Yo confío en Ti cuando ______________________
Yo confío en Ti por _________________________

Nos dicen que podemos alabarte en nuestras iglesias, pero que no podemos traerte a los lugares de negocio o trabajo; ni a la sede del gobierno o a las escuelas; ni al campo de batalla o a la cancha de fútbol; ni a la corte, o al cuarto de atrás o al dormitorio. Como si se le pudiera contener al Dios de dioses, encajársele, restringírsele, atarle o esconderle. ¡Nos reímos ante tal tontería! Y Te exaltamos como el Altísimo Dios que cabalga sobre los vientos de la tierra. Las nubes son el polvo de tus pies.[14] Los cielos, aún los más altos cielos no pueden contenerte.[15] Cuánto menos cualquier edificio de una iglesia local. Te invitamos a que hagas Tu voluntad en nuestras vidas. En nuestro estado. En nuestra nación. En nuestro círculo.

Yo te invito a mi _____________________________

¡Ahora levántate, Oh Señor Dios! Míranos, Tu pueblo sobre el cual tu Nombre es invocado. Escúchanos, en tanto te clamamos a favor de nuestra nación. No nos rechaces. Ten piedad de nosotros.

Sentimos que el mal nos invade. La oscuridad y la penumbra están descendiendo. Aquellos que nos odian se han infiltrado. Nos rodean aquellos dedicados a destruirnos. ¿Estás Tú encabezando este ejército? ¿Es éste el comienzo del Día del Señor? ¿Hemos probado tu paciencia y rebasado el límite en tu juicio? ¿Nos estás tomando en cuenta nuestro pecado, nuestra actitud rebelde y nuestro desafío? ¿O nuestra irreverencia, blasfemia e idolatría? “Tú, sólo tú, has de ser temido; ¿y quién podrá estar en pie en tu presencia en el momento de tu ira?”[16] ¿Estás acaso enojado?

¡Dios Altísimo! En tanto dibujamos un círculo alrededor de nosotros, queremos que todo esté bien contigo dentro de ese círculo. Así que confesamos nuestro pecado. Tú eres justo. Nosotros NO. Tú siempre haces lo correcto. Nosotros nos hemos equivocado. Vergüenza nos cubre. Hemos tenido generaciones de bendición y prosperidad, y sin embargo, nos hemos negado a agradecerte, y en su lugar, nos hemos dado el crédito por todo aquello que ha venido de Tu mano. Nos hemos puesto de acuerdo con aquellos que contradicen Tu Palabra. Nos hemos alejado de Tu verdad, y hemos creído mentiras. Hemos vivido de forma casual. Hemos destruido nuestro medio ambiente egoístamente. Hemos visto al necesitado y hemos pasado de largo. Hemos demandado nuestros derechos en forma desafiante. No hemos escuchado a aquellos que nos han advertido acerca de las consecuencias de alejarnos de Ti.

Yo confieso mi pecado de _________________________
Yo dejaré de ___________________________________
Yo abandonaré _________________________________
Gracias por perdonarme y limpiarme de ______________________________

Y ahora, en tanto miramos hacia el 2016, venimos cara a cara con todo este desastre. ¿Qué se puede hacer para salvarnos de nosotros mismos? Aun cuando la pregunta reverbera en nuestras mentes, la respuesta está dada: la solución para nuestra crisis espiritual y moral –para la restauración del desmoronamiento del fundamento de nuestra nación –no es la política, no es la economía, no es la salud, no es el bienestar social, o las reformas migratorias, o la educación superior gratuita, o el sistema judicial, tampoco las regulaciones corporativas o de Wall Street. Tú eres la Respuesta. Tú eres la Solución. Y en lugar de volvernos a Ti, parece que nos estamos alejando más y más de Ti. Pero NO ahora. Ahora nos volvemos a Ti. Retornamos a Ti. Corremos hacia Ti. Nos aferramos a Ti. ¡Te suplicamos!

¡Vuélvete a nosotros! ¡Acércanos a Ti! [17] Si Tú no nos ayudas, nosotros estaremos indefensos. Si Tú no nos proteges, estaremos expuestos al peligro. Si no nos libras del mal, éste nos vencerá. Si Tú no tienes planes para darnos esperanza y un futuro, caeremos como nación en el pasado.[18] ¡En el olvido!

Padre de toda misericordia. Tú que has dicho que nuestra tierra es una tierra que Tú, el Señor nuestro Dios, la cuidas; que Tus ojos están continuamente sobre ella, desde el comienzo hasta el fin del año.[19] En tanto Tú observas nuestra nación desde este día en adelante, desde enero 1 a diciembre 31, 2016, nosotros pedimos por aquello que sabemos que no merecemos. Pedimos Tu bendición. Por favor…

  • Bendice nuestras elecciones nacionales y locales. Levanta hombres y mujeres que nos guíen y nos lleven de vuelta a Ti. Levanta otro Asa, quien estuvo completamente comprometido con el Señor toda su vida.[20] Levanta otro Josafat quien hizo lo que era recto delante de los ojos del Señor.[21] Levanta otro Josías quien renovó el pacto de su gente contigo –“de andar en pos del Señor y de guardar Sus mandamientos.”[22] Levanta líderes con integridad moral y espiritual que tengan una fe firme y una reverencia saludable hacia Ti y consecuentemente sabiduría para tomar decisiones. Pon Tu elección en el Despacho Oval de la Casa Blanca.
  • Bendice a los equipos de seguridad de nuestra patria. Dales ojos para identificar a los malhechores, oídos para escuchar las conversaciones malignas. Mentes para entender los tuits y códigos, y voluntad para actuar antes que el enemigo lo haga. ¡Protégenos del mal!
  • Bendice a nuestros policías y bomberos, nuestras fuerzas armadas y patrulla fronteriza –a todos aquellos que arriesgan sus vidas para mantenernos a salvo. Restáurales el respeto que todos ellos merecen. Protege sus vidas y sus familias. Trae a la luz de la justicia cualquier acto de corrupción y abuso, de tal manera que podamos confiar en los uniformados. Resguarda a aquellos que nos resguardan a nosotros.
  • Bendice a nuestros jueces y fiscales. Haz que sirvan fielmente y de corazón, recordando que ellos rendirán cuentas delante de Ti.[23] Castiga a aquellos que obran mal. Anima a aquellos que hacen lo correcto.
  • Bendice mi ________________________________

Tú eres el manantial del cual fluyen las bendiciones. La lista de nuestras necesidades es interminable. Por favor, bendice a nuestros doctores. Nuestros abogados. Nuestros banqueros. Nuestros maestros. Nuestros comisionados. Nuestros agricultores.

  • Bendice a nuestros predicadores, maestros de la Biblia y profesores de seminarios. Como Esdras en el pasado, aviva sus corazones para que se consagren primero a Ti, luego al estudio y a la prédica de Tu Palabra.[24] Cuando ellos prediquen o enseñen, oblígales a predicar la Palabra, no libros acerca de la Palabra. Motívales con temor santo a pararse delante del Trono de Juicio de Cristo para dar cuentas de la manera que han impactado a otros a través de sus palabras y de sus obras. Retira a aquellos cuyas vidas están fuera de sincronía respecto de sus palabras. Levanta una generación de líderes espirituales que Tú apruebes como obreros que no tienen de qué avergonzarse porque manejan con precisión la palabra de verdad.[25] Llénales con Tu Santo Espíritu hasta que desborden.
  • Bendice a nuestras familias. Los espíritus desalmados de infidelidad, deshonestidad, traición, hipocresía, inmoralidad, pornografía, y adulterio están infiltrándose en nuestros hogares. El enemigo parece estar atacándonos en cada nivel, en cada frente. Un vasto ejército del mal parece haberse desatado en contra de nuestros hogares. Especialmente los hogares y familias de los seguidores de Cristo. “No tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia Ti”.[26] Suplicamos por Tu divina protección. Suplicamos por Tu divina sabiduría para luchar contra los ataques de tal manera que nuestras familias sean fortalecidas en su relación contigo. ¡Sé el centro de nuestros hogares!
  • Señor de amor, oramos para que bendigas a nuestros enemigos. Sí, lo hacemos. Abre sus oídos a la Verdad. Abre sus mentes para entender el Evangelio. Abre sus corazones para que anhelen Tu amor. Acércalos a Ti como polilla que es atraída a la llama. Tu Luz es más fuerte que su oscuridad. Tráeles hacia Tu Luz. Guárdales por toda la eternidad. PERO si ellos Te rechazan, te pedimos que hagas que se enfrenten entre sí. Distráelos. Destrúyelos. Impide que continúen sus ataques y persecución a los justos.
  • Finalmente, Oh Dios Padre nuestro, bendícenos. Bendíceme. Hazme un vaso para honra, un instrumento “… santificado, útil para el Señor, preparado para toda buena obra”[27]. Yo sé que la noche está por llegar cuando nadie puede trabajar.[28] Ayúdame a redimir el tiempo. Úsame ahora para Tu Reino y Tu gloria. Abre mis labios osadamente y sin miedo para hacer conocer el Evangelio:[29] las Buenas Noticias de redención del pasado…la esperanza para el futuro…gozo para el presente a pesar de las circunstancias…amor incondicional, inagotable y eternal[30]…encontrado en la Cruz. Abre mis labios para simplemente dar a Jesús a un mundo que crecientemente está desesperado. Úsame como un embajador de paz en la tierra, primero liderando a la gente a que establezca una relación contigo, luego con los demás. Cuando el mundo a mi alrededor se desmorona, ayúdame a pararme firme en mi fe en Ti. Y cuando la gente me vea parada firme, ayúdales a verte a Ti.
  • Bendíceme.
    – Hazme _______________________________
    – Ayúdame a ___________________________
    – Úsame para __________________________

Y ahora, Dios de gracia, en tanto nos preparamos en oración para el Nuevo Año, pedimos lo fundamental, que Tú llenes nuestros círculos con Tu gloria. Envía Tu Santo Espíritu a plenitud. Enciende el fuego de reavivamiento en nuestros corazones. Protégenos. Defiéndenos. Confórtanos. Empodéranos. Equípanos en tanto nos ponemos la armadura de Dios de tal manera que nos mantengamos firmes contra las asechanzas del diablo…para que cuando llegue el día malo, nos podamos parar firmes en tierra…tomando la Espada del Espíritu que es la Palabra de Dios…y orar. Con esto en mente, permanezcamos con dominio propio y alertas mientras nos mantenemos en oración y prevalezcamos en oración.[31] Y nos mantendremos observando expectantes. ¿Es el 2016 el año de Tu retorno? ¡Esperamos que así sea! ¡Ven Señor Jesús![32]

Para gloria de Tu Nombre…
Amén

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[1] Primero leí la historia de Honi en la introducción del libro de Mark Batterson, “El Hacedor de Círculos”. El relato que he compartido en este libro está basado en los escritos de Josephus, un erudito del primer siglo y muy confiable historiador que nació en Jerusalén poco después de la primera venida de Jesucristo. Sus escritos son tenidos en alta consideración y han sido usados por el mundo secular como el recurso primario tanto para la historia Judía como para la Cristiana.
[2] Tomado de “The Daniel Prayer” (La oración de Daniel), Capítulo 7; Anne Graham Lotz; con autorización de Zondervan Publishing; May 2016.
[3] Isaías 40:25-26, Salmos 19:4, 6; 139:7-8
[4] Isaías 59:1
[5] 2 Crónicas 20:6
[6] 2 Crónicas 7:1
[7] 1 Samuel  17:1-50
[8] Salmo 46:9
[9] 2 Reyes 4:1-37; Lucas 7:11-16; 8:40-42, 49-56; Efesios 1:17-21
[10] Salmo 2:2
[11] Salmo 46:2-3
[12] Salmo 46:6
[13] Salmo 37:14
[14] Nahúm 1:3
[15] 2 Crónicas 6:18
[16] Salmo 76:7
[17] Santiago 4:8
[18] Jeremías 29:11-13
[19] Deuteronomio 11:12
[20] 2 Crónicas 15:1-17
[21] 2 Crónicas 19:4-20:32
[22] 2 Crónicas 34:1-33
[23] 2 Crónicas 19:8-11
[24] Esdras 7:10
[25] 2 Timoteo 2:15; 4:1-2
[26] 2 Crónias 20:12
[27] 2 Timoteo 2:21
[28] Juan 9:4
[29] Efesios 6:19
[30] Efesios 3:14-19
[31] Efesios 6:10-18; 1 Peter 4:7
[32] Apocalipsis 22:20
Copyright © 2016 Anne Graham Lotz (AnGeL Ministries) Raleigh, North Carolina, USA. Usado con permiso. Todos los derechos reservados http://www.annegrahamlotz.org

De niño sin esperanza a un joven visionario

«No debemos sobresalir o brillar por el simple hecho de actuar con excelencia, sino más bien para que el nombre de Dios sea glorificado».

 

Daniel Njenga Maina

Daniel Njenga Maina es ex patrocinado de Compassion. Njenga, como él prefiere ser llamado, tiene 29 años. Nació en Kenia, a una media hora de la ciudad de Nairobi.

Njenga actualmente estudia una Maestría en estudios Urbanos e Interculturales en el Instituto Bíblico Moody de Chicago. Se graduará en mayo de 2014.

Njenga en el Moody Bible Institute

Njenga en el Moody Bible Institute

Njenga viaja dos veces al mes a través de iglesias en los Estados Unidos en calidad de portavoz de Compassion.

Njenga también realiza su prácticas ministeriales sobre plantación de iglesias en una iglesia local de Chicago y además trabaja medio tiempo en el departamento de Aprendizaje a Distancia de Moody. Es quien coordina las clases modulares de post-grado.

Cuando Njenga retorne a Kenia, planea comenzar una iglesia y al mismo tiempo entrenar pastores y líderes laicos en teología. También está procurando brindar soporte a una escuela de Kenia para la instalación de una biblioteca. Anhela además que este modelo pueda replicarse en otras escuelas en el futuro.

 
Cuéntanos acerca de tu trasfondo y específicamente ¿cómo fue tu vida y el crecer en un ambiente de pobreza?

Bueno, para mí la pobreza comienza con mi madre. Mi mamá tenía 14 años cuando yo nací, entonces era una mujer muy joven. Además ella no había recibido ninguna educación. Mi abuela la echó de la casa. Y entonces, cuando yo tenía 9 años mi madre murió y ¡eso fue muy difícil para mí! Sabes, mi padre nunca estuvo presente. En realidad, nunca supe quien fue mi padre.

Mi mamá tuvo tuberculosis y en ese entonces no pudo tener acceso a atención médica. Esa fue una época muy dura para mí. A los 7 años ni siquiera había podido asistir a la escuela y nosotros vivíamos en una casa de 10 por 10 pies, un espacio muy pequeño. Yo cuidaba de mi hermana que tenía tres años menos que yo. ¡Así que, vivir en esas condiciones era muy complicado!

No había personas con mucho dinero donde yo vivía, pero sí había muchos alcohólicos, y se vendía droga como a unos 100 pies de distancia de mi casa. Entonces, mientras me convertía en un adolescente, había mucha tentación de llegar a involucrarme con las drogas. Y sí, había una pandilla muy famosa. Mucha gente joven decidía entrar a las pandillas como una manera de escapar de la pobreza. Felizmente, yo jamás me involucré con las pandillas o las drogas.

Y nunca fui a la iglesia tampoco, a diferencia de mi abuela que era católica. Yo nunca fui a la iglesia porque tampoco mi mamá lo hacía.

Antes de que mi madre falleciera, ya nos habíamos cambiado a la casa de mi padrastro –el padre de mi hermana. Él se dedicaba a realizar trabajos mecánicos –soldadura a gas. Trabajaba en el campo, en lugares donde reparaban autos. Él sólo se sentaba a esperar que el trabajo llegara. Era una situación muy difícil. Nunca sabíamos cuándo él tendría dinero. Por ejemplo, había veces en que él se iba y nosotros nos quedábamos en casa esperando que él llegue con algo de comer, porque no nos había dejado dinero. Y entonces él regresaba después de caminar como 25 kilómetros… era muy, muy lejos y sólo nos decía “Hoy no tengo dinero para ustedes”. En esos casos lo que hacíamos era beber un poco de agua y pasar la noche con la esperanza de que Dios proveyera para el siguiente día.

 
¿Qué concepto tenían ustedes acerca de Dios en ese momento de sus vidas? ¿Existía Dios para ustedes?

No puedo recordar eso exactamente…a la edad de 7 años. No puedo recordar un claro concepto de Dios, pero cuando tenía 9 años, yo ya había ingresado al programa de Compassion, ahí fue cuando empecé a aprender de Dios y recuerdo que todo eso fue muy raro para mí. Recuerdo que me pedían que cerrara los ojos para orar, pero eso no tenía ningún sentido para mí. (Ríe)

Claro, no veías a nadie ni sentías nada en especial…

¡Exacto! No podía sentir nada. Me refiero a que cubría mis ojos, a medias, tratando de ver lo que sucedía.

¿Cómo fue tu experiencia de llegar a ser parte del Programa de Patrocinio de Compassion? ¿De qué manera empezó a cambiar tu vida?

Bueno, creo que lo mejor que me pasó fue llegar a ser parte de una iglesia y que me presentaran el Evangelio a tan corta edad. Cuando hago una retrospectiva de mi vida veo ese hecho como la mejor inversión que hayan realizado en mí. El sólo concepto de que Dios nos ama era una idea muy extraña para mí. Yo creo que lo que pasa cuando vives en condiciones de pobreza es que el concepto del amor es difuso o no tiene sentido. ¡Entonces el sólo saber que Dios estaba ahí, me dio esperanza! Pero también fue el hecho de tener cubiertas mis necesidades básicas como la comida o la asistencia médica cuando asistía al proyecto. En el proyecto de Compassion me enseñaron cómo lavarme los dientes. Incluso recibí mi primer cepillo de dientes y mi primera pasta ahí, y le he dicho a la gente que casi me trago la pasta de dientes porque ¡era tan dulce! ¡Sabía tan bien! (Ríe) Y además, recibí una cobija y tuve mi propio colchón, un colchón muy cómodo que compartía con mi hermana.

Njenga visita a niños patrocinados por Compassion en Kenia

Njenga visita a niños patrocinados por Compassion en Kenia

No sólo eso, sino que Compassion además pagó mi matrícula cuando empecé a estudiar en la escuela y eso me dio muchas más oportunidades para empezar a soñar con la persona en la que quería convertirme.

Recibí libros de texto, de trabajo e incluso el programa pagó por mis uniformes. Fue así como creció mi autoestima por sobre todas las cosas. Comencé a ver amor en mí mismo. Pero claro, ¡todo esto fue posible gracias a mis patrocinadores!

 
¿Cómo fue que aprendiste este concepto del amor de Dios si no experimentaste un amor real y personal aquí en la tierra?

Sí, crecer fue muy difícil para mí. Mi padre (padrastro) me maltrataba mucho, me pegaba todo el tiempo. Y eso, bueno, fue una lucha para mí. Sabía que Dios me amaba pero cuando me convertí en un adolescente dejé de ir a la iglesia. Continué asistiendo al programa de los sábados en el proyecto de Compassion pero no iba a la iglesia los domingos porque estaba peleando contra esa idea.

Traté de huir tanto como pude, pero mientas más escapaba más vacío me sentía. Y finalmente, puse toda mi esperanza en la fe cristiana. Después de dos años regresé a la iglesia y volví a dedicar mi vida a Cristo. Eso cambió muchas cosas para mí increíblemente. Una de ellas es que yo quería perdonar a mi padre (padrastro) porque me di cuenta de que mi corazón tenía una gran carga y yo no estaba en paz con Dios.

Desde aquel momento, comencé a apreciar y querer más a mi padre (padrastro). Comencé a ver sus esfuerzos para criarnos y a pensar en las luchas que debió haber enfrentado sin una esposa. Y sabes, eso hizo que le apreciara y respetara aún más.

Aunque mi padre (padrastro) nunca pudo proveer para nosotros de la forma como yo hubiera querido, eso nunca me hizo ver a Dios como un dios distante. Para mí el haber sido parte del programa de Compassion fue razón suficiente para saber y comprender que Dios es bueno. Mis necesidades fueron cubiertas y había alguien muy, muy lejos que se preocupaba por mí, y esos simples hechos ya me comunicaban de sobra acerca de la existencia de un Dios que me ama.

 
¿Cómo saliste de la desesperanza a una vida llena de sueños y esperanza?

Sabes, yo nunca había pensado en qué es lo que quiero llegar a ser. Recuerdo que cuando era niño, una vez dije algo acerca de querer ser mecánico porque mi padre era mecánico.

Luego decía que quería ser carpintero porque eso era lo que conocía y solo veía carpinteros a mi alrededor.

Hasta que empecé a leer y aprendí que existen personas a las que les llaman doctores, hay abogados, hay ingenieros. Por mucho tiempo quise convertirme en ingeniero, pero luego cambié a abogado, sabes, porque quería defender los derechos de las personas. Pero al final terminé convirtiéndome en profesor debido al impacto que los maestros habían tenido en mi vida. Ahí fue cuando dejé de soñar para mí mismo y empecé a pensar en tener una visión más amplia y sueños más grandes de cómo usar aquello en lo que me quería convertir para ayudar a otros.

Entonces, no sólo llegué a ser maestro sino que Dios también me llamó a ser pastor. Y yo nunca había pensado en ir al Seminario. Ni siquiera tenía un centavo para pagar mi matrícula. Había hablado con algunas personas y esperaba poder levantar fondos. Pero Compassion, en ese mismo momento, abrió la oportunidad para estudiar en Moody y yo apliqué para la beca de estudios en el Moody Bible Institute en Chicago. Esperé entre 5 o 6 meses…¡era muy competitivo! Estudiantes de 26 países donde Compassion sirve estaban esperando por esta oportunidad. Yo realmente quería venir a Moody y gracias a Dios lo logré. ¡Ha sido una extraordinaria experiencia!

 
Después de esta especial jornada ¿cuáles son tus sueños y planes ahora y cómo te está guiando Dios hacia ellos?

¡Buena pregunta! Mi sueño cuando vine a Moody era regresar a Kenia y empezar a plantar iglesias, pero al mismo tiempo ayudar a aquellos pastores que nunca han tenido el privilegio de ir a un seminario, como lo estoy haciendo yo. Y eso es exactamente lo que quiero hacer. Aún quiero hacer eso, regresar a Nairobi y empezar una iglesia ahí. Pero también quiero crear una red para movilizar recursos en Kenia, y de ser posible fuera de Kenia para equipar las iglesias de mi país de tal manera que puedan cumplir con el llamado de Dios que es continuar con la Gran Comisión en Kenia. Sé que es un gran sueño y hay veces en las que siento que tal vez no puedo hacerlo, sabes, es demasiado grande; pero mientras más veo hacia mi pasado y recuerdo lo que Dios ha hecho en mi vida, pienso “¡Dios sí puede hacerlo!”

Tengo pasión por la educación por todo lo que he visto de ella y las puertas que se abren. La sola oportunidad de ir a la escuela me ha dado el privilegio de conocer a mucha gente e inclusive de venir acá, a Estados Unidos. Tengo un amigo que me donó un terreno para construir un centro de recursos para la comunidad. Ahora yo quiero crear un modelo para Kenia donde podamos tener un centro de recursos en un lugar pero a la vez replicarlo en todo el país. Este centro de recursos es un lugar donde los niños pueden ir a leer un libro, hacer sus tareas y donde chicos graduados del colegio puedan ayudarnos con estos estudiantes y enseñar a otros jóvenes a retribuir a su país y a sus comunidades, lo que ellos ya han recibido.

También espero que este centro de recursos llegue a ser un lugar donde los pastores puedan ir, dentro de sus comunidades, a preparar sus propios sermones y a estudiar más, e incluso llevar a cabo seminarios.

 
¿Cuál es tu principal motivación para lograr estas metas ambiciosas?

Yo creo que todos necesitamos crecer en excelencia y seguir trabajando para desarrollar nuestras habilidades. Siento que necesito, que quiero hacer todas esas cosas, pero que además necesito de alguien que vierta su conocimiento en mí. Creo que ese es un muy buen concepto de que la gente vierta lo que sabe en uno para que luego uno pueda también compartir con otros. ¡Sólo así lograremos una verdadera transformación!

Pero claro, no debemos sobresalir o brillar por el simple hecho de actuar con excelencia, sino más bien para que el nombre de Dios sea glorificado. Y es que si Dios creó todo tan bello, yo pienso que como cristianos tenemos que ejemplificar todo esto. Dios nos dio tantos dones. Así que se trata de que usemos nuestros dones para servir a los demás. Porque la excelencia no se trata solamente de nosotros mismos, se trata de los demás. Luego, la gente va a notar nuestro nivel de excelencia y van a desear alcanzarlo. E incluso van a preguntar… ¿por qué hacemos todo esto? En conclusión, nuestra excelencia deberá mover a la gente a hacer preguntas acerca de nuestra fe.