¡Matrimonios sólidos…hasta que la muerte los separe!

Celebramos el primer año de aniversario de “Hacia la Excelencia”…

Tu página “Hacia la Excelencia”, ofrece un ángulo muy humano y esperanzador al mostrar el quehacer de aquellas vidas que buscan dar lo mejor de sí para Dios y para la humanidad. Brinda al lector esa pequeña dosis biográfica de ese alguien, conocido o no tan conocido, que invita a reflexionar sobre el cómo invertimos lo que Dios nos ha dado. Saludamos esta página en su PRIMER ANIVERSARIO DE VIDA y que su camino no descanse en mostrar la belleza de lo excelente inspirado por Dios.

                                                                                          José “Chema” Reinoso                                                                                  Pastor  y Comunicador Social

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 “se tragó su orgullo y regresó a casa…Regresar a casa significa regresar a Dios para que Él  gobierne y dirija la vida”.

 

Pastor José “Chema” y Carmen Reinoso

José y Carmen Reinoso son graduados del Seminario Bíblico Latinoamericano de Costa Rica. Además el Pastor Reinoso es Máster en Comunicaciones del Wheaton College al oeste de Chicago en Estados Unidos y Carmen realizó estudios en Trabajo Social en la Universidad Católica de Quito, Ecuador.

Chema & Carmen Reinoso

Chema & Carmen Reinoso

Por 42 años sirvieron en HCJB “La Voz de los Andes” en las áreas de producción y administración de la radio. Paralelamente, también sirvieron en el área pastoral en la Iglesia Evangélica de Iñaquito. Los dos ministerios ubicados en Quito, capital del Ecuador.

Desde el año 2008 hasta la actualidad, los esposos Reinoso sirven en Ministerios En Contacto, en Atlanta, Georgia, USA. El Pastor José Reinoso es quien dobla la voz al español del Dr. Charles Stanley, anfitrión del programa En Contacto. Además está a cargo de la traducción y producción del mismo programa.

José y Carmen han sido bendecidos con 3 hijos: Cindy, Nardi y Josué; 7 nietos y 2 bisnietos.

 

CECILIA: Brevemente cuéntenme, ¿cómo se conocieron, qué fue lo que les hizo entender que realmente el uno era para el otro, y tomaron la decisión de casarse? Y ¿cuánto tiempo ha pasado desde entonces?

CHEMA: Bueno nos conocimos en, en lo que yo llamo a veces el “monasterio evangélico”, es decir el seminario (ríe) en San José, Costa Rica. Cuando yo llegué Carmen ya estaba ahí, ya tenía un año antes de mí. Ahí comenzamos a conocernos en ese ambiente particular. Prácticamente ella estaba por terminar aunque estaba también ayudando en la secretaría del seminario. Creo que era Wilton Nelson, el rector en ese entonces del seminario.

Llevamos 49 años ya de casados, 3 hijos, 7 nietos, 2 bisnietos también.

Y estando ahí en el seminario, pues se coció algo de repente, la relación entre los dos. Y hubo afinidad en el sentido de vocación, de llamado, y también pues se formó la afinidad de amor y de relación del uno con el otro, desde esa perspectiva.

CARMEN: Yo creo que una de las primeras cosas que pasó fue que empezamos como amigos, y como amigos nos conocimos, entonces conociéndonos fuimos viendo que éramos afines en muchas áreas y Dios fue cambiando los sentimientos hasta que… Yo estaba en segundo año, él llegó a primer año, así que estuvimos 3 años en el seminario y yo me quedé un año extra a pedido del seminario hasta que encontraran otra secretaria. Y yo feliz de la vida, ¿no? (ríe) ¡Cuidando! Cuidando a Don Chema; así que él se graduó en el 65.

Yo bajé unos meses antes al Ecuador para preparar la boda, y él vino, sus padres vinieron también de la República Dominicana. Tuvimos un lindo tiempo conociéndoles a ellos, y ellos conociendo el Ecuador y dónde iba a quedar su hijito, que en ese entonces tuvieron que dar por escrito la firma para que pueda casarse porque no había cumplido los 21 años, y en el Ecuador en ese entonces 21 años eran considerados para la mayoría de edad.

 
CECILIA: Cuéntenme de esas áreas de afinidad que dicen en las que realmente se fueron conociendo.

CARMEN: Bueno, hubo un ratico que yo como que no había tenido muy buenas experiencias de lo que había conocido a las esposas de pastores, aunque siempre me había llamado la atención el servirle al Señor, nunca pensé que le serviría como esposa de pastor. Así que una vez sí le dije a Don Chema que mire “que yo esposa de pastor no voy a ser”. Y me dijo “Bueno, piénselo bien porque yo sí voy a ser pastor”. Así que tuve que realmente pensarlo de nuevo…

CHEMA: Medio sapa en eso, en la “pensadera” ¿no? (ríen)

CARMEN: Tuvimos muchas oportunidades de servir; el primer año él sirvió en una iglesia que yo había servido el año anterior, así que teníamos chance de ir conversando en el bus para llegar a la iglesia donde servíamos juntos. Después me tocó servir a mí en el Colegio Monterrey, entonces ya él se iba solo; pero había muchas cosas en el servicio, en el trabajo, en los estudios, donde compartíamos y hubo bastante tiempo para conocernos.

CHEMA: Y también pues, como ella venía de HCJB, yo conocía de HCJB solamente por radio, que la escuchaba en República Dominicana, de donde soy, hubo afinidad en materia vocacional, en el área de lo que tiene que ver con comunicaciones, radio.

Luego hubo una especie de mini congreso, congreso que DIA (Difusiones Interamericanas) auspició en San José, Costa Rica, y ahí vinieron de Quito Enrique Romero y Francisco Cook.

Don Francisco ya está con el Señor y entiendo que Enrique Romero todavía vive, está en Quito. Y en alguna forma ellos habían escuchado de nuestra relación, etc. y ellos dejaron abierta la puerta de que si algo se materializaba, que tomáramos en cuenta a HCJB y eso justamente se dio cuando yo bajé a Quito en noviembre del 65.

CECILIA: Muy bien, dejemos por un momento este aspecto personal. En esta era de la postmodernidad y en algunos lugares de la post-post-modernidad en la que observamos que el matrimonio ya no es necesariamente la única opción sino que vemos otras opciones como la unión libre, incluso la promiscuidad y también el tema de matrimonios a corto plazo, es decir luego se separan, se divorcian. ¿Qué mensaje tienen ustedes para las nuevas generaciones luego de 49 años de casados? ¿Es todavía el matrimonio, y matrimonio a largo plazo la mejor opción? ¿Qué les dirían ustedes?

CHEMA: Bueno, a esa lista también hay que añadir entre comillas esta “novedad de matrimonios entre iguales”. Todo esto tiene que abarcarse desde una perspectiva divina: ¿qué es lo que Dios ha establecido para la pareja, para el hogar? Porque el problema es que la sociedad pretende sustituir el patrón de Dios, y cuando eso se da entramos en problemas, entramos en dificultades; por lo tanto, cuando se asume un rol de matrimonio se lo asume con ese concepto de “hasta que la muerte nos separe”. No es un asunto de tomarlo como un contrato tipo Hollywood, porque la mayoría de parejas en Hollywood se casan pero en base a un contrato, si esto funciona y si esto no se da pues hasta aquí llegamos y la herencia se divide… ¡tarara, tarara, tarara! Desde el patrón bíblico no hay tal cosa.

CARMEN: Yo creo que Dios nunca se equivoca, hizo que el matrimonio fuera así, justamente para protección; porque digamos en el caso nuestro, cuando han pasado ya tantos años y en el camino nos hemos encontrado con dificultades de salud, siempre ha estado el uno y el otro para apoyarse. Y digamos ahora que yo he estado discapacitada por 10 años, para mí el haber tenido el apoyo de Chema ha sido una gran bendición. El sólo sentir que tengo a alguien propio que está ahí al lado mío para caminar conmigo en los momentos difíciles. Y Dios hizo así las cosas, para protegernos, para ayudarnos, para bendecirnos, porque nos ama. Cuando nosotros queremos hacer las cosas a nuestro estilo es cuando las cosas no salen bien.

CHEMA: Y hay un elemento más cuando se introduce esa idea que no tiene nada que ver con Dios, de matrimonios a corto plazo y cosas así por el estilo, la perspectiva también de Dios tiene otra dimensión que es eterna, porque cuando Él nos ama, nos ama eternamente en Jesucristo. Y el amor que Él brinda a la humanidad y que brinda a la pareja y que brinda a cada ser humano que le ha reconocido como Señor y Salvador, es una relación eterna.

Es decir, no venimos a Dios y Dios nos dice “bueno, te voy a amar hasta tal tiempo o si haces esto o si haces lo otro”, sino que con “amor eterno, te he amado” (en Jeremías 31:3). Por lo tanto, el mismo concepto se lo aplica a las otras relaciones de la vida; es hablar específicamente por ejemplo de la vocación de cualquiera y el trabajo. Esa es una vocación que hemos recibido de Dios, no es tanto un asunto de que “yo me eduqué en la universidad”, que tiene su valor, que quizás uno ha pulido un poco en la universidad lo que ya Dios me ha dado, pero eso que Dios me ha dado tengo que hacerlo rendir para la gloria de Dios y para bendición de otros; y eso tiene una proyección hasta que Dios nos lleve a su presencia.

CECILIA: Solamente para tomar en contexto Carmita, si nos puede decir en síntesis, usted dijo que ahora que está discapacitada el soporte de su esposo ha sido trascendental. ¿A qué discapacidad se refiere?

CARMEN: Bueno, desde el 2001 después de una cirugía para sacar un tumor de la médula rompieron algunos nervios y quedé completamente paralizada del lado derecho. Gracias a Dios y gracias a la paciencia de mis compañeros del Hospital Vozandes en Quito, la rehabilitación que me ayudaron a llevarla a cabo por unos 8 meses, entonces más o menos regresé a funcionar, más o menos, con limitaciones pero a funcionar; pude seguir con mis programas en la radio y en la casa me defiendo, un poco más lenta que antes, pero me defiendo. Pero digamos, todo lo que hemos ido aprendiendo en el camino, ha sido muy importante y yo creo que al llegar a este punto es cuando más lo aprecio porque veo el apoyo y cuánto lo necesito. Y puedo sentir que esa necesidad está llena en casa.

CHEMA: Completando el mismo cuadro, Cecy, Carmen tuvo una malformación vascular en la espina dorsal, entre la cervical 2 y la 7. ¿Qué significaba eso? Que esa malformación estuvo empujando la espina dorsal. Se había formado una especie de piscina de sangre, de seguir así, empujando la espina dorsal, había el riesgo de una discapacidad total.

En el 2001, como ella dijo, se hizo un primer intento en Chicago, que no fue el mejor. Pasó 2 años más o menos bien, pero de ahí otra vez volvió el asunto. Pero en los inicios el problema se manifestó porque comenzó a tener falta de fuerza en el brazo derecho y en la pierna derecha; se le caían las cosas o ella mismo se caía. Fue que después nos conectaron los médicos del Hospital Vozandes con un neurólogo en el Hospital de Stanford en California. Él estudió el caso, dijo que sí podía hacerlo y en febrero, me acuerdo como si fuera hoy, el 2 de febrero del 2004 ella entró a cirugía. Bueno, primero hubo la entrevista con el médico y que todo iba a salir bien pero que siempre había sus riesgos.

La operación duró cerca de 7 horas, y antes de que ella saliera del quirófano el doctor salió y me explicó lo que había pasado. Indicó que esa malformación no se iba a repetir, pero que en el transcurso de la cirugía habían tocado unos nervios que afectaron el lado derecho. Eso significó que la moción matriz de la mano, específicamente, ya no funciona a plenitud; el tobillo, sobre todo ahora el tobillo del pie derecho necesita un soporte elástico o de metal, el brazo medio, medio lo mueve, etc. Pero a pesar de eso Carmen se desenvuelve con bastante normalidad. Anda a veces con un andador o de no con un carrito eléctrico que hemos conseguido, y pues seguimos adelante.

CECILIA: Muy bien. Será difícil seguramente resumirlo pero, ¿qué se necesita para lograr un matrimonio sólido, en base a su experiencia, un matrimonio “hasta que la muerte los separe”? Y si pueden compartir alguna anécdota personal para añadir a estos tips.

CARMEN: Yo creo que una de las cosas más importantes es la comunicación, y muchas veces nosotros no fuimos educadas para comunicarnos. Yo como buena serrana Ecuatoriana, muy diplomática. Y Chema muy costeño, muy caribeño, al principio chocábamos porque su manera de ser y la mía… yo esperaba que fuera diferente. Pero al fin un día Chema me dijo “mami”… de esas tantas veces que seguramente le quité el habla, porque eso es lo que hacemos cuando estamos enojadas, no decir; “¿bueno y qué hice ahora?” Entonces yo le dije lo que me había ofendido y me dijo “vea mami, yo le quiero pero eso no quiere decir que yo lea el pensamiento, si usted no me habla, si usted no me dice qué es lo que estoy haciendo mal, ¿cómo voy a cambiar? Así que hábleme, dígame qué es lo que quiere, qué es lo que pasa, y podemos seguir caminando”. ¡Ay qué bueno, ya tenía la puerta abierta y tenía el permiso! (Ríen) Entonces desde ahí no me callo, si hay algo que arreglar, conversamos.

CHEMA: Ese es el problema ¡que no se calla! (Ríen)

CARMEN: Conversamos, hablamos, discutimos, y te digo para mí eso ha sido el secreto, porque entonces ya no hay nada escondido, ya no hay nada que temer, ya no hay nada que te preocupe, porque hablamos y yo conozco su corazón y él conoce el mío; y eso nos ha ayudado tremendamente en muchas circunstancias.

CHEMA: Y también el valor del respeto, de respetarla a ella como mujer, de respetarnos mutuamente; y el respeto nace también del amor que hay entre los dos, que se ha ido madurando a través del tiempo. Y también mucho de un sentido de unicidad en el matrimonio se debe no tanto a la compatibilidad en el sentido vocacional, sino a que cada quien encuentre satisfacción en lo que Dios le ha dado. En el caso nuestro ha habido compatibilidad por asuntos de la radio, un tanto de la televisión. Carmen estuvo muy involucrada en Costa Rica con la revista de Difusiones Interamericanas. Y aquí, en Ministerios En Contacto, ayuda mucho en esa misma área. Justamente ella nos ayuda 2 días a la semana como voluntaria, ayuda en un área muy clave que son las traducciones de unos espacios que se llaman “Momentos”, la carta mensual del Dr. Charles Stanley. También ayuda en la revisión de la revista, asuntos relacionados con edición al español.

Aquí en Atlanta, por la gracia de Dios estamos ayudando también en una iglesia en el sur donde yo predico 2 veces por mes y hay un hermano que ayuda en la traducción porque a esa iglesia asisten algunos hermanos norteamericanos que no hablan el “Kichwa nuestro”, digo, el español (ríen), específicamente. Entonces esa ha sido una buena oportunidad, y hay una que otra iglesia que nos invita a predicar como la iglesia que pastorea Joel Zaldumbide, Fuente de Vida; la iglesia del Calvario, de otro amigo; a veces la iglesia Primera Iglesia Bautista Hispana, y así sucesivamente.

CARMEN: Una cosa que yo creo que funciona mucho y que hay que tomar en cuenta es que no ha habido egoísmo de parte de Chema. Él sabe lo que yo puedo hacer bien y aunque digamos que es común que los varones manejen la economía de la casa a él no le ha importado que sea yo la que maneje, por todos los años que pude hacerlo, porque sabe que era una de mis habilidades. Entonces, si uno puede dejar que la otra persona funcione de acuerdo a sus talentos, a sus habilidades sin sentirse amenazado, creo que es una bendición por un lado, y es una estaquita más para poner un buen fundamento a la familia.

CHEMA: Porque eso es clave, lo que menciona Carmen. Es clave que dentro de la pareja se entienda quién puede manejar qué mejor. Yo para los números no soy bueno. Por ejemplo en esta ocasión, debido a que Carmen no puede escribir los cheques y todo, yo los escribo. Pero en el chequeo de las cuentas es donde yo me pierdo y ella es quien debe darle seguimiento al tema.

Entonces, dentro del matrimonio también tenemos que ver eso, quién maneja mejor el área económica y dejar que la persona ayude, se haga cargo de esa área. Es necesario que haya una fluidez de comunicación entre ambas partes. Eso es clave, eso es clave.

CECILIA: Muy bien. Entonces ustedes han hablado de comunicación, de respeto, de dejar que quien hace lo mejor haga lo mejor, de que se desarrolle la otra parte. ¿Qué hay del tema de los diferentes caracteres, las diferentes personalidades? Esto para que el matrimonio sea “hasta que la muerte los separe”.

CHEMA: Bueno, en algo Carmen lo mencionó, yo lo explico en esta forma: yo vengo de la costa de la República Dominicana, nuestro carácter es ser “fosforitos”. Ella viene de la sierra, de las montañas, en Quito, Ecuador; es el carácter diplomático. Es decir, son dos opuestos, pero aunque sean dos opuestos no significan que no hay puentes de entendimiento. Al principio Carmen sufrió mucho conmigo por el hecho de que yo vocalizaba mucho, me encendía en cosa de un segundo, a veces gritaba; todavía a veces lo hago pero menos, y todo eso por el estilo.

Pero en el crecer y en el avanzar en la relación y sobretodo en el crecer en lo que dice la Palabra sobre la relación de respeto, sobre la relación de dejar que Dios comience a cambiar el carácter de uno, eso es fundamental. Hemos tenido choques, hemos tenido nuestras discusiones, hemos tenido nuestras diferencias, y todavía tenemos diferencias en algunas cosas; pero esas diferencias no son para distanciarnos, simplemente son para respetarnos, para reconocerlas y para seguir avanzando y punto, porque no hay ningún matrimonio que sea perfecto. Esos matrimonios incluso de pastores que se ven en la televisión, que visten muy lindo y que parece que son ángeles terrenales enviados de no sé dónde, ¡eso no existe! Eso es una utopía, básicamente. Por lo tanto, eso nos ha ayudado para entendernos, para crecer y para avanzar.

CARMEN: Una cosa que yo siempre les he dicho a mis hermanas cuando hemos estado conversando, es lo que dice la Biblia, que nunca se vaya el sol sin que ustedes hayan arreglado los problemas con su esposo. Y yo creo que hace muchísimo, nosotros antes de ir a la cama ya hemos terminado de discutir o de aclarar o de ponernos de acuerdo en cualquier punto, y eso nos ha ayudado muchísimo porque entonces no hay chance de que el resentimiento se sienta en el corazón y eso vaya separando, vaya separando a la pareja poco a poco. Eso debe comenzar desde que se casan.

CHEMA: Vale mencionar algo Cecy, que es fundamental: por ejemplo en Efesios habla de que la mujer esté sujeta y de que el marido ame. Son dos conceptos paralelos porque le sujeción no significa que Carmen, o la mujer, es inferior al hombre; es un orden establecido simplemente por Dios. Y lo que yo siempre he dicho, yo me gano el derecho de ser cabeza en el hogar por mi actitud, porque si no funciono de acuerdo a lo que Dios establece va a haber un choque permanente ahí. Y la otra parte es, y que los hombres descuidamos, es que el amor a la mujer se demuestra en el respeto, en el apoyo, en dar la mano, en acompañar y en renunciar a posturas dictatoriales; porque en ciertos hombres que malinterpretan lo que dice la palabra, usan más la palabra sumisión y la palabra habla de sujeción. Sumisión ya es un concepto mercantil y de servilismo. La sujeción se da en la misma forma en la que yo me sujeto a Dios, como al Señor. Y eso es claro y fundamental porque somos iguales delante de Dios, nos ha encargado una tarea y juntos tenemos que avanzar.

CECILIA: Ya algo se ha mencionado en este diálogo pero ¿tiene Dios un rol específico en la vida matrimonial? ¿Qué hay de aquellos que simplemente no creen en Jesucristo y por ende Dios está fuera de sus vidas y de sus planes?

CARMEN: Definitivamente. El matrimonio es de tres: el esposo, la esposa y Dios. Porque solamente Dios da ese amor y esa sabiduría que se necesita para mantener un matrimonio unido. Y yo creo, he visto matrimonios que no conocen a Dios, que más o menos se llevan, que humanamente siguen las reglas, pero en los momentos difíciles, en los momentos de crisis, no tienen a quién acudir. Y son esos momentos cuando los matrimonios se desmoronan. El tener a Dios como centro del hogar es básico. Por lo menos ha sido para nosotros y creo que para cualquier pareja porque no podemos caminar solos. Como humanos tenemos tantas fallas, como humanos estamos hechos para enfrentar tantas circunstancias en la vida que si no tenemos la ayuda de Dios sería bien difícil enfrentarlas.

CECILIA: Este blog es leído globalmente, entonces ¿quién es ese Dios y cuál es el Dios verdadero siguiendo este contexto?

CHEMA: Justo ahí yo quería referirme. Estamos hablando del Dios de la Biblia, estamos hablando del Dios creador del universo, estamos hablando del Dios que tuvo la idea de la pareja, por ende de la familia, por ende de la familia extendida. Estamos hablando del Dios que nos ha creado a nosotros con un plan y con un propósito. Estamos hablando de un Dios que es vivo, de un Dios que se relaciona con nosotros a través de la persona de Jesucristo. Estamos hablando de un Dios que viéndonos en la posición como nos veía de rebeldes contra Él, de pecadores contra Él, tomó la iniciativa de rescatarnos en la persona de Jesucristo. ¡De ese Dios estamos hablando! Que se dio a sí mismo en Jesucristo en la cruz del Calvario con miras a obrar nuestra salvación y nuestra redención, y restablecer la comunión de Dios con el hombre y del hombre con Dios. Estamos hablando del Dios que sí tiene un plan para el

Los nietos y bisnietos de Chema y Carmen

Los nietos y bisnietos de Chema y Carmen

esposo, de un plan para la esposa, de un plan para los hijos, de un plan para la familia. Estamos hablando de un Dios que sí tiene un plan para la sociedad. Estamos hablando del único Dios verdadero que vive, que existe, que domina sobre cielos y tierra y que está llevando, por decirlo así, los hilos de la historia a una conclusión de triunfo en donde Él volverá en la persona de Jesucristo a establecer un orden sobre la tierra. Por el momento uno ve a los países y a las ideas políticas queriendo dar la impresión de que ellos sí tienen la solución para la humanidad. Y vez tras vez, no importa el modelo político, se han dado contra el planeta Tierra, y más cuando desconocen a Dios en sus esquemas y en sus proyecciones. Estamos hablando de que Dios creó los cielos y la tierra, de que Dios está sentado sobre su trono y domina sobre todo como dice el Salmo 103:19.

Ése es el Dios que nos une, ese es el Dios en quien nosotros creemos, y ese es el Dios que esperamos que otros también puedan entrar en contacto con Él.

CECILIA: ¿Qué consejo pueden compartir precisamente con los lectores del blog Hacia la Excelencia, que eventualmente puedan estar enfrentando una posible separación, un posible divorcio?

CARMEN: Yo creo que un divorcio, una separación es una cosa muy triste, y no solamente para la pareja, más todavía cuando hay hijos. Muchos traumas, muchos problemas serios se dan en los hijos cuando las parejas enfrentan estas situaciones; y aún si no hubiera hijos, es un pedazo del corazón que se va y es muy doloroso. Y yo creo que todo matrimonio merece la oportunidad de sentarse, de buscar ayuda, de dejarse de caprichos, de egoísmos, y de verse tal como uno es delante de Dios para que cada uno reconozca sus fallas, porque el matrimonio se hace o se deshace por los dos, no por uno. Que cada cual vea las debilidades que están contribuyendo a la destrucción de ese matrimonio y con la ayuda de alguien que pueda, profesionalmente, y con la ayuda de Dios puedan realmente verse como son para que ellos puedan salir adelante. Yo creo que no hay matrimonio que está fuera de esperanza. ¡Hay esperanza para el matrimonio!

CHEMA: Un gran elemento que acarrea problemas en el matrimonio es el egoísmo, que Carmen lo acaba de mencionar. El egoísmo es siempre querer echarle la culpa a ella, “por culpa de ella”. O que ella me eche la culpa a mí; no importa el matrimonio, generalmente uno quiere lavarse las manos: “que ya he perdido el amor por él”, “que ya no le amo a ella”, y cosas de esa naturaleza surgen, que van alimentando la idea equivocada del divorcio.

Hay un divorcio que la biblia sanciona como una cosa muy particular, asuntos de adulterio y cosas así por el estilo, pero estas cosas de un “quítame las pajas”, de que ya ella no cocina el arroz como antes, o de que se está descuidando en esto o en aquello son cosas que se pueden arreglar, son cosas por las que se puede dialogar; pero cuando uno se encierra en uno mismo y cree que las cosas tiene que darse como yo digo, lo que estamos es creando un estilo unidireccional que no está abriendo las comunicaciones para superar lo que se esté enfrentando.

Muchas veces, cuando ha habido diferencias pues es bueno que aún las parejas se den un tiempito de hacer una especie de voto de silencio, mientras en ese silencio se busque reflexionar personalmente. Es lo que la Biblia determina, que se tenga un tiempo de oración separado buscando la dirección de Dios.

Lo otro es buscar ayuda. Nunca es malo buscar asistencia de alguien confiable y que tenga principios bíblicos, no principios humanos, porque eso es otra cosa.

Y haciendo eso y otras cosas que se pueden dar, uno puede ir arreglando esas diferencias que se dan. La cosa es que haya una apertura de puente, donde ese puente sea la comunicación. Usted puede buscar ayuda, y sobretodo Dios es el que va dirigiendo y nosotros nos dejamos dirigir por su influencia.

CARMEN: Si usted tiene problemas, si usted tiene dificultades en su matrimonio empiece mirándose usted y mírele a Dios y pregúntele “¿Dios, qué puedo hacer yo para mejorar esta situación?” Y le aseguro que usted va a encontrar la razón, va a encontrar una respuesta y su matrimonio va a tener esperanza. Y usted después de unos cuantos años va a mirar para atrás y ese resquebrajamiento, ese momento difícil lo va a ver simplemente como un puente en el que usted empezó a crecer, y donde ese matrimonio cogió las bases que necesitaba y que le van a llevar hasta la vejez, hasta que Dios les separe a usted y a sus hijos.

CECILIA: Finalmente, ¿pudiera ser ésta una oportunidad, -este querer separarse, para que levanten los ojos al Dios que tal vez no conocen, y Dios les responda y se manifieste?

CARMEN: ¡Dios en verdad puede utilizar esta situación!

CHEMA: Sí, sí, justamente aquí entra muy bien, aunque tiene un enfoque juvenil, aquí entra muy bien el caso del hijo pródigo. Muchos matrimonios llegan a un límite, y cuando ese límite se da como se dio con el hijo pródigo, cuando el hijo pródigo se vio abandonado sin dinero, sin amigos, tocó suelo, y al tocar suelo, cuando uno toca el suelo, ¿qué es lo que queda? Uno no sigue escarbando para abajo, lo que queda es alzar los ojos a Dios y decirle “¡Señor ayúdame!” ¿Qué es lo que hizo el hijo pródigo? Que comenzó a reflexionar, “¡Metí las patas! ¿Cómo es que he dejado a mi familia? Yo tenía todo allá”. Y en lugar de decir “No, no, no, ya no regreso”, sino hizo lo correcto, se tragó su orgullo y regresó a casa, y cuando regresó a casa todo se normalizó. Regresar a casa significa regresar a Dios para que Él gobierne y dirija la vida.

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