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La Excelencia comienza en el corazón – Parte 1

«La excelencia nace en el corazón de Dios, nuestro Creador, quien, por su eterno amor a hombres y mujeres, formó de la nada este planeta…»

 

En el blog bilingüe “Hacia la Excelencia” haciendo honor a su nombre comenzamos una serie de artículos con reflexiones cortas sobre el mundo de la excelencia, la profundidad de su significado y por qué no un frontal desafío a la sociedad post-moderna y post-post moderna que en general estamos viviendo globalmente.

Viaje submarino en Maui, Hawaii

Hace unos años atrás tuve la oportunidad de hacer un viaje en submarino en Hawaii. Un corto pero sorprendente viaje hacia el fondo del mar, donde las maravillas del mundo marino sólo vistas en la pantalla chica y en la grande, se convirtieron mágicamente en una hermosa realidad. Esta increíble experiencia fue simplemente la confirmación de que estemos donde estemos, siempre estaremos rodeados de belleza y magnificencia.

Por eso, permítanme ahora invitarles a echar una mirada a su alrededor, a su entorno. ¿Qué es lo que ven?… Y luego de unos minutos seguramente tendremos respuestas muy variadas. Habrá quien describa extraordinarios paisajes montañosos, otros incluso quizá los tremendos nevados en un día soleado, otros tantos la hermosura de sus playas y el vasto mar y seguramente algunos más, exóticos paisajes de espesa selva.

Y todo esto sin contar la magnífica diversidad de fauna y flora en cada uno de los más asombrosos

rincones de nuestro planeta.

Vida submarina, Hawaii

Encantadora vida submarina, Hawaii

Nuestro entorno, nuestro planeta, en definitiva nuestra casa testifica que vivimos en un mundo de excelencia. Desde la cima del Everest hasta el Mar Muerto que bordea Israel, el punto más bajo de la tierra, nuestra mirada se deleita ciertamente con las “7 maravillas naturales del mundo” y mucho más.

Echemos un vistazo ahora, a los inicios de este planeta. Y para ello, si me permiten, quiero referirme al primer capítulo, del primer libro de la Biblia, Génesis, cuyo nombre original en Hebrero, “Bereshit” significa precisamente “en el principio”.

Mar Muerto

Mar Muerto

En síntesis Génesis 1 nos cuenta cómo comenzó nuestro planeta, nuestra casa, quién la construyó y de hecho, cómo la ordenó, decoró y llenó de alimento, todo esto antes de nuestra llegada, la llegada de los seres humanos.

Le desafío a que lea Génesis 1 detenidamente. Se sorprenderá de lo maravilloso de este relato. No obstante, y para fines de este artículo, quiero resaltar solamente dos aspectos de esta lectura:

1. A lo largo de este capítulo y en tanto se menciona paso a paso la creación de nuestro mundo; la formación de la luz, el cielo, la tierra, las aguas, el sol, la luna, las estrellas, la hierba verde, las aves y los peces; entonces Dios, nuestro creador, expresa 6 veces: “Y vio Dios que era bueno”; y una séptima vez, luego de haber creado a los animales y al ser humano, al concluir su creación, “ Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”.

Pues bien, una de las cosas importantísimas que resalta este texto es que la creación de Dios es

Vista del Everest desde el campamento base (cortesía de Amosji Attaché Gorkhas)

Vista del Everest desde el campamento base (cortesía de Amosji Attaché Gorkhas, Nepal)

definitivamente “buena en gran manera”. En otras palabras lo creado originalmente por nuestro Dios, que por supuesto, nos incluye a los seres humanos (Gen. 1:27, 31) fue hecho con excelencia, sin defecto ni error alguno.

2. Ahora bien, “[Dios] todo lo hizo [y lo hace] hermoso en su tiempo” (Eclesiastés 3:11), por tanto, Su corazón está inclinado a hacer todo con excelencia, porque Su esencia misma denota excelencia.

Si nuevamente miramos a nuestro alrededor, confirmamos esta Palabra, estamos rodeados de una majestuosa naturaleza que ciertamente deleita nuestra mirada y más aun nuestro corazón.

La excelencia nace en el corazón de Dios, nuestro Creador, quien, por su eterno amor a hombres y mujeres, formó de la nada este planeta, preparó de antemano nuestro mundo, nuestra casa, para que llegásemos a morar en él.

Como el padre y la madre preparan con lo mejor, el cuarto, la cuna, la ropa, los juguetes y todo lo necesario para recibir al bebé que pronto nacerá, así, nuestro Dios, nuestro Padre Creador, preparó este mundo con todo lo necesario para recibir al hombre y a la mujer, creaturas hechas a Su imagen y semejanza.

¡Sí, Dios es nuestro ejemplo de excelencia!

Cabo de la Buena Esperanza, Sudáfrica

Cabo de la Buena Esperanza, Sudáfrica

“Profunda es su sabiduría, vasto su poder…
Él se basta para extender los cielos;
somete a su dominio las olas del mar.
Él creó la Osa y el Orión,
las Pléyades y las constelaciones del sur.
Él realiza maravillas insondables,
portentos que no pueden contarse”.
                                   (Job 9:4,8-10)

 

En nuestra próxima edición descubriremos más acerca de las bases y raíces pertinentes para una vida Hacia la Excelencia. ¡Hay mucho por descubrir! ¡Espérela!

La amenaza de la mediocridad

“Nadie fue llamado por Dios para quedarse sentado de brazos cruzados; nadie fue llamado por Dios para ser servido. El llamado de Dios en nuestras vidas tiene relación con aquello que Él desea realizar en nosotros y a través de nosotros para beneficio de aquellos que están a nuestro alrededor. Debemos hacer todo para la gloria de Dios como resultado de nuestra vida completamente dedicada a Cristo”.

Wendell Miranda - Educador, Teólogo, Coach

Wendell Miranda – Pedagogo, Teólogo, Coach

Wendell Miranda

Wendell es de Brasil y tiene 42 años. Está casado con Jemina por 18 años. Tiene un hijo, Francisco (8). Wendell es pedagogo, teólogo y coach. Él ha estado trabajando por más de 10 años en proyectos de desarrollo de liderazgo en las áreas de gerencia, planeación estratégica, relaciones humanas y mentoreo. Wendell es también pastor de las Asambleas de Dios de Brasil, Director del Instituto “Visão de Futuro” y Director de la Radio “Libertadora”.

 

De inmediato una corta entrevista con el Pastor Miranda y a la vez, compartimos extractos de su libro: «La amenaza de la mediocridad». (Usado con permiso del Autor).

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Usted lanzó hace poco su nuevo libro “La amenaza de la mediocridad” (“A ameaça da mediocridade” –su título original en Portugués). Compártanos por favor acerca de qué trata este libro.

Lo que queremos comunicar a través de este libro es que la realización de cualquier proyecto sin que procure la excelencia es realmente nocivo tanto para las organizaciones como para los individuos. Es una amenaza real el hacerlo por hacer, hacerlo de cualquier manera y que a la final esto sea considerado como normal. De esto es que se trata.

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“Mediocridad…describe la ausencia de mérito debido a la falta de talento. Mediocre viene del Latín ´mediocris´, y significa ´lo que está en el medio´, de ´medius´, ´intermedio´. El adjetivo mediocre significa mediano, es aquel o aquello que está en medio. La mediocridad indica lo que no está totalmente abajo, pero que tampoco llega a las alturas de la excelencia”.
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¿Qué le inspiró a escribir un libro como éste?

He sido inspirado desde que comencé a trabajar en Compassion Brasil. Fui motivado a pensar y desarrollar acciones de excelencia. Éste es un legado muy fuerte de mi convivencia con mis hermanos

Durante la presentación del libro por el Pastor Francisco Miranda, padre de Wendell.

Durante la presentación del libro, por el Pastor Francisco Miranda, padre de Wendell.

de esa querida organización.

En el Brasil, he brindado apoyo a algunas iglesias; he ofrecido conferencias y ministrado a diferentes audiencias. Me incomodaba oír y observar a mucha gente presa del activismo, haciendo programas y proyectos en modo de “piloto automático”. Entonces, en una conferencia para líderes sentí el deseo de compartir la visión de alerta y combate en contra de la mediocridad.

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“Dios, estoy convencido que la mediocridad es un pecado y que tiene que ser enfrentada como un pecado, de otro modo, dejaremos que esto domine nuestras mentes y nuestros corazones”.

(John Edmund Haggai)
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Estamos viviendo en una sociedad posmoderna, especialmente en América Latina. Y otros países / continentes incluso están viviendo en sociedades pos-pos-posmodernas. ¿Considera usted que una de las principales características de este tipo de sociedad es la mediocridad?

La sociedad de la “comida rápida” tiene una tendencia a preservar la cantidad en detrimento de la calidad del volumen, sin prestar atención al contenido. Creo que es posible desarrollar el binomio “calidad#cantidad” cuando rechazamos la mediocridad y nos empeñamos en hacer lo mejor. Una sociedad que valora las relaciones desechables, tiene una fuerte tendencia a seguir la mediocridad y hacer de esto una característica.

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“El presente siglo está evidenciando cada vez más la apelación sociocultural de la ´sobrevalorización de la imagen´, que nada más es la cultura de la apariencia, del exterior, de la superficialidad. Es la preconización, que lo más importante es lo que aparentamos ser, y no lo que realmente somos”.
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¿Qué es lo que usted propone en su libro como una manera de superar la mediocridad? O ¿Qué aconseja usted especialmente a las generaciones jóvenes para que no se involucren en los actos o acciones mediocres?

"La amenaza de la mediorcidad", Wendell Miranda

«La amenaza de la mediorcidad», Wendell Miranda

Pues hablo mucho de dedicación, compromiso e integridad. Estos elementos son vitaminas esenciales para combatir la flaqueza generada de la mediocridad. Cuando usted se compromete existe entrega, ofrece lo mejor de usted. Cada mañana usted debe entregarse a su misión o vocación y al final del día, usted debe preguntarse: ¿Di realmente lo mejor de mí?

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“…en la búsqueda de la excelencia nos tenemos que entregar a Dios y a su obra de forma integral, es decir, de forma completa, entera, sin disminuir nada. Vivir en integridad es vivir en plenitud. Dios no quiere sobras; Dios no quiere lo que nos queda; Dios no quiere los restos de la olla; Dios no quiere nuestros residuos; Dios en cambio nos quiere en plenitud para Él, nos quiere por completo y no sólo la mitad, mucho menos sólo un pedazo”.
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Para concluir, usted probablemente escribió algunas anécdotas en su libro, como una forma de ilustrar este “cáncer” de nuestra sociedad. Comparta por favor algunas de ellas con nuestros lectores.

¡Sí! Fundamentalmente con respecto a la apelación fuerte al culto de la imagen. Esto ha generado muchas disputas desagradables y desgarradoras. Esta búsqueda se refleja en la relación de día a día. Recuerdo algunas situaciones, entre ellas: un líder que se molestó porque su nombre no estaba con el debido destaque en el afiche que citaba su participación en una conferencia; el individuo que dice que lo haría de cualquier manera porque Dios lo entiende…; o aquel que hace sus reportes falsificando informaciones, porque entiende que el fin justifica los medios.

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“John Mason dice:
Haga más que existir, viva.
Haga más que oír, escuche.
Haga más que estar de acuerdo, coopere.
Haga más que hablar, comuníquese.
Haga más que crecer, florezca.
Haga más que gastar, invierta.
Haga más que pensar, cree.
Haga más que trabajar, destáquese.
Haga más que compartir, dé.
Haga más que decidir, discierna.
Haga más que considerar, comprométase.
Haga más que perdonar, olvide.
Haga más que ayudar, sirva.
Haga más que coexistir, reconcíliese.
Haga más que cantar, adore.
Haga más que pensar, planee.
Haga más que soñar, accione.
Haga más que ver, perciba.
Haga más que leer, aplique.
Haga más que recibir, retribuya.
Haga más que escoger, enfóquese.
Haga más que desear, crea.
Haga más que dar consejo, ayude.
Haga más que hablar, imparta.
Haga más que alentar, inspire.
Haga más que sumar, multiplique.
Haga más que cambiar, mejore.
Haga más que alcanzar, extiéndase.
Haga más que reflexionar, ore”.

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¡Un llamado a la excelencia y a la perseverancia!

«La perseverancia es la clave de la vida cristiana. Perseverar a pesar de las luchas más difíciles de la vida; perseverar en la fe y perseverar en las promesas del Señor».

 

Tania Mendes

Tania Mara Alves Pereira Mendes nació en São Paulo, Brasil. Ha estado casada por 30 años y está agradecida a Dios porque su matrimonio ha sido tan bueno que parece que el tiempo ha sido muy corto. Su esposo, Wlademir es obstetra y ginecólogo. Su hijo, Tiago Rafael, es otra bendición de Dios. Es investigador químico y está casado con una dama norteamericana llamada Danielle, quien es organizadora de eventos, y otra bendición para la familia.

Tania tiene títulos en Teología y Periodismo, y un postgrado en Periodismo Científico. Ahora planea Brazil-Taniacomenzar una maestría en comunicación en septiembre. Ha trabajado 10 años en Compassion Brasil como Gerente de Comunicaciones de Programas y dice que ha sido un privilegio poder trabajar para Dios haciendo uso de sus habilidades profesionales. Ha visto a muchos niños y niñas vivir bajo la línea de pobreza y que ahora tienen una nueva perspectiva de vida y pueden tener la esperanza de un futuro mejor, pues sus vidas han sido transformadas por el poder del Evangelio de Jesucristo.

Tania asiste a una iglesia Bautista en Campinas, una ciudad grande a media hora de São Paulo, la capital del estado. Algunos de los temas que enseña en la escuela dominical son: Nuevo Testamento, Proverbios y Geografía Bíblica. También ha dado charlas en otras iglesias y ciudades sobre comunicación para parejas.

Tania, hace poco regresaste a tu país del Seminario Haggai. Cuéntanos sobre el impacto de este Seminario en Liderazgo Avanzado en tu vida personal y profesional. Y ¿cuáles son tus retos ahora?

Llegué de Chiang Mai, Tailanda, en julio 2014. Asistí a un curso intensivo de 25 días sobre Liderazgo Avanzado, que fue una bendición, un regalo de Dios. De hecho, esperé 10 años para poder asistir a este curso. La espera fue larga, pero valió la pena. Incluso tuve que posponer el viaje por 3 ocasiones por problemas de horario. Sin embargo, estoy segura de que Dios tenía su tiempo perfecto y al fin la oportunidad de ir se dio dos meses atrás. Pude ver a Dios actuar en mi vida y en las vidas de otras 55 mujeres de 22 países diferentes. Este tipo de reunión me dejó con un sentimiento extraordinario, y pude comprender mejor lo maravilloso que va a ser estar en el cielo con Dios y su gente de todas las naciones y todas las tribus del mundo. ¡No hay palabras para describirlo! ¡Es algo tan increíble ver a personas de diferentes países y culturas, pero que tienen un mismo Dios, el mismo Salvador, el mismo Espíritu Santo! Sólo Dios puede juntarnos a todos y mantenernos unidos a pesar de nuestras diferencias.

El Seminario Haggai fue de impacto en mi vida personal pues me volví más sensible y comprendí la necesidad de orar más. Tengo que orar más, todos los cristianos necesitamos orar más. Hay muchísimo trabajo por hacer, y necesitamos la gracia de Dios para cumplir la misión. Necesitamos su gracia y su favor para ir y predicar el Evangelio con el poder del Espíritu Santo; para dar un mensaje relevante y contextualizado, sin que su esencia cambie jamás.

Con respecto a mi vida profesional, Dios reforzó mi idea de hacer todo con excelencia porque Él es perfección. Sé que yo no lo soy, pero puedo ser mejor y contar siempre con Su ayuda. Él me dio talentos que tengo que usar de la mejor manera para glorificarle y llevar a otros a sus pies. La palabra clave es excelencia, y eso significa ¡hacer cada cosa con esa palabra en la mente!

Tania Mendes, Periodista y Maestra de la Biblia

Tania Mendes, Periodista y Maestra de la Biblia

Si Dios lo permite, voy a dictar un curso para líderes en mi iglesia el próximo año. Mi pastor apoya esta idea. Quiero compartir con esas personas acerca de la importancia de ser líderes comprometidos con Dios y con su misión que es predicar el Evangelio desde donde estemos, haciendo la diferencia en nuestras comunidades. Estamos preparando suficiente material para tener al menos 10 encuentros que serán programados para sábados y domingos en marzo y mayo.

Dentro de tu rol como periodista Cristiana, tal vez uno de esos retos sea “difundir el Evangelio a través de los medios de manera exitosa”. En esa línea de pensamiento, ¿qué les recomendarías a tus colegas en todo el mundo para que el mensaje del Evangelio pueda ser difundido de manera más efectiva a través de los medios y las redes sociales?

En primer lugar, es bueno recordar que los valores centrales del Evangelio no son negociables y que estamos comprometidos con un Dios bendito que jamás cambia. Esta idea tiene que estar muy clara para todo cristiano sin importar su profesión. Creo que la gente ya se ha dado cuenta de que tanto los medios como las redes sociales son herramientas poderosas. Entonces, aquellos que quieren usarlas, tienen que dar buenos ejemplos de cristianismo “viviendo lo extraordinario de manera ordinaria”. Esto quiere decir mantener una conexión con Dios tal que logremos entender y hacer su voluntad de manera práctica en nuestra vida diaria. Yo creo que únicamente Dios tiene el poder de cambiar a una persona, dotándole no sólo de vida eterna, sino también de una vida con propósito sobre la tierra. El cielo empieza aquí, cuando recibimos a Jesús como Señor y Salvador, y nos importan los demás pues queremos compartir con ellos acerca del mensaje de salvación. No hay duda de que las otras personas están observando nuestras decisiones, grandes o pequeñas, y muchas veces nuestras acciones tienen el poder de hablar más fuerte que nuestras palabras.

Los medios y las redes sociales son buenas herramientas para difundir el Evangelio, pero debemos manejarlas con sabiduría, siendo fieles a la Palabra de Dios y muy cuidadosos con nuestra manera de hablar y de vivir.

Tania, has vivido la fe cristiana por 36 años; y probablemente experimentaste muchos altos y bajos en todo este tiempo, momentos de gozo pero también momentos desagradables e incluso cosas que te rompieron el corazón. ¿Qué te ha mantenido fiel al cristianismo? ¿Existe verdadera esperanza en esta fe?

Gracias a Dios no experimenté altibajos en estos años, pero definitivamente sí se me rompió el corazón. Sin embargo, he mantenido un versículo muy cerca de mi corazón y es Hebreos 12:2 que dice: “Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe”. Si así lo hacemos, a pesar del hecho de que las personas o las circunstancias de la vida pueden lastimarnos, podremos estar seguros de que hay esperanza, porque Jesús nunca nos decepcionará y siempre cumplirá Sus promesas.

Romanos 5:8 dice: “Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”. La biblia nos dice que Dios es perfecto y santo, y también dice que la raza humana es pecadora y egoísta, pero tenemos esperanza porque Dios es bueno y nos ama y nos perdona. Él nos lleva a su lado a través de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.

Y ahora tu mensaje final para las personas que lean esta entrevista, pero en especial a aquellas mujeres que estén enfrentando serios problemas y que han perdido prácticamente toda esperanza en la vida.

Queridos lectores, y especialmente queridas mujeres: sigan buscando a Jesús; Él les ama muchísimo y prometió estar con ustedes hasta el final. Recuerden también que la ayuda viene del Señor (Salmos 121), y que como dijo el Apóstol Pablo, “pónganse toda la armadura de Dios para que puedan resistir hasta el fin con firmeza”. (Efesios 6:13). También recuerden Romanos 8:28-39, pues nada en la creación podrá separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. Somos hijos e hijas de Dios y ¡cada uno de nosotros es muy especial para Él!

Y para concluir, quiero cerrar con un testimonio personal. Tenía casi 18 años cuando recibí a Jesús como mi Señor y Salvador. Crecí en una iglesia Católica y solía ser muy sincera en mi fe, pero realmente no entendía que necesitaba reconocer a Jesús como mi Salvador personal y Señor. Y no me resultó fácil lidiar con esta realidad, luché contra ella, pero Dios tenía sus propios planes.

Además tuve que enfrentar conflictos en casa. Mi padre me obligó a salir de la casa cuatro veces cuando se enteró que había hecho mi decisión de fe; él no podía entender que yo había recibido a Jesús porque era pecadora y eso era algo que necesitaba hacer. Para mi padre, pecadoras eran sólo las personas que robaban o mataban, los criminales. Durante 4 años se negó a hablar conmigo. Fueron tiempos muy duros, pero me mantuve en oración pidiéndole a Dios que me ayudara.

El Señor hizo posible que pudiera vivir en la casa de mis padres hasta que me casé, y ahora mi padre lee la biblia y va a la iglesia. Sólo Dios conoce el corazón de mi padre, y yo alabo al Señor por haberme mostrado Su misericordia tal como dice Su Palabra en Lamentaciones 3:23, y por haberme dado fuerzas (Isaías 40:31).

Así que la perseverancia es la clave de la vida cristiana. Perseverar a pesar de las luchas más difíciles de la vida; perseverar en la fe y perseverar en las promesas del Señor. ¡Y todo lo que necesitamos es aprender Su Palabra Santa y meditar en ella todos los días!

De niño sin esperanza a un joven visionario

«No debemos sobresalir o brillar por el simple hecho de actuar con excelencia, sino más bien para que el nombre de Dios sea glorificado».

 

Daniel Njenga Maina

Daniel Njenga Maina es ex patrocinado de Compassion. Njenga, como él prefiere ser llamado, tiene 29 años. Nació en Kenia, a una media hora de la ciudad de Nairobi.

Njenga actualmente estudia una Maestría en estudios Urbanos e Interculturales en el Instituto Bíblico Moody de Chicago. Se graduará en mayo de 2014.

Njenga en el Moody Bible Institute

Njenga en el Moody Bible Institute

Njenga viaja dos veces al mes a través de iglesias en los Estados Unidos en calidad de portavoz de Compassion.

Njenga también realiza su prácticas ministeriales sobre plantación de iglesias en una iglesia local de Chicago y además trabaja medio tiempo en el departamento de Aprendizaje a Distancia de Moody. Es quien coordina las clases modulares de post-grado.

Cuando Njenga retorne a Kenia, planea comenzar una iglesia y al mismo tiempo entrenar pastores y líderes laicos en teología. También está procurando brindar soporte a una escuela de Kenia para la instalación de una biblioteca. Anhela además que este modelo pueda replicarse en otras escuelas en el futuro.

 
Cuéntanos acerca de tu trasfondo y específicamente ¿cómo fue tu vida y el crecer en un ambiente de pobreza?

Bueno, para mí la pobreza comienza con mi madre. Mi mamá tenía 14 años cuando yo nací, entonces era una mujer muy joven. Además ella no había recibido ninguna educación. Mi abuela la echó de la casa. Y entonces, cuando yo tenía 9 años mi madre murió y ¡eso fue muy difícil para mí! Sabes, mi padre nunca estuvo presente. En realidad, nunca supe quien fue mi padre.

Mi mamá tuvo tuberculosis y en ese entonces no pudo tener acceso a atención médica. Esa fue una época muy dura para mí. A los 7 años ni siquiera había podido asistir a la escuela y nosotros vivíamos en una casa de 10 por 10 pies, un espacio muy pequeño. Yo cuidaba de mi hermana que tenía tres años menos que yo. ¡Así que, vivir en esas condiciones era muy complicado!

No había personas con mucho dinero donde yo vivía, pero sí había muchos alcohólicos, y se vendía droga como a unos 100 pies de distancia de mi casa. Entonces, mientras me convertía en un adolescente, había mucha tentación de llegar a involucrarme con las drogas. Y sí, había una pandilla muy famosa. Mucha gente joven decidía entrar a las pandillas como una manera de escapar de la pobreza. Felizmente, yo jamás me involucré con las pandillas o las drogas.

Y nunca fui a la iglesia tampoco, a diferencia de mi abuela que era católica. Yo nunca fui a la iglesia porque tampoco mi mamá lo hacía.

Antes de que mi madre falleciera, ya nos habíamos cambiado a la casa de mi padrastro –el padre de mi hermana. Él se dedicaba a realizar trabajos mecánicos –soldadura a gas. Trabajaba en el campo, en lugares donde reparaban autos. Él sólo se sentaba a esperar que el trabajo llegara. Era una situación muy difícil. Nunca sabíamos cuándo él tendría dinero. Por ejemplo, había veces en que él se iba y nosotros nos quedábamos en casa esperando que él llegue con algo de comer, porque no nos había dejado dinero. Y entonces él regresaba después de caminar como 25 kilómetros… era muy, muy lejos y sólo nos decía “Hoy no tengo dinero para ustedes”. En esos casos lo que hacíamos era beber un poco de agua y pasar la noche con la esperanza de que Dios proveyera para el siguiente día.

 
¿Qué concepto tenían ustedes acerca de Dios en ese momento de sus vidas? ¿Existía Dios para ustedes?

No puedo recordar eso exactamente…a la edad de 7 años. No puedo recordar un claro concepto de Dios, pero cuando tenía 9 años, yo ya había ingresado al programa de Compassion, ahí fue cuando empecé a aprender de Dios y recuerdo que todo eso fue muy raro para mí. Recuerdo que me pedían que cerrara los ojos para orar, pero eso no tenía ningún sentido para mí. (Ríe)

Claro, no veías a nadie ni sentías nada en especial…

¡Exacto! No podía sentir nada. Me refiero a que cubría mis ojos, a medias, tratando de ver lo que sucedía.

¿Cómo fue tu experiencia de llegar a ser parte del Programa de Patrocinio de Compassion? ¿De qué manera empezó a cambiar tu vida?

Bueno, creo que lo mejor que me pasó fue llegar a ser parte de una iglesia y que me presentaran el Evangelio a tan corta edad. Cuando hago una retrospectiva de mi vida veo ese hecho como la mejor inversión que hayan realizado en mí. El sólo concepto de que Dios nos ama era una idea muy extraña para mí. Yo creo que lo que pasa cuando vives en condiciones de pobreza es que el concepto del amor es difuso o no tiene sentido. ¡Entonces el sólo saber que Dios estaba ahí, me dio esperanza! Pero también fue el hecho de tener cubiertas mis necesidades básicas como la comida o la asistencia médica cuando asistía al proyecto. En el proyecto de Compassion me enseñaron cómo lavarme los dientes. Incluso recibí mi primer cepillo de dientes y mi primera pasta ahí, y le he dicho a la gente que casi me trago la pasta de dientes porque ¡era tan dulce! ¡Sabía tan bien! (Ríe) Y además, recibí una cobija y tuve mi propio colchón, un colchón muy cómodo que compartía con mi hermana.

Njenga visita a niños patrocinados por Compassion en Kenia

Njenga visita a niños patrocinados por Compassion en Kenia

No sólo eso, sino que Compassion además pagó mi matrícula cuando empecé a estudiar en la escuela y eso me dio muchas más oportunidades para empezar a soñar con la persona en la que quería convertirme.

Recibí libros de texto, de trabajo e incluso el programa pagó por mis uniformes. Fue así como creció mi autoestima por sobre todas las cosas. Comencé a ver amor en mí mismo. Pero claro, ¡todo esto fue posible gracias a mis patrocinadores!

 
¿Cómo fue que aprendiste este concepto del amor de Dios si no experimentaste un amor real y personal aquí en la tierra?

Sí, crecer fue muy difícil para mí. Mi padre (padrastro) me maltrataba mucho, me pegaba todo el tiempo. Y eso, bueno, fue una lucha para mí. Sabía que Dios me amaba pero cuando me convertí en un adolescente dejé de ir a la iglesia. Continué asistiendo al programa de los sábados en el proyecto de Compassion pero no iba a la iglesia los domingos porque estaba peleando contra esa idea.

Traté de huir tanto como pude, pero mientas más escapaba más vacío me sentía. Y finalmente, puse toda mi esperanza en la fe cristiana. Después de dos años regresé a la iglesia y volví a dedicar mi vida a Cristo. Eso cambió muchas cosas para mí increíblemente. Una de ellas es que yo quería perdonar a mi padre (padrastro) porque me di cuenta de que mi corazón tenía una gran carga y yo no estaba en paz con Dios.

Desde aquel momento, comencé a apreciar y querer más a mi padre (padrastro). Comencé a ver sus esfuerzos para criarnos y a pensar en las luchas que debió haber enfrentado sin una esposa. Y sabes, eso hizo que le apreciara y respetara aún más.

Aunque mi padre (padrastro) nunca pudo proveer para nosotros de la forma como yo hubiera querido, eso nunca me hizo ver a Dios como un dios distante. Para mí el haber sido parte del programa de Compassion fue razón suficiente para saber y comprender que Dios es bueno. Mis necesidades fueron cubiertas y había alguien muy, muy lejos que se preocupaba por mí, y esos simples hechos ya me comunicaban de sobra acerca de la existencia de un Dios que me ama.

 
¿Cómo saliste de la desesperanza a una vida llena de sueños y esperanza?

Sabes, yo nunca había pensado en qué es lo que quiero llegar a ser. Recuerdo que cuando era niño, una vez dije algo acerca de querer ser mecánico porque mi padre era mecánico.

Luego decía que quería ser carpintero porque eso era lo que conocía y solo veía carpinteros a mi alrededor.

Hasta que empecé a leer y aprendí que existen personas a las que les llaman doctores, hay abogados, hay ingenieros. Por mucho tiempo quise convertirme en ingeniero, pero luego cambié a abogado, sabes, porque quería defender los derechos de las personas. Pero al final terminé convirtiéndome en profesor debido al impacto que los maestros habían tenido en mi vida. Ahí fue cuando dejé de soñar para mí mismo y empecé a pensar en tener una visión más amplia y sueños más grandes de cómo usar aquello en lo que me quería convertir para ayudar a otros.

Entonces, no sólo llegué a ser maestro sino que Dios también me llamó a ser pastor. Y yo nunca había pensado en ir al Seminario. Ni siquiera tenía un centavo para pagar mi matrícula. Había hablado con algunas personas y esperaba poder levantar fondos. Pero Compassion, en ese mismo momento, abrió la oportunidad para estudiar en Moody y yo apliqué para la beca de estudios en el Moody Bible Institute en Chicago. Esperé entre 5 o 6 meses…¡era muy competitivo! Estudiantes de 26 países donde Compassion sirve estaban esperando por esta oportunidad. Yo realmente quería venir a Moody y gracias a Dios lo logré. ¡Ha sido una extraordinaria experiencia!

 
Después de esta especial jornada ¿cuáles son tus sueños y planes ahora y cómo te está guiando Dios hacia ellos?

¡Buena pregunta! Mi sueño cuando vine a Moody era regresar a Kenia y empezar a plantar iglesias, pero al mismo tiempo ayudar a aquellos pastores que nunca han tenido el privilegio de ir a un seminario, como lo estoy haciendo yo. Y eso es exactamente lo que quiero hacer. Aún quiero hacer eso, regresar a Nairobi y empezar una iglesia ahí. Pero también quiero crear una red para movilizar recursos en Kenia, y de ser posible fuera de Kenia para equipar las iglesias de mi país de tal manera que puedan cumplir con el llamado de Dios que es continuar con la Gran Comisión en Kenia. Sé que es un gran sueño y hay veces en las que siento que tal vez no puedo hacerlo, sabes, es demasiado grande; pero mientras más veo hacia mi pasado y recuerdo lo que Dios ha hecho en mi vida, pienso “¡Dios sí puede hacerlo!”

Tengo pasión por la educación por todo lo que he visto de ella y las puertas que se abren. La sola oportunidad de ir a la escuela me ha dado el privilegio de conocer a mucha gente e inclusive de venir acá, a Estados Unidos. Tengo un amigo que me donó un terreno para construir un centro de recursos para la comunidad. Ahora yo quiero crear un modelo para Kenia donde podamos tener un centro de recursos en un lugar pero a la vez replicarlo en todo el país. Este centro de recursos es un lugar donde los niños pueden ir a leer un libro, hacer sus tareas y donde chicos graduados del colegio puedan ayudarnos con estos estudiantes y enseñar a otros jóvenes a retribuir a su país y a sus comunidades, lo que ellos ya han recibido.

También espero que este centro de recursos llegue a ser un lugar donde los pastores puedan ir, dentro de sus comunidades, a preparar sus propios sermones y a estudiar más, e incluso llevar a cabo seminarios.

 
¿Cuál es tu principal motivación para lograr estas metas ambiciosas?

Yo creo que todos necesitamos crecer en excelencia y seguir trabajando para desarrollar nuestras habilidades. Siento que necesito, que quiero hacer todas esas cosas, pero que además necesito de alguien que vierta su conocimiento en mí. Creo que ese es un muy buen concepto de que la gente vierta lo que sabe en uno para que luego uno pueda también compartir con otros. ¡Sólo así lograremos una verdadera transformación!

Pero claro, no debemos sobresalir o brillar por el simple hecho de actuar con excelencia, sino más bien para que el nombre de Dios sea glorificado. Y es que si Dios creó todo tan bello, yo pienso que como cristianos tenemos que ejemplificar todo esto. Dios nos dio tantos dones. Así que se trata de que usemos nuestros dones para servir a los demás. Porque la excelencia no se trata solamente de nosotros mismos, se trata de los demás. Luego, la gente va a notar nuestro nivel de excelencia y van a desear alcanzarlo. E incluso van a preguntar… ¿por qué hacemos todo esto? En conclusión, nuestra excelencia deberá mover a la gente a hacer preguntas acerca de nuestra fe.

Entrevista exclusiva con Nick Vujicic

Nick nació en 1982 en Melbourne, Australia, sin brazos ni piernas. Sin ninguna explicación o advertencia médica.

Hoy en día, Nick viaja por todo el mundo, compartiendo su historia con millones de personas, inspirando a diversos grupos desde jóvenes hasta profesionales.

¡Mire esta exclusiva entrevista con Nick!