La excelencia de Dios en la creación – Un diseñador inteligente, un universo de remarcable precisión y el origen de la vida

“Un hombre honesto, armado con todo el conocimiento disponible en la actualidad, solo podría afirmar que, en cierto sentido, el origen de la vida hasta el momento parece ser casi un milagro, ya que las condiciones que se necesitan cumplir para que surgiera son demasiadas”.

Francis Crick

Hoy concluimos con este artículo el primer capítulo del estudio que Hacia la Excelencia comenzó a compartir un par de meses atrás sobre «El Dios de la creación como autor y ejemplo de excelencia», extractos sobre la investigación de este apasionante tema.

Lee Strobel defiende la existencia de un Diseñador Inteligente desde la evidencia de la Astronomía; y así manifiesta que la posición de la Tierra en el universo y sus procesos geológicos y químicos intrincadamente coreografiados trabajan juntos con una eficiencia exquisita para crear un lugar seguro para que vivan los humanos. Y Strobel cita al astrofísico John A. O’Keefe, de la NASA:

“Si el universo no se hubiera hecho con la precisión más exigente, nunca podríamos haber existido.  En mi opinión, estas circunstancias indican que el universo fue creado para que el hombre viva”. (Strobel, The Case for a Creator 2014)

Por otro lado, el astrónomo Guillermo González y el filósofo científico Jay Wesley Richards manifestaron que:

“…tomaría una estrella con las propiedades altamente inusuales de nuestro sol para nutrir a los organismos vivos en un planeta circundante. Entre las propiedades se citan:  la masa correcta, la luz correcta, la edad correcta, la distancia correcta, la órbita correcta, la galaxia correcta, la ubicación correcta. Por lo tanto, numerosos factores hacen que nuestro sistema solar y nuestra ubicación en el universo sean perfectos para un entorno habitable”. (Strobel, The Case for a Creator 2014)

Y en efecto, la creación del universo y su precisión es un tema que se ha discutido ampliamente desde distintas esferas y a lo largo de décadas. Millard J. Erickson, en su libro “Christian Theology” [Teología Cristiana], anota que el debate de la gran evolución a principios del siglo XX pone en claro que mientras la Teología y la Ciencia avanzan en cursos paralelos la mayor parte del tiempo sin cruzarse en un tema común; en cambio, el problema del origen del mundo sí es uno de los puntos donde ellas definitivamente se encuentran.[1]

Por ello, en tanto abordamos el tema de la precisión del universo, amerita en este punto analizar la Evolución Darwinista vs. el Diseño Inteligente. “El Origen de las Especies”, conocida publicación de Darwin en 1859 expone sobre la evolución biológica, cuya teoría provee una hipótesis completamente naturalista que pretende explicar el diseño aparente de los sistemas teleológicos naturales como los globos oculares.  Es así como manifiesta James E. Taylor, en “Introducing Apologetics” [Introducción a la Apologética] que la explicación Darwiniana de la teleología biológica natural incluye 3 aspectos importantes: (1) cambio genético aleatorio, (2) selección natural y (3) herencia genética.[2]  Y dicha explicación se desarrolla así:

“Organismos complejos y órganos como los globos oculares han evolucionado durante un largo período de tiempo a partir de formas de vida múltiples.  Este proceso de evolución biológica de formas más simples a más complejas tuvo lugar mediante cambios genéticos aleatorios (mutaciones) que ocurrieron en formas más simples durante el proceso reproductivo. Es decir, un organismo produce una descendencia que difiere de éste en algún aspecto importante”. (Taylor 2006)

Así, según la Teoría Darwinista, tales alteraciones accidentales y no planificadas en las partes de los organismos biológicos tienen valor de supervivencia para los organismos o no. Si tienen un valor de supervivencia, entonces el organismo que los adquirió tenderá a adaptarse mejor a su entorno. Si no tienen un valor de supervivencia, entonces el organismo no tendrá tantas probabilidades de adaptarse, y, por lo tanto, no tendrá tantas ganas de sobrevivir. Ésta es la idea de la supervivencia del más apto o más fuerte.  Por lo tanto, la “selección natural” propuesta por Darwin es:

“…el nombre dado a este proceso de eliminación de organismos que ocurre naturalmente como resultado del grado en que pueden sobrevivir. Los organismos que heredan rasgos que les permiten adaptarse mejor a sus entornos están ´seleccionados´ por naturaleza. (Taylor 2006)

Sorprendentemente, Charles Darwin en su libro, “The Origin of Species” [El Origen de las Especies] identificó un medio para refutar su teoría:

“Si pudiera demostrarse que existió algún órgano complejo que posiblemente no podría haberse formado por numerosas, sucesivas y ligeras modificaciones, mi teoría se derrumbaría por completo”. (Taylor 2006)

Así, Darwin increíblemente reconoció que, si alguien identifica un sistema biológico que no pudo haber sido construido en pasos graduales durante largos períodos de tiempo, entonces su teoría sería inválida.

En este punto, es propicio que abordemos lo inherente a la evidencia del diseño de máquinas moleculares que ciertamente desafían la explicación de la “selección natural” de Darwin.

El biólogo y apologeta cristiano Michael J. Behe, en su libro “Darwin´s Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution” [La caja negra de Darwin: El reto de la bioquímica a la evolución] argumenta que existen sistemas integradores y complejos en organismos biológicos, a los cuales los denomina “irreduciblemente complejos”, estos incluyen circuitos de señales transductibles, motores sofisticados y todo tipo de circuitos biológicos; tal como lo explica y sintetiza, el Doctor Stephen C. Meyer, en una larga entrevista otorgada al periodista Lee Strobel.[3]

Meyer así mismo precisa:

“Estas máquinas biológicas necesitan todas sus partes variadas para poder funcionar. La selección natural solo preserva cosas que desarrollan alguna función, en otras palabras, lo que ayuda al organismo a sobrevivir en la siguiente generación. Esto es la supervivencia más fuerte. (Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia a Dios 2005)

Según Meyer, los sistemas complejos irreducibles tienen un problema y es que no tienen ninguna función hasta que todas sus partes están presentes y trabajando juntas en coordinación una con otra. Así que, la selección natural no puede ayudar a construir dichos sistemas; solo puede preservarlos una vez que son construidos.

Por lo tanto, añade Meyer, en su referencia al argumento de Behe que es imposible para la evolución dar un salto tan grande solo por casualidad y crear un sistema completo a la vez. Esto, por cierto, conduce a la formulación de la siguiente pregunta: “¿Cómo surgió la máquina bioquímica? Y entonces Meyer cita:

“Behe dice que es probable que estos sistemas biológicos parezcan diseñados porque realmente fueron diseñados.  Después de todo, cuando vemos sistemas irreduciblemente complejos y sabemos cómo se formaron, invariablemente un diseñador los hizo”. (Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia a Dios 2005)

Para Behe, la noción de complejidad irreductible la resume así:

“…un solo sistema compuesto por varias piezas armónicas e interactuantes que contribuyen a la función básica, en el cual la eliminación de cualquiera de estas piezas impide al sistema funcionar”. (Collado 2007)

Y para explicar esta noción, Behe toma como ejemplo un artefacto si se quiere casero – la trampa para cazar ratones. Se observa a simple vista que ésta está compuesta por un conjunto de piezas que interactúan conforme a un diseño específico y para alcanzar también un fin en particular. Quienes analizan este instrumento, llegan a la conclusión que el sistema de piezas que lo componen no ha sido dispuesto al azar. Se descarta, por cierto, que el sistema se haya formado gradualmente y a causa de una serie de pasos intermedios que han ido mejorando el sistema por un mecanismo de tipo darwiniano. Para que este instrumento funcione, se requiere que estén todas y cada una de las piezas dispuestas según el orden previsto o en definitiva el sistema no funciona.[4]

Para graficarlo de mejor manera, Behe, en su libro “La caja negra de Darwin” así lo expone:

“Por extraño que parezca, la bioquímica moderna ha demostrado que la célula es operada por máquinas: literalmente, máquinas moleculares. Como sus equivalentes artificiales (ratoneras, bicicletas y naves espaciales), las máquinas moleculares van desde lo simple hasta lo sumamente complejo: máquinas mecánicas que generan energía, como en los músculos; máquinas electrónicas, como en los nervios; y máquinas de energía solar, como en la fotosíntesis. Desde luego, las máquinas moleculares están hechas de proteínas, no de metal y plástico”. (Collado 2007)

Por otra parte, según Behe el flagelo bacteriano por ejemplo es literalmente un motor fuera de borda que algunas bacterias usan para nadar. De hecho, Behe acepta el desafío de Darwin argumentando que el flagelo bacteriano y otros sistemas subcelulares son irreductiblemente complejos y, por lo tanto, no pueden formarse mediante numerosas modificaciones sucesivas y leves.[5]

En pocas palabras, el argumento de Behe en contra del Darwinismo se cita así:

  • “Algunos sistemas biológicos como el flagelo bacteriano son irreductiblemente complejos.
  • Si un sistema biológico es irreductiblemente complejo, entonces no pudo haber surgido únicamente mediante un proceso de evolución por selección natural.
  • Si hay sistemas biológicos que no han surgido únicamente mediante un proceso de evolución por selección natural, entonces el Darwinismo es falso.
  • Por lo tanto, el Darwinismo es falso”. (Taylor 2006)

Así, continuando en línea con estos análisis y reflexiones, cabe señalar que, para el Doctor Meyer, por su parte, la ciencia y la fe apuntan hacia la misma verdad. De hecho, Meyer convencido afirma:

“Yo creo que el testimonio de la ciencia apoya al teísmo. Mientras que siempre va a haber puntos de tensión o conflictos sin resolver, el avance más grande en la ciencia en las últimas cinco décadas ha sido caminar de manera fuerte en la dirección del teísmo…La ciencia, bien hecha, apunta hacia Dios”. (Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia a Dios 2005)

Y un magnífico ejemplo de la ciencia apuntando hacia Dios es precisamente el origen de la vida y el origen de la información necesaria para traer existencia de vida. Esta información es almacenada en el ADN (ácido desoxirribonucleico) y en las proteínas moleculares.

Así, Richard Dawkins, biólogo británico, afirmó lo siguiente:

“El código de la máquina de los genes es misteriosamente parecido a las computadoras”. (Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia a Dios 2005)

Como sabemos, destaca Meyer, las computadoras operan a través de programas de software, los mismos que han sido diseñados por ingenieros inteligentes. Y efectivamente, la información en sí, háblese un código de computadora, inscripciones jeroglíficas o un libro, todo esto apunta hacia la inteligencia. Del mismo modo es verdad acerca de la información de cada célula en cada criatura viviente.[6]

De hecho, el conocido desarrollador de software, Bill Gates, así lo corrobora:

“El ADN es como un programa de computación, pero extremadamente más avanzado que ningún software que se haya creado”. (Meyer 2009)

Entonces, el ADN almacena las instrucciones de ensamblaje para construir las muchas proteínas y máquinas de proteínas cruciales que dan servicio y mantienen incluso a los organismos unicelulares más primitivos.

En esta línea, una nota curiosa. Establecido por primera vez en 1985 por Sir Alec Jeffreys, las pruebas de ADN se han convertido en un método cada vez más popular de identificación e investigación. Como es conocido los genes son los planos de la vida y controlan todo, desde el color del cabello hasta el azúcar en la sangre, diciéndoles a las células qué proteínas deben producir, cuánto, cuándo y dónde. Los genes existen en la mayoría de las células. Y dentro de una célula hay una larga cadena de ADN químico. La parte del ADN que determina qué proteína producir y cuándo, se llama gen.[7]

Y los beneficios de las pruebas del ADN son amplios. En 1988, por ejemplo, Colin Pitchfork se convirtió en el primer asesino y violador británico, quien fue atrapado como resultado de las pruebas de huellas dactilares de ADN.[8]

Por otro lado, la información proporcionada con las pruebas de ADN también ha ayudado a personas encarceladas injustamente como los norteamericanos Gary Dotson (Illinois) y Dennis Halstead (Nueva York) a obtener su libertad en 1989 y 2003, respectivamente.[9]

Aquí cabe resaltar que el origen de la vida y de la información biológica es un tema que ha cautivado a muchos, desde las altas esferas científicas hasta el común de los mortales. Y se observa claramente, que los grandes hallazgos científicos como el ADN, no sólo que apuntan a la confirmación de la existencia de un ser inteligente detrás de la creación de todo el universo; sino que, estos mismos hallazgos puestos en práctica en la vida diaria, contribuyen al crecimiento, desarrollo y cuidado de la sociedad; como el caso de las pruebas técnicas del ADN para hacer justicia en casos relacionados con el crimen, o en casos inherentes a la paternidad responsable.

Así, el investigador alemán Bernd-Olaf Küppers, cuyos intereses científicos cubren una amplia gama de problemas centrados en la pregunta fundamental sobre el origen y la evolución de la vida, concluye:

“El problema del origen de la vida es claro y básicamente equivalente al problema del origen de la información biológica”. (Meyer 2009)

En el libro “Life itself” [La vida misma], Francis Crick, materialista filosófico admitió:

“Un hombre honesto, armado con todo el conocimiento disponible en la actualidad, solo podría afirmar que, en cierto sentido, el origen de la vida hasta el momento parece ser casi un milagro, ya que las condiciones que se necesitan cumplir para que surgiera son demasiadas”. (Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia a Dios 2005)

Y por su parte, Stephen C. Meyer, autor de “Signature in the Cell” [Firma en la célula] afirma que, en la Teoría de la Evolución, Charles Darwin, nunca pretendió descubrir el misterio del origen de la información biológica. Para el naturalista inglés, dicho origen resultó siempre un ministerio impenetrable.[10]

¿Misterio impenetrable? Para asombro de la humanidad, cada vez, el origen de la vida se revela aún más y más. Y en efecto, el descubrimiento más revelador ha sido efectivamente aquel cuando James Watson y Francis Crick dilucidaron sobre la estructura del ADN. Hace más de medio siglo, gracias a Watson y Crick se descubre que cada célula posee un sistema complejo y avanzado de procesamiento y almacenamiento de información que supera en gran manera a cualquier sistema de computación.

Y el famoso científico inglés, astrónomo, teólogo y autor, Isaac Newton, hace ya 3 siglos, en su obra maestra Opticks, publicada en 1704, reflexionó:

“¿Cómo se inventaron los cuerpos de los animales con tanto arte, y para qué fines fueron sus diversas partes? ¿Se ideó el ojo sin habilidad en la óptica y el oído sin conocimiento de los sonidos? …Y estas cosas siendo despachadas correctamente, ¿no parece un fenómeno que haya un ser incorpóreo, viviente, inteligente? (Meyer 2009)

Estas aseveraciones fruto de largos años de estudio e investigación científica, son solo pequeñas muestras de que el universo y el origen de la vida misma están respaldados por un Creador inteligente, un Creador de orden, un Creador sabio, un Creador Todopoderoso, un Creador de excelencia.

Y ya la Palabra de Dios, Dios mismo lo anunció, siglos atrás.  Así en Jeremías, escrito entre el 627 a.C. y el 586 a.C., poéticamente lo manifestó:

“El que hizo la tierra con Su poder, el que puso en orden el mundo con Su saber, y extendió los cielos con Su sabiduría; a Su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia; y saca el viento de Sus depósitos”. (Jeremías 10:12,13)

Pero ese mismo Creador Todopoderoso, es quien no sólo desplegó Su excelencia al hacer los cielos y la tierra, el universo como tal, sino también todo lo que en él hay. Dios, el Creador, desplegó y dejó también Su marca de excelencia de singular manera al hacer a la humanidad, a la obra maestra de Su creación, tal como sublimemente lo expresa el Salmista:

“Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien”. (Salmo 139:13,14)

Así y para concluir, la cita de Mark DeVine es propicia para este cierre:

“Es precisamente como criatura que la humanidad es imago dei y la inclusión de la humanidad dentro del resto del orden creado puede extraer el divino superlativo ´muy bueno´”. (DeVine 2019)

Hacia la Excelencia continuará compartiendo extractos de su investigación sobre «El Dios de la creación como autor y ejemplo de excelencia» a lo largo del 2022. ¡Espere nuestros próximos artículos! ¡Un muy bendecido Año Nuevo 2022!

[1] Millard J. Erickson, Christian Theology (Grand Rapids, MI: Baker Books, 2003), 393.

[2] James E. Taylor, Introducing Apologetics (Grand Rapids, MI:  Baker Academic, 2006), 131-133.

[3] Lee Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia Dios (Miami, FL:  Editorial Vida, 2005), 1767 – 1772.

[4] Santiago Collado, Análisis del Diseño Inteligente (España: Universidad de Navarra, 2007), 10.

[5] James E. Taylor, Introducing Apologetics (Grand Rapids, MI:  Baker Academic, 2006), 133-134

[6] Lee Strobel, El Caso del Creador: Un periodista investiga evidencias científicas que apuntan hacia Dios (Miami, FL:  Editorial Vida, 2005), 1757 – 1760.

[7] Live Science, “DNA and Genes,” Live Science,  https://www.livescience.com/topics/dna-genes/7

[8] Live Science, “DNA and Genes,” Live Science,  https://www.livescience.com/topics/dna-genes/7

[9] Innocence Project, “200 Exonerated – Too Many Wrongfully Convicted: An Innocence Project Report on the First 200 DNA Exonerations in the U.S.”, https://www.innocenceproject.org/wp-content/uploads/2016/10/ip_200.pdf

[10] Tendencias 21 – Tendencias de las religiones, “Un nuevo libro basa el diseño inteligente en el ADN celular,” Tendencias 21, https://www.tendencias21.net/Un-nuevo-libro-basa-el-diseno-inteligente-en-el-ADN-celular_a3987.html

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