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¡Un desafiante llamado para terminar con la pobreza!

Tim Neeves, Director de Prospect Arts y Director de la película 58 nos desafía a ser instrumentos de Dios, vivir Isaías 58 y ser una mano que sana a un mundo herido.

¡Disfruten de esta entrevista y vivan 58!

 

 

¡Un llamado a la excelencia y a la perseverancia!

«La perseverancia es la clave de la vida cristiana. Perseverar a pesar de las luchas más difíciles de la vida; perseverar en la fe y perseverar en las promesas del Señor».

 

Tania Mendes

Tania Mara Alves Pereira Mendes nació en São Paulo, Brasil. Ha estado casada por 30 años y está agradecida a Dios porque su matrimonio ha sido tan bueno que parece que el tiempo ha sido muy corto. Su esposo, Wlademir es obstetra y ginecólogo. Su hijo, Tiago Rafael, es otra bendición de Dios. Es investigador químico y está casado con una dama norteamericana llamada Danielle, quien es organizadora de eventos, y otra bendición para la familia.

Tania tiene títulos en Teología y Periodismo, y un postgrado en Periodismo Científico. Ahora planea Brazil-Taniacomenzar una maestría en comunicación en septiembre. Ha trabajado 10 años en Compassion Brasil como Gerente de Comunicaciones de Programas y dice que ha sido un privilegio poder trabajar para Dios haciendo uso de sus habilidades profesionales. Ha visto a muchos niños y niñas vivir bajo la línea de pobreza y que ahora tienen una nueva perspectiva de vida y pueden tener la esperanza de un futuro mejor, pues sus vidas han sido transformadas por el poder del Evangelio de Jesucristo.

Tania asiste a una iglesia Bautista en Campinas, una ciudad grande a media hora de São Paulo, la capital del estado. Algunos de los temas que enseña en la escuela dominical son: Nuevo Testamento, Proverbios y Geografía Bíblica. También ha dado charlas en otras iglesias y ciudades sobre comunicación para parejas.

Tania, hace poco regresaste a tu país del Seminario Haggai. Cuéntanos sobre el impacto de este Seminario en Liderazgo Avanzado en tu vida personal y profesional. Y ¿cuáles son tus retos ahora?

Llegué de Chiang Mai, Tailanda, en julio 2014. Asistí a un curso intensivo de 25 días sobre Liderazgo Avanzado, que fue una bendición, un regalo de Dios. De hecho, esperé 10 años para poder asistir a este curso. La espera fue larga, pero valió la pena. Incluso tuve que posponer el viaje por 3 ocasiones por problemas de horario. Sin embargo, estoy segura de que Dios tenía su tiempo perfecto y al fin la oportunidad de ir se dio dos meses atrás. Pude ver a Dios actuar en mi vida y en las vidas de otras 55 mujeres de 22 países diferentes. Este tipo de reunión me dejó con un sentimiento extraordinario, y pude comprender mejor lo maravilloso que va a ser estar en el cielo con Dios y su gente de todas las naciones y todas las tribus del mundo. ¡No hay palabras para describirlo! ¡Es algo tan increíble ver a personas de diferentes países y culturas, pero que tienen un mismo Dios, el mismo Salvador, el mismo Espíritu Santo! Sólo Dios puede juntarnos a todos y mantenernos unidos a pesar de nuestras diferencias.

El Seminario Haggai fue de impacto en mi vida personal pues me volví más sensible y comprendí la necesidad de orar más. Tengo que orar más, todos los cristianos necesitamos orar más. Hay muchísimo trabajo por hacer, y necesitamos la gracia de Dios para cumplir la misión. Necesitamos su gracia y su favor para ir y predicar el Evangelio con el poder del Espíritu Santo; para dar un mensaje relevante y contextualizado, sin que su esencia cambie jamás.

Con respecto a mi vida profesional, Dios reforzó mi idea de hacer todo con excelencia porque Él es perfección. Sé que yo no lo soy, pero puedo ser mejor y contar siempre con Su ayuda. Él me dio talentos que tengo que usar de la mejor manera para glorificarle y llevar a otros a sus pies. La palabra clave es excelencia, y eso significa ¡hacer cada cosa con esa palabra en la mente!

Tania Mendes, Periodista y Maestra de la Biblia

Tania Mendes, Periodista y Maestra de la Biblia

Si Dios lo permite, voy a dictar un curso para líderes en mi iglesia el próximo año. Mi pastor apoya esta idea. Quiero compartir con esas personas acerca de la importancia de ser líderes comprometidos con Dios y con su misión que es predicar el Evangelio desde donde estemos, haciendo la diferencia en nuestras comunidades. Estamos preparando suficiente material para tener al menos 10 encuentros que serán programados para sábados y domingos en marzo y mayo.

Dentro de tu rol como periodista Cristiana, tal vez uno de esos retos sea “difundir el Evangelio a través de los medios de manera exitosa”. En esa línea de pensamiento, ¿qué les recomendarías a tus colegas en todo el mundo para que el mensaje del Evangelio pueda ser difundido de manera más efectiva a través de los medios y las redes sociales?

En primer lugar, es bueno recordar que los valores centrales del Evangelio no son negociables y que estamos comprometidos con un Dios bendito que jamás cambia. Esta idea tiene que estar muy clara para todo cristiano sin importar su profesión. Creo que la gente ya se ha dado cuenta de que tanto los medios como las redes sociales son herramientas poderosas. Entonces, aquellos que quieren usarlas, tienen que dar buenos ejemplos de cristianismo “viviendo lo extraordinario de manera ordinaria”. Esto quiere decir mantener una conexión con Dios tal que logremos entender y hacer su voluntad de manera práctica en nuestra vida diaria. Yo creo que únicamente Dios tiene el poder de cambiar a una persona, dotándole no sólo de vida eterna, sino también de una vida con propósito sobre la tierra. El cielo empieza aquí, cuando recibimos a Jesús como Señor y Salvador, y nos importan los demás pues queremos compartir con ellos acerca del mensaje de salvación. No hay duda de que las otras personas están observando nuestras decisiones, grandes o pequeñas, y muchas veces nuestras acciones tienen el poder de hablar más fuerte que nuestras palabras.

Los medios y las redes sociales son buenas herramientas para difundir el Evangelio, pero debemos manejarlas con sabiduría, siendo fieles a la Palabra de Dios y muy cuidadosos con nuestra manera de hablar y de vivir.

Tania, has vivido la fe cristiana por 36 años; y probablemente experimentaste muchos altos y bajos en todo este tiempo, momentos de gozo pero también momentos desagradables e incluso cosas que te rompieron el corazón. ¿Qué te ha mantenido fiel al cristianismo? ¿Existe verdadera esperanza en esta fe?

Gracias a Dios no experimenté altibajos en estos años, pero definitivamente sí se me rompió el corazón. Sin embargo, he mantenido un versículo muy cerca de mi corazón y es Hebreos 12:2 que dice: “Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe”. Si así lo hacemos, a pesar del hecho de que las personas o las circunstancias de la vida pueden lastimarnos, podremos estar seguros de que hay esperanza, porque Jesús nunca nos decepcionará y siempre cumplirá Sus promesas.

Romanos 5:8 dice: “Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”. La biblia nos dice que Dios es perfecto y santo, y también dice que la raza humana es pecadora y egoísta, pero tenemos esperanza porque Dios es bueno y nos ama y nos perdona. Él nos lleva a su lado a través de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.

Y ahora tu mensaje final para las personas que lean esta entrevista, pero en especial a aquellas mujeres que estén enfrentando serios problemas y que han perdido prácticamente toda esperanza en la vida.

Queridos lectores, y especialmente queridas mujeres: sigan buscando a Jesús; Él les ama muchísimo y prometió estar con ustedes hasta el final. Recuerden también que la ayuda viene del Señor (Salmos 121), y que como dijo el Apóstol Pablo, “pónganse toda la armadura de Dios para que puedan resistir hasta el fin con firmeza”. (Efesios 6:13). También recuerden Romanos 8:28-39, pues nada en la creación podrá separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. Somos hijos e hijas de Dios y ¡cada uno de nosotros es muy especial para Él!

Y para concluir, quiero cerrar con un testimonio personal. Tenía casi 18 años cuando recibí a Jesús como mi Señor y Salvador. Crecí en una iglesia Católica y solía ser muy sincera en mi fe, pero realmente no entendía que necesitaba reconocer a Jesús como mi Salvador personal y Señor. Y no me resultó fácil lidiar con esta realidad, luché contra ella, pero Dios tenía sus propios planes.

Además tuve que enfrentar conflictos en casa. Mi padre me obligó a salir de la casa cuatro veces cuando se enteró que había hecho mi decisión de fe; él no podía entender que yo había recibido a Jesús porque era pecadora y eso era algo que necesitaba hacer. Para mi padre, pecadoras eran sólo las personas que robaban o mataban, los criminales. Durante 4 años se negó a hablar conmigo. Fueron tiempos muy duros, pero me mantuve en oración pidiéndole a Dios que me ayudara.

El Señor hizo posible que pudiera vivir en la casa de mis padres hasta que me casé, y ahora mi padre lee la biblia y va a la iglesia. Sólo Dios conoce el corazón de mi padre, y yo alabo al Señor por haberme mostrado Su misericordia tal como dice Su Palabra en Lamentaciones 3:23, y por haberme dado fuerzas (Isaías 40:31).

Así que la perseverancia es la clave de la vida cristiana. Perseverar a pesar de las luchas más difíciles de la vida; perseverar en la fe y perseverar en las promesas del Señor. ¡Y todo lo que necesitamos es aprender Su Palabra Santa y meditar en ella todos los días!

Un hombre de Dios cuya influencia impacta a millones en el mundo

«Me apena la gente que está tratando de dejar su marca en el mundo y no conoce al Señor [Jesús]…¿Quién está transformando vidas hoy en día? ¿Buda? No. ¿Krishna? No. ¿Mahoma? No. Y hablo de transformar vidas para darles gozo».

                                                                                                            John Edmund Haggai

 

Dr. John Edmund Haggai

Dr. John Edmund Haggai

Fundador y Presidente del Instituto Haggai para Liderazgo Avanzado, es verdaderamente un ilustre cristiano de impacto global. En más de 70 años de servicio, ha pastoreado 4 iglesias, ha llevado a cabo campañas evangelísticas alrededor del mundo y ha establecido un programa de liderazgo avanzado con más de 93.500 ex alumnos en 186 países. Es graduado del Instituto Bíblico Moody y de la Universidad Furman. El Dr. Haggai también ha recibido Doctorados Honoris Causa en los dos lados del Pacífico. A pesar de un intenso itinerario de viajes –incluyendo más de 100 viajes alrededor del mundo e innumerables jornadas intercontinentales –él es un prolífico autor. Su primer libro, Vence tus preocupaciones, ha vendido millones de copias en 19 idiomas.

 

Desafortunadamente, nuestro mundo está rodeado de desesperanza. ¿Podría compartirnos, de manera breve, sobre algún momento en su vida cuando sintió que perdió toda la esperanza y tal vez incluso dudó de que Dios fuera capaz de ayudarle? ¿Qué aprendió de esta experiencia?

Bueno, voy a sonar a que me estoy haciendo el “muy buenito y santito”, pero en verdad no recuerdo ningún momento de mi vida que haya perdido la esperanza. Lo que sí tuve fue una experiencia en Chicago cuando estaba estudiando. Yo nací en una familia Cristiana. Un día comencé a preguntarme quién sería yo si hubiera nacido en una familia budista, hindú o atea. Entonces lo que hice fue ponerme a estudiar acerca de eso, pero no necesité mucho tiempo para darme cuenta. Fui a la Biblioteca Newberry en Chicago y me puse a investigar. Esto fue cuando era estudiante en el Instituto Bíblico Moody. No se lo dije a nadie, pero no me tomó ni una semana descubrir que la resurrección de Jesucristo era un punto crucial, y eso fue lo que despejó todas mis dudas. Ninguna otra religión tiene algo así. Buda está muerto, Krishna también está muerto, todos los líderes de otras religiones están muertos. ¡Sólo Jesús está vivo y sigue transformando vidas! Los demás no transforman vidas. Ésa fue la única vez que dudé y me duró, si acaso, una semana.

¿Qué pueden hacer los líderes para revitalizar una visión recibida por Dios, cuando posiblemente han estado orando por mucho tiempo y pareciera ser que dicha visión no se está haciendo realidad?

Yo siempre he dado pasos muy serios al respecto. Lo primero es escribir la visión detalladamente. El Señor dijo a Habacuc: “Escribe la visión, y declárala en tablas…” (Habacuc 2:2).

Escriban la visión y háganlo detalladamente. Me he dado cuenta que para la mayoría de personas la visión que tienen no es más que un deseo, y además es algo amorfo, disperso, sin detalles.

¿Cuál es la visión? ¿Por qué piensan que va a honrar al Señor? Escriban eso. ¿Por qué alguien se opondría a esta visión? Escriban eso.

Y, ¿cómo van a lidiar con aquellos que se oponen? Escriban eso.

Yo creo profundamente en la importancia de escribir. Un filósofo francés dijo: “Sólo sé lo que pienso hasta que leo lo que escribí”. Así que, la escritura aclara el pensamiento. Francis Bacon dijo: “La escritura logra exactitud en el hombre”. De modo que escriban su visión.

Y después, ¿cuáles son los siguientes pasos a seguir? Si alguien va desde aquí [Atlanta] hasta Nueva York, nunca va a llegar allá en una hora y tampoco es que puede escoger el camino diciendo: “Ese camino se ve bien, creo que me voy por ahí”. No. ¿Qué pasos hay que dar, qué acciones hay que tomar?

Escriban metas específicas con pasos de acción sólidos.

En mi caso, todo el mundo se opuso a lo que hicimos aquí como ministerio porque nadie lo había hecho antes. Nadie lo había hecho. La denominación a la que pertenezco se opuso al igual que algunos de los evangelistas más famosos. Y estoy hablando de buenas personas, de personas de Dios. El presidente de la Asociación Nacional de Iglesias Evangélicas se opuso (ahora él está con el Señor, era un amigo muy querido de mi familia, un compañero pastor de mi padre en Massachusetts). Él iba por el mundo diciendo, “El joven Haggai está estableciendo misiones de hace 50 años”.

Así que no sean arrogantes, pero tampoco sean tímidos…y sonrían.

Lo que yo respondía era: “¿Ustedes entienden cuál es la visón? Díganme. Díganme cuál es la visión”. Y nadie lograba contestar, así que yo les preguntaba: “¿Entonces cómo pueden oponerse a algo que ni siquiera entienden?”

Entonces, día tras día, revisen lo que escribieron.

Puedo mostrarles cómo yo lo he escrito todo, y cómo lo reviso. Tienen que revisar sus escritos constantemente. Si un hombre se casa con una mujer y nunca le dice que la ama, en poco tiempo ese matrimonio va a tener problemas. El hombre usualmente dice: “Sabes que te amo”. Pero NO, él tiene que decirle que la ama.

Entonces, en relación con este asunto de la visión, si parece que no está funcionando ¿qué pasos ya se han dado? Si la visión es construir una gran congregación y ni siquiera tienen una iglesia, ¿qué pasos ya se han dado? ¿Por qué no invitar a algunos amigos a un estudio bíblico? El Dr. Johnny Hunt empezó únicamente con un grupito de personas y ahora tiene 7000, pero eso no surgió de la nada. Él tuvo una visión a la que le puso pies.

Lo que hay que hacer es tomar acción cada día, y si una persona hace esto todos los días, nunca se va a sentir desanimada. Así es como yo lo veo. Y es que sí, simplemente no hay tiempo para el desánimo. Desánimo significa ausencia de ánimo – “des-ánimo”. Tengo dos secretarias que han trabajado para mí por años y que me hicieron esta pregunta: “¿Alguna vez se deprime?” Les contesté con otra pregunta: “¿Acaso me han visto deprimido?” Su respuesta fue no. Entonces dije, “La depresión es para los perdedores”. Por supuesto que no estoy deprimido ¿Por qué habría de estarlo? Dios es mi Padre. El Señor Jesús es mi Salvador. El Espíritu Santo es quien me consuela en todo tiempo. El Cielo es mi hogar. ¿Por qué podría estar triste? Ni siquiera tiene sentido. Así es como yo avanzo en la vida. Si una visión no se está concretando, lo primero que pienso es en qué se está haciendo para concretarla.

El Instituto Haggai está celebrando 45 años de ministerio, capacitando a líderes de todo el mundo, y usted está celebrando sus 90 años de vida. Aunque podría parecer casi imposible, ¿podría resumir o definir todos estos años? ¿Cuál ha sido su mayor satisfacción como fundador de este ministerio?

Bueno, mi mayor satisfacción ha sido que la gente que se capacita aquí regresa a los lugares a donde pertenece y responde de una manera increíble. Por ejemplo, uno de nuestros ex-alumnos es Eddie Villanueva de Manila, quien ha predicado como a un millón de personas en un solo fin de semana. Eso es satisfacción para mí. Otros de nuestros estudiantes han fundado hospitales o han plantado iglesias. Todo esto me hace sentir satisfecho.

No sé si pueda nombrar uno en particular. Pero cada vez que viajo a otros países y veo lo que nuestros ex-alumnos están haciendo, es algo que va mucho más allá de lo que alguna vez pude haber soñado. Jamás lo habría imaginado así, y creo que esa es la mayor satisfacción, el hecho de poder ser testigo de lo que ellos están logrando.

Usted acaba de mencionar uno o dos ejemplos, pero ¿podría recordar a alguna persona que, haciendo el trabajo que el Señor le ha encomendado, haya tocado su corazón profundamente y que incluso le haya hecho llorar por la transformación que esta persona está llevando a cabo en alguna nación o territorio?

No sé si pueda mencionar alguna específicamente. Mis emociones se expresan en lo profundo, pero desearía poder llorar. Mi llanto no sale, se queda dentro. Claro que lo que está pasando en China, donde tenemos ex-alumnos en todas las provincias, incluyendo el Tíbet, es algo que realmente me conmueve. Algunos de ellos tienen iglesias enormes, mucho más grandes que cualquiera de las iglesias que tenemos aquí.

También puedo hablar de lo que pasa en Indonesia. Acabo de recibir un e-mail. El dinero es siempre un reto, puesto que no podemos hablar mucho al respecto. La razón por la cual tenemos que estar callados es que este tema podría poner a algunos de nuestros ex-alumnos en riesgo porque trabajan en naciones donde existe el terrorismo, terroristas suicidas, y todas esas cosas. Entonces, nos mantenemos callados por el bien de nuestros hermanos. Y bueno, manejar millones de dólares en secreto es un gran reto, sin embargo recibí un e-mail de un hombre de Indonesia que decía: “En honor a su cumpleaños número 90, le estoy enviando USD 500.000”. Bien, ese acto conmovió profundamente mi corazón. Y desconozco la razón por la cual el Señor tocó el corazón de este hombre en este momento.

Es muy probable que algunos lectores del blog “Hacia la Excelencia”, que no necesariamente están comprometidos con la fe Cristiana, lean esta entrevista. ¿Qué les diría a estas personas? ¿Qué necesitan para vivir una vida plena y alcanzar el verdadero éxito?

La pregunta es, ¿Qué componentes de su vida, que ha mantenido por la cantidad de años que el Señor le ha dado, 20, 30, 40 o 50 años, van a hacer que al final usted sea una persona feliz? Y usted puede responder “Bueno, -esto o aquello- es algo de lo que estoy sumamente agradecido. Estoy contento porque mis hijos van a ser beneficiarios directos de esto”. Si usted no puede mencionar algo así, entonces por ahí hay alguna cosa que está totalmente mal.

Cecilia Yépez durante la entrevista con el Dr. Haggai

Cecilia Yépez durante la entrevista con el Dr. John Haggai

¿Alguna vez escuchó hablar de la apuesta de Pascal? Pascal, el matemático y filósofo del siglo XVII dijo que sólo hay dos opciones: hay o no hay Dios. Si asumimos que no hay Dios, obviamente no tendremos esperanza, para nada. Pero si asumimos que sí hay Dios tenemos todo por ganar. Y si al final Dios no existiera, tampoco habremos perdido nada. Eso es a groso modo lo que Pascal afirmó. Cualquiera puede buscar “La apuesta de Pascal” en Google. ¡Es muy interesante!

Me apena la gente que está tratando de dejar su marca en el mundo y no conoce al Señor. No me refiero a ser bautista, presbiteriano o pertenecer a cualquier otra denominación. De lo que estoy hablando es de tener una relación personal con Jesús, la Persona. ¿Cómo puede alguien estudiar Su vida y negar que Él fuera diferente que cualquier otro líder? No lo sé.

¿Quién está transformando vidas hoy en día? ¿Buda? No. ¿Krishna? No. ¿Mahoma? No. Y hablo de transformar vidas para darles gozo. Muchas de estas personas tienen mucha energía o tomarán acciones fuertes, pero no muestran evidencia de tener gran gozo en sus núcleos familiares.

Así que les diría que estudien, que lean acerca de esto y que descubran por qué algunos de los líderes más grandiosos encontraron que ser hijos de Dios era un camino absolutamente consistente. Pregúntense por qué John D. Rockefeller era hijo de Dios. Pregúntense por qué Howard Kelly de Johns Hopkins (Hospital y Universidad) descubrió ser consistente el ser un científico, un médico y un discípulo de Jesucristo. Pregúntense porqué el Dr. William Lyon Phelps de la Universidad de Yale dijo que si tendría que escoger entre la educación universitaria y el conocimiento de la biblia, él se quedaría con la segunda opción (*). ¿Por qué lo hizo? Estudien todo esto y luego saquen sus propias conclusiones.

Entonces ¿qué es lo que ha hecho que usted sea una persona feliz?

El conocimiento de que le pertenezco a Dios y que tengo todos los recursos que necesito para enfrentar lo que venga. Tuvimos un hijo que fue tratado brutalmente por un médico en estado de embriaguez. La supervisora de enfermeras dijo: “Voy a poner mis 23 años de carrera en riesgo, pero voy a testificar si usted quiere hacer una demanda”.

“No, yo no soy una persona de litigios. ¿Para qué le voy a demandar? Estoy seguro que ese hombre ha sufrido un tremendo sacudón”, dije. Ése fue el peor error que pude haber cometido en mi vida y le diré porqué. Resulta que ese hombre repitió ese tipo de conducta brutal por seis veces más hasta que terminó asesinando a su esposa y al doctor que estaba tomando acciones para suspender su licencia médica. Al final se suicidó, pero todo esto pudo haberse evitado si yo tomaba alguna medida, pero yo no creo en aserrar el aserrín o llorar sobre la leche derramada. Dios conoce mi corazón y eso fue todo.

Ver a Johnny en estado espástico porque no podía caminar ni hablar, aún cuando tenía una mente brillante… El Dr. Eugene Spitz de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania dijo que no tenía la menor duda de que si él pudiera hablar y tomar un test de coeficiente intelectual su resultado sería mayor a 170. Pero lo único que se puede decir en esos casos es: “Sí, Padre, porque ésa fue tu buena voluntad.” Y Él se encargará de todas estas cosas cuando estemos en Su gloria.

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(*) “Yo creo completamente en la educación universitaria para hombres y mujeres, pero yo creo que el conocimiento de la Biblia sin la educación superior es más valorable que la educación universitaria sin la Biblia”.

                                                                                                                William Lyon Phelps

Para conocer más sobre el Haggai Institute haga click aquí

 

 

¡Matrimonios sólidos…hasta que la muerte los separe!

Celebramos el primer año de aniversario de «Hacia la Excelencia»…

Tu página “Hacia la Excelencia”, ofrece un ángulo muy humano y esperanzador al mostrar el quehacer de aquellas vidas que buscan dar lo mejor de sí para Dios y para la humanidad. Brinda al lector esa pequeña dosis biográfica de ese alguien, conocido o no tan conocido, que invita a reflexionar sobre el cómo invertimos lo que Dios nos ha dado. Saludamos esta página en su PRIMER ANIVERSARIO DE VIDA y que su camino no descanse en mostrar la belleza de lo excelente inspirado por Dios.

                                                                                          José «Chema» Reinoso                                                                                  Pastor  y Comunicador Social

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 «se tragó su orgullo y regresó a casa…Regresar a casa significa regresar a Dios para que Él  gobierne y dirija la vida».

 

Pastor José “Chema” y Carmen Reinoso

José y Carmen Reinoso son graduados del Seminario Bíblico Latinoamericano de Costa Rica. Además el Pastor Reinoso es Máster en Comunicaciones del Wheaton College al oeste de Chicago en Estados Unidos y Carmen realizó estudios en Trabajo Social en la Universidad Católica de Quito, Ecuador.

Chema & Carmen Reinoso

Chema & Carmen Reinoso

Por 42 años sirvieron en HCJB “La Voz de los Andes” en las áreas de producción y administración de la radio. Paralelamente, también sirvieron en el área pastoral en la Iglesia Evangélica de Iñaquito. Los dos ministerios ubicados en Quito, capital del Ecuador.

Desde el año 2008 hasta la actualidad, los esposos Reinoso sirven en Ministerios En Contacto, en Atlanta, Georgia, USA. El Pastor José Reinoso es quien dobla la voz al español del Dr. Charles Stanley, anfitrión del programa En Contacto. Además está a cargo de la traducción y producción del mismo programa.

José y Carmen han sido bendecidos con 3 hijos: Cindy, Nardi y Josué; 7 nietos y 2 bisnietos.

 

CECILIA: Brevemente cuéntenme, ¿cómo se conocieron, qué fue lo que les hizo entender que realmente el uno era para el otro, y tomaron la decisión de casarse? Y ¿cuánto tiempo ha pasado desde entonces?

CHEMA: Bueno nos conocimos en, en lo que yo llamo a veces el “monasterio evangélico”, es decir el seminario (ríe) en San José, Costa Rica. Cuando yo llegué Carmen ya estaba ahí, ya tenía un año antes de mí. Ahí comenzamos a conocernos en ese ambiente particular. Prácticamente ella estaba por terminar aunque estaba también ayudando en la secretaría del seminario. Creo que era Wilton Nelson, el rector en ese entonces del seminario.

Llevamos 49 años ya de casados, 3 hijos, 7 nietos, 2 bisnietos también.

Y estando ahí en el seminario, pues se coció algo de repente, la relación entre los dos. Y hubo afinidad en el sentido de vocación, de llamado, y también pues se formó la afinidad de amor y de relación del uno con el otro, desde esa perspectiva.

CARMEN: Yo creo que una de las primeras cosas que pasó fue que empezamos como amigos, y como amigos nos conocimos, entonces conociéndonos fuimos viendo que éramos afines en muchas áreas y Dios fue cambiando los sentimientos hasta que… Yo estaba en segundo año, él llegó a primer año, así que estuvimos 3 años en el seminario y yo me quedé un año extra a pedido del seminario hasta que encontraran otra secretaria. Y yo feliz de la vida, ¿no? (ríe) ¡Cuidando! Cuidando a Don Chema; así que él se graduó en el 65.

Yo bajé unos meses antes al Ecuador para preparar la boda, y él vino, sus padres vinieron también de la República Dominicana. Tuvimos un lindo tiempo conociéndoles a ellos, y ellos conociendo el Ecuador y dónde iba a quedar su hijito, que en ese entonces tuvieron que dar por escrito la firma para que pueda casarse porque no había cumplido los 21 años, y en el Ecuador en ese entonces 21 años eran considerados para la mayoría de edad.

 
CECILIA: Cuéntenme de esas áreas de afinidad que dicen en las que realmente se fueron conociendo.

CARMEN: Bueno, hubo un ratico que yo como que no había tenido muy buenas experiencias de lo que había conocido a las esposas de pastores, aunque siempre me había llamado la atención el servirle al Señor, nunca pensé que le serviría como esposa de pastor. Así que una vez sí le dije a Don Chema que mire “que yo esposa de pastor no voy a ser”. Y me dijo “Bueno, piénselo bien porque yo sí voy a ser pastor”. Así que tuve que realmente pensarlo de nuevo…

CHEMA: Medio sapa en eso, en la “pensadera” ¿no? (ríen)

CARMEN: Tuvimos muchas oportunidades de servir; el primer año él sirvió en una iglesia que yo había servido el año anterior, así que teníamos chance de ir conversando en el bus para llegar a la iglesia donde servíamos juntos. Después me tocó servir a mí en el Colegio Monterrey, entonces ya él se iba solo; pero había muchas cosas en el servicio, en el trabajo, en los estudios, donde compartíamos y hubo bastante tiempo para conocernos.

CHEMA: Y también pues, como ella venía de HCJB, yo conocía de HCJB solamente por radio, que la escuchaba en República Dominicana, de donde soy, hubo afinidad en materia vocacional, en el área de lo que tiene que ver con comunicaciones, radio.

Luego hubo una especie de mini congreso, congreso que DIA (Difusiones Interamericanas) auspició en San José, Costa Rica, y ahí vinieron de Quito Enrique Romero y Francisco Cook.

Don Francisco ya está con el Señor y entiendo que Enrique Romero todavía vive, está en Quito. Y en alguna forma ellos habían escuchado de nuestra relación, etc. y ellos dejaron abierta la puerta de que si algo se materializaba, que tomáramos en cuenta a HCJB y eso justamente se dio cuando yo bajé a Quito en noviembre del 65.

CECILIA: Muy bien, dejemos por un momento este aspecto personal. En esta era de la postmodernidad y en algunos lugares de la post-post-modernidad en la que observamos que el matrimonio ya no es necesariamente la única opción sino que vemos otras opciones como la unión libre, incluso la promiscuidad y también el tema de matrimonios a corto plazo, es decir luego se separan, se divorcian. ¿Qué mensaje tienen ustedes para las nuevas generaciones luego de 49 años de casados? ¿Es todavía el matrimonio, y matrimonio a largo plazo la mejor opción? ¿Qué les dirían ustedes?

CHEMA: Bueno, a esa lista también hay que añadir entre comillas esta “novedad de matrimonios entre iguales”. Todo esto tiene que abarcarse desde una perspectiva divina: ¿qué es lo que Dios ha establecido para la pareja, para el hogar? Porque el problema es que la sociedad pretende sustituir el patrón de Dios, y cuando eso se da entramos en problemas, entramos en dificultades; por lo tanto, cuando se asume un rol de matrimonio se lo asume con ese concepto de “hasta que la muerte nos separe”. No es un asunto de tomarlo como un contrato tipo Hollywood, porque la mayoría de parejas en Hollywood se casan pero en base a un contrato, si esto funciona y si esto no se da pues hasta aquí llegamos y la herencia se divide… ¡tarara, tarara, tarara! Desde el patrón bíblico no hay tal cosa.

CARMEN: Yo creo que Dios nunca se equivoca, hizo que el matrimonio fuera así, justamente para protección; porque digamos en el caso nuestro, cuando han pasado ya tantos años y en el camino nos hemos encontrado con dificultades de salud, siempre ha estado el uno y el otro para apoyarse. Y digamos ahora que yo he estado discapacitada por 10 años, para mí el haber tenido el apoyo de Chema ha sido una gran bendición. El sólo sentir que tengo a alguien propio que está ahí al lado mío para caminar conmigo en los momentos difíciles. Y Dios hizo así las cosas, para protegernos, para ayudarnos, para bendecirnos, porque nos ama. Cuando nosotros queremos hacer las cosas a nuestro estilo es cuando las cosas no salen bien.

CHEMA: Y hay un elemento más cuando se introduce esa idea que no tiene nada que ver con Dios, de matrimonios a corto plazo y cosas así por el estilo, la perspectiva también de Dios tiene otra dimensión que es eterna, porque cuando Él nos ama, nos ama eternamente en Jesucristo. Y el amor que Él brinda a la humanidad y que brinda a la pareja y que brinda a cada ser humano que le ha reconocido como Señor y Salvador, es una relación eterna.

Es decir, no venimos a Dios y Dios nos dice “bueno, te voy a amar hasta tal tiempo o si haces esto o si haces lo otro”, sino que con “amor eterno, te he amado” (en Jeremías 31:3). Por lo tanto, el mismo concepto se lo aplica a las otras relaciones de la vida; es hablar específicamente por ejemplo de la vocación de cualquiera y el trabajo. Esa es una vocación que hemos recibido de Dios, no es tanto un asunto de que “yo me eduqué en la universidad”, que tiene su valor, que quizás uno ha pulido un poco en la universidad lo que ya Dios me ha dado, pero eso que Dios me ha dado tengo que hacerlo rendir para la gloria de Dios y para bendición de otros; y eso tiene una proyección hasta que Dios nos lleve a su presencia.

CECILIA: Solamente para tomar en contexto Carmita, si nos puede decir en síntesis, usted dijo que ahora que está discapacitada el soporte de su esposo ha sido trascendental. ¿A qué discapacidad se refiere?

CARMEN: Bueno, desde el 2001 después de una cirugía para sacar un tumor de la médula rompieron algunos nervios y quedé completamente paralizada del lado derecho. Gracias a Dios y gracias a la paciencia de mis compañeros del Hospital Vozandes en Quito, la rehabilitación que me ayudaron a llevarla a cabo por unos 8 meses, entonces más o menos regresé a funcionar, más o menos, con limitaciones pero a funcionar; pude seguir con mis programas en la radio y en la casa me defiendo, un poco más lenta que antes, pero me defiendo. Pero digamos, todo lo que hemos ido aprendiendo en el camino, ha sido muy importante y yo creo que al llegar a este punto es cuando más lo aprecio porque veo el apoyo y cuánto lo necesito. Y puedo sentir que esa necesidad está llena en casa.

CHEMA: Completando el mismo cuadro, Cecy, Carmen tuvo una malformación vascular en la espina dorsal, entre la cervical 2 y la 7. ¿Qué significaba eso? Que esa malformación estuvo empujando la espina dorsal. Se había formado una especie de piscina de sangre, de seguir así, empujando la espina dorsal, había el riesgo de una discapacidad total.

En el 2001, como ella dijo, se hizo un primer intento en Chicago, que no fue el mejor. Pasó 2 años más o menos bien, pero de ahí otra vez volvió el asunto. Pero en los inicios el problema se manifestó porque comenzó a tener falta de fuerza en el brazo derecho y en la pierna derecha; se le caían las cosas o ella mismo se caía. Fue que después nos conectaron los médicos del Hospital Vozandes con un neurólogo en el Hospital de Stanford en California. Él estudió el caso, dijo que sí podía hacerlo y en febrero, me acuerdo como si fuera hoy, el 2 de febrero del 2004 ella entró a cirugía. Bueno, primero hubo la entrevista con el médico y que todo iba a salir bien pero que siempre había sus riesgos.

La operación duró cerca de 7 horas, y antes de que ella saliera del quirófano el doctor salió y me explicó lo que había pasado. Indicó que esa malformación no se iba a repetir, pero que en el transcurso de la cirugía habían tocado unos nervios que afectaron el lado derecho. Eso significó que la moción matriz de la mano, específicamente, ya no funciona a plenitud; el tobillo, sobre todo ahora el tobillo del pie derecho necesita un soporte elástico o de metal, el brazo medio, medio lo mueve, etc. Pero a pesar de eso Carmen se desenvuelve con bastante normalidad. Anda a veces con un andador o de no con un carrito eléctrico que hemos conseguido, y pues seguimos adelante.

CECILIA: Muy bien. Será difícil seguramente resumirlo pero, ¿qué se necesita para lograr un matrimonio sólido, en base a su experiencia, un matrimonio “hasta que la muerte los separe”? Y si pueden compartir alguna anécdota personal para añadir a estos tips.

CARMEN: Yo creo que una de las cosas más importantes es la comunicación, y muchas veces nosotros no fuimos educadas para comunicarnos. Yo como buena serrana Ecuatoriana, muy diplomática. Y Chema muy costeño, muy caribeño, al principio chocábamos porque su manera de ser y la mía… yo esperaba que fuera diferente. Pero al fin un día Chema me dijo “mami”… de esas tantas veces que seguramente le quité el habla, porque eso es lo que hacemos cuando estamos enojadas, no decir; “¿bueno y qué hice ahora?” Entonces yo le dije lo que me había ofendido y me dijo “vea mami, yo le quiero pero eso no quiere decir que yo lea el pensamiento, si usted no me habla, si usted no me dice qué es lo que estoy haciendo mal, ¿cómo voy a cambiar? Así que hábleme, dígame qué es lo que quiere, qué es lo que pasa, y podemos seguir caminando”. ¡Ay qué bueno, ya tenía la puerta abierta y tenía el permiso! (Ríen) Entonces desde ahí no me callo, si hay algo que arreglar, conversamos.

CHEMA: Ese es el problema ¡que no se calla! (Ríen)

CARMEN: Conversamos, hablamos, discutimos, y te digo para mí eso ha sido el secreto, porque entonces ya no hay nada escondido, ya no hay nada que temer, ya no hay nada que te preocupe, porque hablamos y yo conozco su corazón y él conoce el mío; y eso nos ha ayudado tremendamente en muchas circunstancias.

CHEMA: Y también el valor del respeto, de respetarla a ella como mujer, de respetarnos mutuamente; y el respeto nace también del amor que hay entre los dos, que se ha ido madurando a través del tiempo. Y también mucho de un sentido de unicidad en el matrimonio se debe no tanto a la compatibilidad en el sentido vocacional, sino a que cada quien encuentre satisfacción en lo que Dios le ha dado. En el caso nuestro ha habido compatibilidad por asuntos de la radio, un tanto de la televisión. Carmen estuvo muy involucrada en Costa Rica con la revista de Difusiones Interamericanas. Y aquí, en Ministerios En Contacto, ayuda mucho en esa misma área. Justamente ella nos ayuda 2 días a la semana como voluntaria, ayuda en un área muy clave que son las traducciones de unos espacios que se llaman “Momentos”, la carta mensual del Dr. Charles Stanley. También ayuda en la revisión de la revista, asuntos relacionados con edición al español.

Aquí en Atlanta, por la gracia de Dios estamos ayudando también en una iglesia en el sur donde yo predico 2 veces por mes y hay un hermano que ayuda en la traducción porque a esa iglesia asisten algunos hermanos norteamericanos que no hablan el “Kichwa nuestro”, digo, el español (ríen), específicamente. Entonces esa ha sido una buena oportunidad, y hay una que otra iglesia que nos invita a predicar como la iglesia que pastorea Joel Zaldumbide, Fuente de Vida; la iglesia del Calvario, de otro amigo; a veces la iglesia Primera Iglesia Bautista Hispana, y así sucesivamente.

CARMEN: Una cosa que yo creo que funciona mucho y que hay que tomar en cuenta es que no ha habido egoísmo de parte de Chema. Él sabe lo que yo puedo hacer bien y aunque digamos que es común que los varones manejen la economía de la casa a él no le ha importado que sea yo la que maneje, por todos los años que pude hacerlo, porque sabe que era una de mis habilidades. Entonces, si uno puede dejar que la otra persona funcione de acuerdo a sus talentos, a sus habilidades sin sentirse amenazado, creo que es una bendición por un lado, y es una estaquita más para poner un buen fundamento a la familia.

CHEMA: Porque eso es clave, lo que menciona Carmen. Es clave que dentro de la pareja se entienda quién puede manejar qué mejor. Yo para los números no soy bueno. Por ejemplo en esta ocasión, debido a que Carmen no puede escribir los cheques y todo, yo los escribo. Pero en el chequeo de las cuentas es donde yo me pierdo y ella es quien debe darle seguimiento al tema.

Entonces, dentro del matrimonio también tenemos que ver eso, quién maneja mejor el área económica y dejar que la persona ayude, se haga cargo de esa área. Es necesario que haya una fluidez de comunicación entre ambas partes. Eso es clave, eso es clave.

CECILIA: Muy bien. Entonces ustedes han hablado de comunicación, de respeto, de dejar que quien hace lo mejor haga lo mejor, de que se desarrolle la otra parte. ¿Qué hay del tema de los diferentes caracteres, las diferentes personalidades? Esto para que el matrimonio sea “hasta que la muerte los separe”.

CHEMA: Bueno, en algo Carmen lo mencionó, yo lo explico en esta forma: yo vengo de la costa de la República Dominicana, nuestro carácter es ser “fosforitos”. Ella viene de la sierra, de las montañas, en Quito, Ecuador; es el carácter diplomático. Es decir, son dos opuestos, pero aunque sean dos opuestos no significan que no hay puentes de entendimiento. Al principio Carmen sufrió mucho conmigo por el hecho de que yo vocalizaba mucho, me encendía en cosa de un segundo, a veces gritaba; todavía a veces lo hago pero menos, y todo eso por el estilo.

Pero en el crecer y en el avanzar en la relación y sobretodo en el crecer en lo que dice la Palabra sobre la relación de respeto, sobre la relación de dejar que Dios comience a cambiar el carácter de uno, eso es fundamental. Hemos tenido choques, hemos tenido nuestras discusiones, hemos tenido nuestras diferencias, y todavía tenemos diferencias en algunas cosas; pero esas diferencias no son para distanciarnos, simplemente son para respetarnos, para reconocerlas y para seguir avanzando y punto, porque no hay ningún matrimonio que sea perfecto. Esos matrimonios incluso de pastores que se ven en la televisión, que visten muy lindo y que parece que son ángeles terrenales enviados de no sé dónde, ¡eso no existe! Eso es una utopía, básicamente. Por lo tanto, eso nos ha ayudado para entendernos, para crecer y para avanzar.

CARMEN: Una cosa que yo siempre les he dicho a mis hermanas cuando hemos estado conversando, es lo que dice la Biblia, que nunca se vaya el sol sin que ustedes hayan arreglado los problemas con su esposo. Y yo creo que hace muchísimo, nosotros antes de ir a la cama ya hemos terminado de discutir o de aclarar o de ponernos de acuerdo en cualquier punto, y eso nos ha ayudado muchísimo porque entonces no hay chance de que el resentimiento se sienta en el corazón y eso vaya separando, vaya separando a la pareja poco a poco. Eso debe comenzar desde que se casan.

CHEMA: Vale mencionar algo Cecy, que es fundamental: por ejemplo en Efesios habla de que la mujer esté sujeta y de que el marido ame. Son dos conceptos paralelos porque le sujeción no significa que Carmen, o la mujer, es inferior al hombre; es un orden establecido simplemente por Dios. Y lo que yo siempre he dicho, yo me gano el derecho de ser cabeza en el hogar por mi actitud, porque si no funciono de acuerdo a lo que Dios establece va a haber un choque permanente ahí. Y la otra parte es, y que los hombres descuidamos, es que el amor a la mujer se demuestra en el respeto, en el apoyo, en dar la mano, en acompañar y en renunciar a posturas dictatoriales; porque en ciertos hombres que malinterpretan lo que dice la palabra, usan más la palabra sumisión y la palabra habla de sujeción. Sumisión ya es un concepto mercantil y de servilismo. La sujeción se da en la misma forma en la que yo me sujeto a Dios, como al Señor. Y eso es claro y fundamental porque somos iguales delante de Dios, nos ha encargado una tarea y juntos tenemos que avanzar.

CECILIA: Ya algo se ha mencionado en este diálogo pero ¿tiene Dios un rol específico en la vida matrimonial? ¿Qué hay de aquellos que simplemente no creen en Jesucristo y por ende Dios está fuera de sus vidas y de sus planes?

CARMEN: Definitivamente. El matrimonio es de tres: el esposo, la esposa y Dios. Porque solamente Dios da ese amor y esa sabiduría que se necesita para mantener un matrimonio unido. Y yo creo, he visto matrimonios que no conocen a Dios, que más o menos se llevan, que humanamente siguen las reglas, pero en los momentos difíciles, en los momentos de crisis, no tienen a quién acudir. Y son esos momentos cuando los matrimonios se desmoronan. El tener a Dios como centro del hogar es básico. Por lo menos ha sido para nosotros y creo que para cualquier pareja porque no podemos caminar solos. Como humanos tenemos tantas fallas, como humanos estamos hechos para enfrentar tantas circunstancias en la vida que si no tenemos la ayuda de Dios sería bien difícil enfrentarlas.

CECILIA: Este blog es leído globalmente, entonces ¿quién es ese Dios y cuál es el Dios verdadero siguiendo este contexto?

CHEMA: Justo ahí yo quería referirme. Estamos hablando del Dios de la Biblia, estamos hablando del Dios creador del universo, estamos hablando del Dios que tuvo la idea de la pareja, por ende de la familia, por ende de la familia extendida. Estamos hablando del Dios que nos ha creado a nosotros con un plan y con un propósito. Estamos hablando de un Dios que es vivo, de un Dios que se relaciona con nosotros a través de la persona de Jesucristo. Estamos hablando de un Dios que viéndonos en la posición como nos veía de rebeldes contra Él, de pecadores contra Él, tomó la iniciativa de rescatarnos en la persona de Jesucristo. ¡De ese Dios estamos hablando! Que se dio a sí mismo en Jesucristo en la cruz del Calvario con miras a obrar nuestra salvación y nuestra redención, y restablecer la comunión de Dios con el hombre y del hombre con Dios. Estamos hablando del Dios que sí tiene un plan para el

Los nietos y bisnietos de Chema y Carmen

Los nietos y bisnietos de Chema y Carmen

esposo, de un plan para la esposa, de un plan para los hijos, de un plan para la familia. Estamos hablando de un Dios que sí tiene un plan para la sociedad. Estamos hablando del único Dios verdadero que vive, que existe, que domina sobre cielos y tierra y que está llevando, por decirlo así, los hilos de la historia a una conclusión de triunfo en donde Él volverá en la persona de Jesucristo a establecer un orden sobre la tierra. Por el momento uno ve a los países y a las ideas políticas queriendo dar la impresión de que ellos sí tienen la solución para la humanidad. Y vez tras vez, no importa el modelo político, se han dado contra el planeta Tierra, y más cuando desconocen a Dios en sus esquemas y en sus proyecciones. Estamos hablando de que Dios creó los cielos y la tierra, de que Dios está sentado sobre su trono y domina sobre todo como dice el Salmo 103:19.

Ése es el Dios que nos une, ese es el Dios en quien nosotros creemos, y ese es el Dios que esperamos que otros también puedan entrar en contacto con Él.

CECILIA: ¿Qué consejo pueden compartir precisamente con los lectores del blog Hacia la Excelencia, que eventualmente puedan estar enfrentando una posible separación, un posible divorcio?

CARMEN: Yo creo que un divorcio, una separación es una cosa muy triste, y no solamente para la pareja, más todavía cuando hay hijos. Muchos traumas, muchos problemas serios se dan en los hijos cuando las parejas enfrentan estas situaciones; y aún si no hubiera hijos, es un pedazo del corazón que se va y es muy doloroso. Y yo creo que todo matrimonio merece la oportunidad de sentarse, de buscar ayuda, de dejarse de caprichos, de egoísmos, y de verse tal como uno es delante de Dios para que cada uno reconozca sus fallas, porque el matrimonio se hace o se deshace por los dos, no por uno. Que cada cual vea las debilidades que están contribuyendo a la destrucción de ese matrimonio y con la ayuda de alguien que pueda, profesionalmente, y con la ayuda de Dios puedan realmente verse como son para que ellos puedan salir adelante. Yo creo que no hay matrimonio que está fuera de esperanza. ¡Hay esperanza para el matrimonio!

CHEMA: Un gran elemento que acarrea problemas en el matrimonio es el egoísmo, que Carmen lo acaba de mencionar. El egoísmo es siempre querer echarle la culpa a ella, “por culpa de ella”. O que ella me eche la culpa a mí; no importa el matrimonio, generalmente uno quiere lavarse las manos: “que ya he perdido el amor por él”, “que ya no le amo a ella”, y cosas de esa naturaleza surgen, que van alimentando la idea equivocada del divorcio.

Hay un divorcio que la biblia sanciona como una cosa muy particular, asuntos de adulterio y cosas así por el estilo, pero estas cosas de un “quítame las pajas”, de que ya ella no cocina el arroz como antes, o de que se está descuidando en esto o en aquello son cosas que se pueden arreglar, son cosas por las que se puede dialogar; pero cuando uno se encierra en uno mismo y cree que las cosas tiene que darse como yo digo, lo que estamos es creando un estilo unidireccional que no está abriendo las comunicaciones para superar lo que se esté enfrentando.

Muchas veces, cuando ha habido diferencias pues es bueno que aún las parejas se den un tiempito de hacer una especie de voto de silencio, mientras en ese silencio se busque reflexionar personalmente. Es lo que la Biblia determina, que se tenga un tiempo de oración separado buscando la dirección de Dios.

Lo otro es buscar ayuda. Nunca es malo buscar asistencia de alguien confiable y que tenga principios bíblicos, no principios humanos, porque eso es otra cosa.

Y haciendo eso y otras cosas que se pueden dar, uno puede ir arreglando esas diferencias que se dan. La cosa es que haya una apertura de puente, donde ese puente sea la comunicación. Usted puede buscar ayuda, y sobretodo Dios es el que va dirigiendo y nosotros nos dejamos dirigir por su influencia.

CARMEN: Si usted tiene problemas, si usted tiene dificultades en su matrimonio empiece mirándose usted y mírele a Dios y pregúntele “¿Dios, qué puedo hacer yo para mejorar esta situación?” Y le aseguro que usted va a encontrar la razón, va a encontrar una respuesta y su matrimonio va a tener esperanza. Y usted después de unos cuantos años va a mirar para atrás y ese resquebrajamiento, ese momento difícil lo va a ver simplemente como un puente en el que usted empezó a crecer, y donde ese matrimonio cogió las bases que necesitaba y que le van a llevar hasta la vejez, hasta que Dios les separe a usted y a sus hijos.

CECILIA: Finalmente, ¿pudiera ser ésta una oportunidad, -este querer separarse, para que levanten los ojos al Dios que tal vez no conocen, y Dios les responda y se manifieste?

CARMEN: ¡Dios en verdad puede utilizar esta situación!

CHEMA: Sí, sí, justamente aquí entra muy bien, aunque tiene un enfoque juvenil, aquí entra muy bien el caso del hijo pródigo. Muchos matrimonios llegan a un límite, y cuando ese límite se da como se dio con el hijo pródigo, cuando el hijo pródigo se vio abandonado sin dinero, sin amigos, tocó suelo, y al tocar suelo, cuando uno toca el suelo, ¿qué es lo que queda? Uno no sigue escarbando para abajo, lo que queda es alzar los ojos a Dios y decirle “¡Señor ayúdame!” ¿Qué es lo que hizo el hijo pródigo? Que comenzó a reflexionar, “¡Metí las patas! ¿Cómo es que he dejado a mi familia? Yo tenía todo allá”. Y en lugar de decir “No, no, no, ya no regreso”, sino hizo lo correcto, se tragó su orgullo y regresó a casa, y cuando regresó a casa todo se normalizó. Regresar a casa significa regresar a Dios para que Él gobierne y dirija la vida.

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De niño sin esperanza a un joven visionario

«No debemos sobresalir o brillar por el simple hecho de actuar con excelencia, sino más bien para que el nombre de Dios sea glorificado».

 

Daniel Njenga Maina

Daniel Njenga Maina es ex patrocinado de Compassion. Njenga, como él prefiere ser llamado, tiene 29 años. Nació en Kenia, a una media hora de la ciudad de Nairobi.

Njenga actualmente estudia una Maestría en estudios Urbanos e Interculturales en el Instituto Bíblico Moody de Chicago. Se graduará en mayo de 2014.

Njenga en el Moody Bible Institute

Njenga en el Moody Bible Institute

Njenga viaja dos veces al mes a través de iglesias en los Estados Unidos en calidad de portavoz de Compassion.

Njenga también realiza su prácticas ministeriales sobre plantación de iglesias en una iglesia local de Chicago y además trabaja medio tiempo en el departamento de Aprendizaje a Distancia de Moody. Es quien coordina las clases modulares de post-grado.

Cuando Njenga retorne a Kenia, planea comenzar una iglesia y al mismo tiempo entrenar pastores y líderes laicos en teología. También está procurando brindar soporte a una escuela de Kenia para la instalación de una biblioteca. Anhela además que este modelo pueda replicarse en otras escuelas en el futuro.

 
Cuéntanos acerca de tu trasfondo y específicamente ¿cómo fue tu vida y el crecer en un ambiente de pobreza?

Bueno, para mí la pobreza comienza con mi madre. Mi mamá tenía 14 años cuando yo nací, entonces era una mujer muy joven. Además ella no había recibido ninguna educación. Mi abuela la echó de la casa. Y entonces, cuando yo tenía 9 años mi madre murió y ¡eso fue muy difícil para mí! Sabes, mi padre nunca estuvo presente. En realidad, nunca supe quien fue mi padre.

Mi mamá tuvo tuberculosis y en ese entonces no pudo tener acceso a atención médica. Esa fue una época muy dura para mí. A los 7 años ni siquiera había podido asistir a la escuela y nosotros vivíamos en una casa de 10 por 10 pies, un espacio muy pequeño. Yo cuidaba de mi hermana que tenía tres años menos que yo. ¡Así que, vivir en esas condiciones era muy complicado!

No había personas con mucho dinero donde yo vivía, pero sí había muchos alcohólicos, y se vendía droga como a unos 100 pies de distancia de mi casa. Entonces, mientras me convertía en un adolescente, había mucha tentación de llegar a involucrarme con las drogas. Y sí, había una pandilla muy famosa. Mucha gente joven decidía entrar a las pandillas como una manera de escapar de la pobreza. Felizmente, yo jamás me involucré con las pandillas o las drogas.

Y nunca fui a la iglesia tampoco, a diferencia de mi abuela que era católica. Yo nunca fui a la iglesia porque tampoco mi mamá lo hacía.

Antes de que mi madre falleciera, ya nos habíamos cambiado a la casa de mi padrastro –el padre de mi hermana. Él se dedicaba a realizar trabajos mecánicos –soldadura a gas. Trabajaba en el campo, en lugares donde reparaban autos. Él sólo se sentaba a esperar que el trabajo llegara. Era una situación muy difícil. Nunca sabíamos cuándo él tendría dinero. Por ejemplo, había veces en que él se iba y nosotros nos quedábamos en casa esperando que él llegue con algo de comer, porque no nos había dejado dinero. Y entonces él regresaba después de caminar como 25 kilómetros… era muy, muy lejos y sólo nos decía “Hoy no tengo dinero para ustedes”. En esos casos lo que hacíamos era beber un poco de agua y pasar la noche con la esperanza de que Dios proveyera para el siguiente día.

 
¿Qué concepto tenían ustedes acerca de Dios en ese momento de sus vidas? ¿Existía Dios para ustedes?

No puedo recordar eso exactamente…a la edad de 7 años. No puedo recordar un claro concepto de Dios, pero cuando tenía 9 años, yo ya había ingresado al programa de Compassion, ahí fue cuando empecé a aprender de Dios y recuerdo que todo eso fue muy raro para mí. Recuerdo que me pedían que cerrara los ojos para orar, pero eso no tenía ningún sentido para mí. (Ríe)

Claro, no veías a nadie ni sentías nada en especial…

¡Exacto! No podía sentir nada. Me refiero a que cubría mis ojos, a medias, tratando de ver lo que sucedía.

¿Cómo fue tu experiencia de llegar a ser parte del Programa de Patrocinio de Compassion? ¿De qué manera empezó a cambiar tu vida?

Bueno, creo que lo mejor que me pasó fue llegar a ser parte de una iglesia y que me presentaran el Evangelio a tan corta edad. Cuando hago una retrospectiva de mi vida veo ese hecho como la mejor inversión que hayan realizado en mí. El sólo concepto de que Dios nos ama era una idea muy extraña para mí. Yo creo que lo que pasa cuando vives en condiciones de pobreza es que el concepto del amor es difuso o no tiene sentido. ¡Entonces el sólo saber que Dios estaba ahí, me dio esperanza! Pero también fue el hecho de tener cubiertas mis necesidades básicas como la comida o la asistencia médica cuando asistía al proyecto. En el proyecto de Compassion me enseñaron cómo lavarme los dientes. Incluso recibí mi primer cepillo de dientes y mi primera pasta ahí, y le he dicho a la gente que casi me trago la pasta de dientes porque ¡era tan dulce! ¡Sabía tan bien! (Ríe) Y además, recibí una cobija y tuve mi propio colchón, un colchón muy cómodo que compartía con mi hermana.

Njenga visita a niños patrocinados por Compassion en Kenia

Njenga visita a niños patrocinados por Compassion en Kenia

No sólo eso, sino que Compassion además pagó mi matrícula cuando empecé a estudiar en la escuela y eso me dio muchas más oportunidades para empezar a soñar con la persona en la que quería convertirme.

Recibí libros de texto, de trabajo e incluso el programa pagó por mis uniformes. Fue así como creció mi autoestima por sobre todas las cosas. Comencé a ver amor en mí mismo. Pero claro, ¡todo esto fue posible gracias a mis patrocinadores!

 
¿Cómo fue que aprendiste este concepto del amor de Dios si no experimentaste un amor real y personal aquí en la tierra?

Sí, crecer fue muy difícil para mí. Mi padre (padrastro) me maltrataba mucho, me pegaba todo el tiempo. Y eso, bueno, fue una lucha para mí. Sabía que Dios me amaba pero cuando me convertí en un adolescente dejé de ir a la iglesia. Continué asistiendo al programa de los sábados en el proyecto de Compassion pero no iba a la iglesia los domingos porque estaba peleando contra esa idea.

Traté de huir tanto como pude, pero mientas más escapaba más vacío me sentía. Y finalmente, puse toda mi esperanza en la fe cristiana. Después de dos años regresé a la iglesia y volví a dedicar mi vida a Cristo. Eso cambió muchas cosas para mí increíblemente. Una de ellas es que yo quería perdonar a mi padre (padrastro) porque me di cuenta de que mi corazón tenía una gran carga y yo no estaba en paz con Dios.

Desde aquel momento, comencé a apreciar y querer más a mi padre (padrastro). Comencé a ver sus esfuerzos para criarnos y a pensar en las luchas que debió haber enfrentado sin una esposa. Y sabes, eso hizo que le apreciara y respetara aún más.

Aunque mi padre (padrastro) nunca pudo proveer para nosotros de la forma como yo hubiera querido, eso nunca me hizo ver a Dios como un dios distante. Para mí el haber sido parte del programa de Compassion fue razón suficiente para saber y comprender que Dios es bueno. Mis necesidades fueron cubiertas y había alguien muy, muy lejos que se preocupaba por mí, y esos simples hechos ya me comunicaban de sobra acerca de la existencia de un Dios que me ama.

 
¿Cómo saliste de la desesperanza a una vida llena de sueños y esperanza?

Sabes, yo nunca había pensado en qué es lo que quiero llegar a ser. Recuerdo que cuando era niño, una vez dije algo acerca de querer ser mecánico porque mi padre era mecánico.

Luego decía que quería ser carpintero porque eso era lo que conocía y solo veía carpinteros a mi alrededor.

Hasta que empecé a leer y aprendí que existen personas a las que les llaman doctores, hay abogados, hay ingenieros. Por mucho tiempo quise convertirme en ingeniero, pero luego cambié a abogado, sabes, porque quería defender los derechos de las personas. Pero al final terminé convirtiéndome en profesor debido al impacto que los maestros habían tenido en mi vida. Ahí fue cuando dejé de soñar para mí mismo y empecé a pensar en tener una visión más amplia y sueños más grandes de cómo usar aquello en lo que me quería convertir para ayudar a otros.

Entonces, no sólo llegué a ser maestro sino que Dios también me llamó a ser pastor. Y yo nunca había pensado en ir al Seminario. Ni siquiera tenía un centavo para pagar mi matrícula. Había hablado con algunas personas y esperaba poder levantar fondos. Pero Compassion, en ese mismo momento, abrió la oportunidad para estudiar en Moody y yo apliqué para la beca de estudios en el Moody Bible Institute en Chicago. Esperé entre 5 o 6 meses…¡era muy competitivo! Estudiantes de 26 países donde Compassion sirve estaban esperando por esta oportunidad. Yo realmente quería venir a Moody y gracias a Dios lo logré. ¡Ha sido una extraordinaria experiencia!

 
Después de esta especial jornada ¿cuáles son tus sueños y planes ahora y cómo te está guiando Dios hacia ellos?

¡Buena pregunta! Mi sueño cuando vine a Moody era regresar a Kenia y empezar a plantar iglesias, pero al mismo tiempo ayudar a aquellos pastores que nunca han tenido el privilegio de ir a un seminario, como lo estoy haciendo yo. Y eso es exactamente lo que quiero hacer. Aún quiero hacer eso, regresar a Nairobi y empezar una iglesia ahí. Pero también quiero crear una red para movilizar recursos en Kenia, y de ser posible fuera de Kenia para equipar las iglesias de mi país de tal manera que puedan cumplir con el llamado de Dios que es continuar con la Gran Comisión en Kenia. Sé que es un gran sueño y hay veces en las que siento que tal vez no puedo hacerlo, sabes, es demasiado grande; pero mientras más veo hacia mi pasado y recuerdo lo que Dios ha hecho en mi vida, pienso “¡Dios sí puede hacerlo!”

Tengo pasión por la educación por todo lo que he visto de ella y las puertas que se abren. La sola oportunidad de ir a la escuela me ha dado el privilegio de conocer a mucha gente e inclusive de venir acá, a Estados Unidos. Tengo un amigo que me donó un terreno para construir un centro de recursos para la comunidad. Ahora yo quiero crear un modelo para Kenia donde podamos tener un centro de recursos en un lugar pero a la vez replicarlo en todo el país. Este centro de recursos es un lugar donde los niños pueden ir a leer un libro, hacer sus tareas y donde chicos graduados del colegio puedan ayudarnos con estos estudiantes y enseñar a otros jóvenes a retribuir a su país y a sus comunidades, lo que ellos ya han recibido.

También espero que este centro de recursos llegue a ser un lugar donde los pastores puedan ir, dentro de sus comunidades, a preparar sus propios sermones y a estudiar más, e incluso llevar a cabo seminarios.

 
¿Cuál es tu principal motivación para lograr estas metas ambiciosas?

Yo creo que todos necesitamos crecer en excelencia y seguir trabajando para desarrollar nuestras habilidades. Siento que necesito, que quiero hacer todas esas cosas, pero que además necesito de alguien que vierta su conocimiento en mí. Creo que ese es un muy buen concepto de que la gente vierta lo que sabe en uno para que luego uno pueda también compartir con otros. ¡Sólo así lograremos una verdadera transformación!

Pero claro, no debemos sobresalir o brillar por el simple hecho de actuar con excelencia, sino más bien para que el nombre de Dios sea glorificado. Y es que si Dios creó todo tan bello, yo pienso que como cristianos tenemos que ejemplificar todo esto. Dios nos dio tantos dones. Así que se trata de que usemos nuestros dones para servir a los demás. Porque la excelencia no se trata solamente de nosotros mismos, se trata de los demás. Luego, la gente va a notar nuestro nivel de excelencia y van a desear alcanzarlo. E incluso van a preguntar… ¿por qué hacemos todo esto? En conclusión, nuestra excelencia deberá mover a la gente a hacer preguntas acerca de nuestra fe.