De niño sin esperanza a un joven visionario

«No debemos sobresalir o brillar por el simple hecho de actuar con excelencia, sino más bien para que el nombre de Dios sea glorificado».

 

Daniel Njenga Maina

Daniel Njenga Maina es ex patrocinado de Compassion. Njenga, como él prefiere ser llamado, tiene 29 años. Nació en Kenia, a una media hora de la ciudad de Nairobi.

Njenga actualmente estudia una Maestría en estudios Urbanos e Interculturales en el Instituto Bíblico Moody de Chicago. Se graduará en mayo de 2014.

Njenga en el Moody Bible Institute

Njenga en el Moody Bible Institute

Njenga viaja dos veces al mes a través de iglesias en los Estados Unidos en calidad de portavoz de Compassion.

Njenga también realiza su prácticas ministeriales sobre plantación de iglesias en una iglesia local de Chicago y además trabaja medio tiempo en el departamento de Aprendizaje a Distancia de Moody. Es quien coordina las clases modulares de post-grado.

Cuando Njenga retorne a Kenia, planea comenzar una iglesia y al mismo tiempo entrenar pastores y líderes laicos en teología. También está procurando brindar soporte a una escuela de Kenia para la instalación de una biblioteca. Anhela además que este modelo pueda replicarse en otras escuelas en el futuro.

 
Cuéntanos acerca de tu trasfondo y específicamente ¿cómo fue tu vida y el crecer en un ambiente de pobreza?

Bueno, para mí la pobreza comienza con mi madre. Mi mamá tenía 14 años cuando yo nací, entonces era una mujer muy joven. Además ella no había recibido ninguna educación. Mi abuela la echó de la casa. Y entonces, cuando yo tenía 9 años mi madre murió y ¡eso fue muy difícil para mí! Sabes, mi padre nunca estuvo presente. En realidad, nunca supe quien fue mi padre.

Mi mamá tuvo tuberculosis y en ese entonces no pudo tener acceso a atención médica. Esa fue una época muy dura para mí. A los 7 años ni siquiera había podido asistir a la escuela y nosotros vivíamos en una casa de 10 por 10 pies, un espacio muy pequeño. Yo cuidaba de mi hermana que tenía tres años menos que yo. ¡Así que, vivir en esas condiciones era muy complicado!

No había personas con mucho dinero donde yo vivía, pero sí había muchos alcohólicos, y se vendía droga como a unos 100 pies de distancia de mi casa. Entonces, mientras me convertía en un adolescente, había mucha tentación de llegar a involucrarme con las drogas. Y sí, había una pandilla muy famosa. Mucha gente joven decidía entrar a las pandillas como una manera de escapar de la pobreza. Felizmente, yo jamás me involucré con las pandillas o las drogas.

Y nunca fui a la iglesia tampoco, a diferencia de mi abuela que era católica. Yo nunca fui a la iglesia porque tampoco mi mamá lo hacía.

Antes de que mi madre falleciera, ya nos habíamos cambiado a la casa de mi padrastro –el padre de mi hermana. Él se dedicaba a realizar trabajos mecánicos –soldadura a gas. Trabajaba en el campo, en lugares donde reparaban autos. Él sólo se sentaba a esperar que el trabajo llegara. Era una situación muy difícil. Nunca sabíamos cuándo él tendría dinero. Por ejemplo, había veces en que él se iba y nosotros nos quedábamos en casa esperando que él llegue con algo de comer, porque no nos había dejado dinero. Y entonces él regresaba después de caminar como 25 kilómetros… era muy, muy lejos y sólo nos decía “Hoy no tengo dinero para ustedes”. En esos casos lo que hacíamos era beber un poco de agua y pasar la noche con la esperanza de que Dios proveyera para el siguiente día.

 
¿Qué concepto tenían ustedes acerca de Dios en ese momento de sus vidas? ¿Existía Dios para ustedes?

No puedo recordar eso exactamente…a la edad de 7 años. No puedo recordar un claro concepto de Dios, pero cuando tenía 9 años, yo ya había ingresado al programa de Compassion, ahí fue cuando empecé a aprender de Dios y recuerdo que todo eso fue muy raro para mí. Recuerdo que me pedían que cerrara los ojos para orar, pero eso no tenía ningún sentido para mí. (Ríe)

Claro, no veías a nadie ni sentías nada en especial…

¡Exacto! No podía sentir nada. Me refiero a que cubría mis ojos, a medias, tratando de ver lo que sucedía.

¿Cómo fue tu experiencia de llegar a ser parte del Programa de Patrocinio de Compassion? ¿De qué manera empezó a cambiar tu vida?

Bueno, creo que lo mejor que me pasó fue llegar a ser parte de una iglesia y que me presentaran el Evangelio a tan corta edad. Cuando hago una retrospectiva de mi vida veo ese hecho como la mejor inversión que hayan realizado en mí. El sólo concepto de que Dios nos ama era una idea muy extraña para mí. Yo creo que lo que pasa cuando vives en condiciones de pobreza es que el concepto del amor es difuso o no tiene sentido. ¡Entonces el sólo saber que Dios estaba ahí, me dio esperanza! Pero también fue el hecho de tener cubiertas mis necesidades básicas como la comida o la asistencia médica cuando asistía al proyecto. En el proyecto de Compassion me enseñaron cómo lavarme los dientes. Incluso recibí mi primer cepillo de dientes y mi primera pasta ahí, y le he dicho a la gente que casi me trago la pasta de dientes porque ¡era tan dulce! ¡Sabía tan bien! (Ríe) Y además, recibí una cobija y tuve mi propio colchón, un colchón muy cómodo que compartía con mi hermana.

Njenga visita a niños patrocinados por Compassion en Kenia

Njenga visita a niños patrocinados por Compassion en Kenia

No sólo eso, sino que Compassion además pagó mi matrícula cuando empecé a estudiar en la escuela y eso me dio muchas más oportunidades para empezar a soñar con la persona en la que quería convertirme.

Recibí libros de texto, de trabajo e incluso el programa pagó por mis uniformes. Fue así como creció mi autoestima por sobre todas las cosas. Comencé a ver amor en mí mismo. Pero claro, ¡todo esto fue posible gracias a mis patrocinadores!

 
¿Cómo fue que aprendiste este concepto del amor de Dios si no experimentaste un amor real y personal aquí en la tierra?

Sí, crecer fue muy difícil para mí. Mi padre (padrastro) me maltrataba mucho, me pegaba todo el tiempo. Y eso, bueno, fue una lucha para mí. Sabía que Dios me amaba pero cuando me convertí en un adolescente dejé de ir a la iglesia. Continué asistiendo al programa de los sábados en el proyecto de Compassion pero no iba a la iglesia los domingos porque estaba peleando contra esa idea.

Traté de huir tanto como pude, pero mientas más escapaba más vacío me sentía. Y finalmente, puse toda mi esperanza en la fe cristiana. Después de dos años regresé a la iglesia y volví a dedicar mi vida a Cristo. Eso cambió muchas cosas para mí increíblemente. Una de ellas es que yo quería perdonar a mi padre (padrastro) porque me di cuenta de que mi corazón tenía una gran carga y yo no estaba en paz con Dios.

Desde aquel momento, comencé a apreciar y querer más a mi padre (padrastro). Comencé a ver sus esfuerzos para criarnos y a pensar en las luchas que debió haber enfrentado sin una esposa. Y sabes, eso hizo que le apreciara y respetara aún más.

Aunque mi padre (padrastro) nunca pudo proveer para nosotros de la forma como yo hubiera querido, eso nunca me hizo ver a Dios como un dios distante. Para mí el haber sido parte del programa de Compassion fue razón suficiente para saber y comprender que Dios es bueno. Mis necesidades fueron cubiertas y había alguien muy, muy lejos que se preocupaba por mí, y esos simples hechos ya me comunicaban de sobra acerca de la existencia de un Dios que me ama.

 
¿Cómo saliste de la desesperanza a una vida llena de sueños y esperanza?

Sabes, yo nunca había pensado en qué es lo que quiero llegar a ser. Recuerdo que cuando era niño, una vez dije algo acerca de querer ser mecánico porque mi padre era mecánico.

Luego decía que quería ser carpintero porque eso era lo que conocía y solo veía carpinteros a mi alrededor.

Hasta que empecé a leer y aprendí que existen personas a las que les llaman doctores, hay abogados, hay ingenieros. Por mucho tiempo quise convertirme en ingeniero, pero luego cambié a abogado, sabes, porque quería defender los derechos de las personas. Pero al final terminé convirtiéndome en profesor debido al impacto que los maestros habían tenido en mi vida. Ahí fue cuando dejé de soñar para mí mismo y empecé a pensar en tener una visión más amplia y sueños más grandes de cómo usar aquello en lo que me quería convertir para ayudar a otros.

Entonces, no sólo llegué a ser maestro sino que Dios también me llamó a ser pastor. Y yo nunca había pensado en ir al Seminario. Ni siquiera tenía un centavo para pagar mi matrícula. Había hablado con algunas personas y esperaba poder levantar fondos. Pero Compassion, en ese mismo momento, abrió la oportunidad para estudiar en Moody y yo apliqué para la beca de estudios en el Moody Bible Institute en Chicago. Esperé entre 5 o 6 meses…¡era muy competitivo! Estudiantes de 26 países donde Compassion sirve estaban esperando por esta oportunidad. Yo realmente quería venir a Moody y gracias a Dios lo logré. ¡Ha sido una extraordinaria experiencia!

 
Después de esta especial jornada ¿cuáles son tus sueños y planes ahora y cómo te está guiando Dios hacia ellos?

¡Buena pregunta! Mi sueño cuando vine a Moody era regresar a Kenia y empezar a plantar iglesias, pero al mismo tiempo ayudar a aquellos pastores que nunca han tenido el privilegio de ir a un seminario, como lo estoy haciendo yo. Y eso es exactamente lo que quiero hacer. Aún quiero hacer eso, regresar a Nairobi y empezar una iglesia ahí. Pero también quiero crear una red para movilizar recursos en Kenia, y de ser posible fuera de Kenia para equipar las iglesias de mi país de tal manera que puedan cumplir con el llamado de Dios que es continuar con la Gran Comisión en Kenia. Sé que es un gran sueño y hay veces en las que siento que tal vez no puedo hacerlo, sabes, es demasiado grande; pero mientras más veo hacia mi pasado y recuerdo lo que Dios ha hecho en mi vida, pienso “¡Dios sí puede hacerlo!”

Tengo pasión por la educación por todo lo que he visto de ella y las puertas que se abren. La sola oportunidad de ir a la escuela me ha dado el privilegio de conocer a mucha gente e inclusive de venir acá, a Estados Unidos. Tengo un amigo que me donó un terreno para construir un centro de recursos para la comunidad. Ahora yo quiero crear un modelo para Kenia donde podamos tener un centro de recursos en un lugar pero a la vez replicarlo en todo el país. Este centro de recursos es un lugar donde los niños pueden ir a leer un libro, hacer sus tareas y donde chicos graduados del colegio puedan ayudarnos con estos estudiantes y enseñar a otros jóvenes a retribuir a su país y a sus comunidades, lo que ellos ya han recibido.

También espero que este centro de recursos llegue a ser un lugar donde los pastores puedan ir, dentro de sus comunidades, a preparar sus propios sermones y a estudiar más, e incluso llevar a cabo seminarios.

 
¿Cuál es tu principal motivación para lograr estas metas ambiciosas?

Yo creo que todos necesitamos crecer en excelencia y seguir trabajando para desarrollar nuestras habilidades. Siento que necesito, que quiero hacer todas esas cosas, pero que además necesito de alguien que vierta su conocimiento en mí. Creo que ese es un muy buen concepto de que la gente vierta lo que sabe en uno para que luego uno pueda también compartir con otros. ¡Sólo así lograremos una verdadera transformación!

Pero claro, no debemos sobresalir o brillar por el simple hecho de actuar con excelencia, sino más bien para que el nombre de Dios sea glorificado. Y es que si Dios creó todo tan bello, yo pienso que como cristianos tenemos que ejemplificar todo esto. Dios nos dio tantos dones. Así que se trata de que usemos nuestros dones para servir a los demás. Porque la excelencia no se trata solamente de nosotros mismos, se trata de los demás. Luego, la gente va a notar nuestro nivel de excelencia y van a desear alcanzarlo. E incluso van a preguntar… ¿por qué hacemos todo esto? En conclusión, nuestra excelencia deberá mover a la gente a hacer preguntas acerca de nuestra fe.

Una defensora apasionada por los niños

«Los niños y niñas viven en un mundo que está quebrantado, no solamente por las realidades de pobreza, abuso e injusticia, sino también por las fallas de los adultos al vivir sus creencias espirituales y valores morales».

Carmen Menchit Wong

Menchit nació en las Filipinas y es actualmente Directora Global de Defensoría de la Niñez de Compassion International.  Sirve además como Asociada Senior para Asuntos Relacionados con la Niñez en Riesgo del Movimiento “Lausanne”.  También sirve en los comités globales de liderazgo del Movimiento Global “Ventana 4/14” y el Foro Global de la Niñez.

Menchit Wong junto a su esposo Rico

Menchit Wong junto a su esposo Rico

Ha sido parte del ministerio de defensoría para los niños desde el 2004, pero recibió el llamado de Dios para trabajar con el ministerio de los niños y adolescentes desde que estaba en la universidad y a través de la vida de un niño que fue rescatado y vivía en un orfanato en Filipinas.
Está muy felizmente casada con Rico, su esposo desde hace 26 años.  El Señor les ha bendecido con tres maravillosos hijos varones que, al igual que nosotros, aman a Dios y le sirven.  Sus nombres son: Eric (25 años), James (24) y Joshua (13)

En términos generales, ¿qué necesita un niño o niña para crecer holísticamente saludable?  ¿Qué deben hacer papá y mamá para contribuir con este objetivo?  ¿Qué pasa cuando uno de los dos no está presente en la vida del niño o de la niña?

Como primera cosa, por favor permítanme explicar un poco acerca de lo que yo creo que es el desarrollo holístico de los niños y niñas.  Voy a poner especial énfasis en el significado de la palabra “holístico” porque tiene un concepto espiritual muy importante.  El término holístico implica que algo es integral, completo, o total.

En Efesios 1:9-10 (NVI), Pablo describe el propósito de Dios para cada uno de nosotros, incluyendo los niños y niñas:

“Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo, para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo: reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra».

Entonces yo creo que un concepto basado en la Biblia del desarrollo holístico de los niños y niñas debe significar la reconciliación de ellos con Cristo y ver su completo desarrollo y su propósito al estar unidos con Cristo.  Es así como un niño o niña que ha experimentado un desarrollo holístico es alguien que ha crecido en todos los aspectos de su vida, de tal manera que el corazón y propósito de Dios para él o ella sean alcanzados, y Cristo sea glorificado en su vida.  Esta realización trae una gran implicación consigo, aún cuando el mundo cubra todas las necesidades materiales, sociales, intelectuales y económicas de un niño o niña, pero si no provee lo necesario para darle una oportunidad de tener un encuentro con Cristo como su Señor y Salvador, entonces el verdadero significado del desarrollo holístico no podrá ser alcanzado.  La otra implicación importante es que únicamente los seguidores de Cristo pueden ser verdaderamente usados por Dios para traer el evangelio de salvación de Cristo y brindarles una vida transformada (una vida “completa”) a los niños y niñas. Así, si los cristianos, o la Iglesia como un todo, olvida o abandona su papel en el desarrollo holístico de los niños y niñas, entonces ellos van a estar “perdidos” en el “mundo” y en el reino de la oscuridad porque sólo aquellos que han experimentado realmente al Señor Jesucristo pueden ser usados por Dios para brindar un desarrollo holístico a los pequeños.

Entonces, cuando planteamos la siguiente pregunta, ¿Qué necesita un niño o niña para crecer holísticamente saludable?  Nuestra respuesta estará siempre incompleta si solamente decimos que lo que un niño o niña necesita son oportunidades para el aprendizaje, recursos materiales y un sistema de soporte social vibrante de relaciones que impulsen su bienestar holístico o su salud.  La primera necesidad de todo niño o niña es conocer a Cristo y poder sentir su amor que salva y vivir bajo su Señorío.  Es Jesucristo quien va a lograr y completar su propósito para la vida de este niño o esta niña, y es quien va a proveer todos los recursos espirituales, sociales, físicos, intelectuales, económicos, las oportunidades y las relaciones que el niño o niña necesita para ser y estar completo en Cristo.  El desarrollo holístico jamás será genuino si no se caracteriza por el Señorío activo y la presencia de Cristo en la vida del niño o niña y en su bienestar.

En el Libro de Deuteronomio, particularmente en el capítulo 6, el Señor claramente establece la importancia y el rol crítico de los padres en moldear y lograr el desarrollo de los niños y niñas.  El Señor dice que la intención de estos mandamientos y preceptos es:

“para que durante toda tu vida tú y tus hijos y tus nietos honren al Señor tu Dios cumpliendo todos los preceptos y mandamientos que te doy, y para que disfrutes de larga vida”. (Deuteronomio 6:2)

Y esto está firmemente reiterado en Salmos 78, donde el salmista declara:

“No las esconderemos de sus descendientes; hablaremos a la generación venidera del poder del Señor, de sus proezas, y de las maravillas que ha realizado… para que los conocieran las generaciones venideras y los hijos que habrían de nacer, que a su vez los enseñarían a sus hijos.  Así ellos pondrían su confianza en Dios y no se olvidarían de sus proezas, sino que cumplirían sus mandamientos”. (Salmos 78:4, 6-7)

Lo que dicen estos versículos es que a los padres les ha sido conferida la sagrada confianza de inculcar obediencia y temor de Dios a sus hijos e hijas como la base sobre la cual ellos podrán disfrutar de una vida larga y feliz, que a su vez radica en el hecho de poder experimentar plenitud y abundancia en todos y cada uno de los aspectos de la vida.  Además estos versículos hacen que nos demos cuenta de que la enseñanza de los padres y el ejemplo de vida tienen gran influencia e impacto de por vida, porque las generaciones venideras llegarán a ser aquello que las generaciones pasadas les enseñaron.  Los padres tienen la sagrada responsabilidad, ante Dios, de cubrir las necesidades de sus hijos e hijas, de amarles, enseñarles y alimentarles con el amor incondicional de Jesucristo, y también de guiarles hacia el conocimiento de salvación de Jesucristo y a llevar una vida de obediencia.  Los padres deben, en primer lugar, servir bajo el Señorío de Cristo porque de otra manera los niños y niñas van a ver que lo que está detrás de sus padres es una fe superficial y una actitud hipócrita que incluso podría llevarles a alejarse del Señor.

Parece ser que los índices de abuso infantil (cualquier forma de abuso infantil) están aumentando más y más todo el tiempo sin importar el contexto social al que pertenecen los niños y niñas.  ¿Por qué cree usted que esto está sucediendo en la época actual: la era de la alta tecnología, la comunicación global y los grandes desarrollos?

A menudo se dice que, comparados con las generaciones anteriores, los niños, niñas y adolescentes de hoy son una generación carente de padres.  Los niños y niñas viven en un mundo que está quebrantado, no solamente por las realidades de pobreza, abuso e injusticia, sino también por las fallas de los adultos al vivir sus creencias espirituales y valores morales.  El materialismo y el hedonismo son los dioses preferidos de esta generación (vivir para el placer y no defender lo que está bien) y son más esclavizantes que otros tipos de fe o religiones falsas.  Podríamos decir que muchos niños, niñas y adolescentes de hoy parecen “muertos vivientes”.  Todos ellos tienen aparatos electrónicos y están enganchados al Internet y a la televisión 24 horas al día, 7 días a la semana.  Estos chicos se aíslan del resto del mundo y no logran construir relaciones sociales sólidas y duraderas.  Son vulnerables a la pornografía, al abuso y a las relaciones instantáneas en Facebook, Twitter y otras redes sociales porque los adultos que están a su alrededor han abandonado su papel sagrado, que es moldear sus vidas de acuerdo con la voluntad de Dios para ellos.  Cuando los padres biológicos se retiran de su papel sagrado, nos corresponde a nosotros, la gente de la Iglesia o de la comunidad de fe, el alimentar y cuidar de los niños, niñas y adolescentes.  No podemos dejar que esta generación sea vendida al reino de las tinieblas. Existen varios ministerios y oportunidades a nuestro alrededor para cuidar de manera holística de esta generación carente de padres.

Como Directora de Defensoría de la Niñez de Compassion International, ¿cuál cree usted que debería ser el rol de un adulto como defensor de la niñez?

Como adultos, lo primero que debemos hacer es saber y apreciar el corazón de Dios y su propósito para los niños y las niñas, y después comprometer al resto del mundo a utilizar este marco bíblico (mentalidades y corazones transformados) para cuidar a los niños y niñas y facilitar su desarrollo holístico.  ¿Cuáles serían algunas de las creencias actuales que deberíamos cambiar?  Primero hay que recordar que Dios mira y ama a los niños y las niñas tal y como son, y valora sus vidas tanto como las de los adultos.  Los niños tienen un valor intrínseco porque ellos han sido creados a la imagen y semejanza de Dios.  Entonces, los adultos no deberían adoptar una orientación regida por el comportamiento y únicamente aceptar a los niños y niñas cuando son buenos y “actúan” de acuerdo con las expectativas de los mayores, y esto es un gran contraste con el valor actual del mundo que es “amar sólo aquello que tiene un alto valor en el mercado”.

Los adultos también deberían brindar ambientes seguros y enriquecedores donde los niños y niñas puedan crecer, estar saludables y aprender.  Incluso si hablamos en voz alta acerca de la defensoría de la niñez y no cubrimos sus necesidades tangibles en términos de un espacio seguro, ambientes protegidos y relaciones enriquecedoras, habríamos fallado como defensores de la niñez.

Finalmente, como defensores de la niñez siempre deberíamos proveer vías para que los niños y las niñas participen activamente en su propio desarrollo, lo que significa proveer muchas oportunidades saludables para que ellos descubran y usen sus talentos, aprendan a escucharlos y den la bienvenida a sus expresiones y pensamientos para celebrar sus logros y, finalmente, podamos protegerles activamente de potenciales abusos o situaciones en las que ellos sean los más vulnerables.

¿Qué necesita hacer la Iglesia para contribuir con el crecimiento saludable de los y las niñas?  ¿Y cómo podría la Iglesia llegar a realizar una labor efectiva de defensoría de la niñez?

Tuve una vision maternal

«Tuve una visión maternal»

Me gustaría reiterar una cita del Dr. Bambang Budijanto, Vicepresidente de la Región de Asia de Compassion International, que dice que la Iglesia (la Ecclesia) es el único instrumento de Dios para llevar a cabo la Gran Comisión.  Él habla del plan A de Dios y que no existe un plan B.  Esto quiere decir que la tarea de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo no puede ser relegado a ninguna otra institución como el gobierno o los otros sectores de la sociedad que no creen en Dios o que no proclaman sus verdades.  Bajo esta misma premisa, la Iglesia no puede relegar a otros su tarea, asignada por Dios, de nutrir a los niños y niñas y defender su crecimiento saludable y el cumplimiento del propósito divino de Dios para sus vidas.

Existen 4Rs (in inglés) que la Iglesia puede usar para recordar el llamado del Señor de ser defensores de la niñez: (REACH, RESCUE, ROOT, RELEASE) Alcanzar, Rescatar, Enraizar y Liberar.  Esto ha sido adoptado por el Movimiento Global “Ventana 4/14”.  Nuestra tarea es alcanzar a todos los niños y niñas para Cristo, rescatarles de las trampas del abuso, la esclavitud moderna, la injusticia y el abandono.  También debemos enseñarles a echar raíces y convertirles en discípulos de la palabra de Dios para una fe duradera; y finalmente, comisionarles para que trabajen en la obra de Dios hoy.  En la actualidad los niños y niñas pueden ser participantes activos en la misión de Dios sin tener que esperar a convertirse en adultos.  La Biblia nos da muchos ejemplos de cómo Dios usa a los niños y niñas para cumplir con su misión.  Algunos de estos ejemplos son: David, Esther, Daniel, José, la niña criada de Naamán y el bondadoso niño sin nombre que compartió su almuerzo con Jesús para alimentar a miles de personas.  Liberar el potencial de niños y niñas es un mensaje muy poderoso de defensoría y es igual de importante que rescatar a estos pequeños del abuso, la injusticia y la violencia.

Finalmente, ¿cuál cree usted que es el potencial de un niño o niña que ha crecido en un ambiente saludable?  ¿Podría él o ella llegar a ser una persona de excelencia que eventualmente contribuiría con la transformación de una comunidad enferma?  De ser así, ¿podría usted compartir con nosotros un breve ejemplo de esto?

Tal como mencioné antes, la Biblia nos da muchos ejemplos de niños a quienes el Señor transformó en personas de excelencia para contribuir con la transformación de sus comunidades.  Me refiero a las historias de David, Daniel, Esther, José y el profeta Samuel.  Todas estas historias hablan de la importancia y el impacto de nutrir a los niños y niñas con la Palabra de Dios, y de que los adultos les sirvan como maestros sabios y ejemplos divinos.

Después de haber servido en el ministerio de Compassion International a los niños, niñas y adolescentes por más de 20 años, he sido testigo, he sido conmovida y también tremendamente bendecida por testimonios muy poderosos de niños y niñas que vinieron de circunstancias terribles pero que ahora sobresalen como líderes en su trabajo y en sus ministerios, después de haber recibido el alimento del amor de Dios y su verdad.  Uno de estos ejemplos es el de una preciosa niña de las Filipinas que creció en un hogar muy pobre con un padre drogadicto.  Ella vivía en un espacio muy estrecho con familiares que todo el tiempo le decían que era fea y que no tenía futuro porque su padre no podía luchar por sus hijos.  Frecuentemente, esta niña tenía miedo de ser abusada o molestada sexualmente, y estas situaciones le llevaron a pensar que era verdad que ella jamás tendría un futuro brillante, hasta el día en que una Iglesia Cristiana le ofreció una beca para asistir a una escuela Cristiana y aprender acerca de Jesucristo, Aquel que le ama y que vino a salvarle.  Sus maestros de escuela, su pastor de la iglesia y su director del proyecto de Compassion hicieron las veces de padres piadosos para esta niña.  Ella fue bendecida después con una beca para la universidad y llegó a ser una de las primeras graduadas de un programa de desarrollo de liderazgo.  Su curso práctico dentro de ese programa fue discipular y proveer entrenamiento para el sustento diario a mujeres jóvenes que habían sido prostitutas.  Ella jamás olvidará a estas jóvenes mujeres que se convirtieron en sus amigas y en su inspiración.  Años después, cuando ella se graduó de la universidad como la mejor alumna de su clase, esta muchacha pasó a ser cofundadora de una empresa social creada para ayudar a niños que habían sido víctimas de tráfico con fines sexuales.  Ella fue levantada de la ciénaga y el lodo de su doloroso pasado gracias a Jesucristo y a través del amor de la Iglesia que le rodeaba.  ¡Hoy en día esta joven sirve de inspiración para la siguiente generación de mujeres jóvenes líderes, y su vida magnifica el nombre de Jesús!

Entrevista exclusiva con el Pastor Bill Hybels

«[La Iglesia] Es la esperanza del mundo cuando está siendo las manos y los pies de Cristo…»

Bill Hybels

Fundador y Pastor Principal de la Iglesia Willow Creek en South Barrington, Illinois, Estados Unidos de

Pastor Bill Hybels (cortesía de IEVI)

Pastor Bill Hybels
(cortesía de IEVI)

Norteamérica. Es también el creador de la Cumbre Global de Liderazgo. El Pastor Hybels es autor de varios libros, especialmente en el tema de liderazgo cristiano.

¿Cómo definiría a un líder de excelencia tanto en el mundo de los negocios como dentro del ámbito cristiano? 

Los líderes tienen que ser grupos de personas en movimiento cuya dirección sea siempre honrar al Señor.   Muchas veces me refiero a los líderes como gente que moviliza a más gente o a ciertas causas de aquí para allá; y ese “allá” es cualquier lugar al cual Dios quiere llevar algo.  Los líderes tienen que ser claramente visionarios. Su misión es construir equipos. Tienen que inspirar y motivar. Tienen que solucionar problemas.  Es así que se requieren varias habilidades para hacer un buen líder, pero la más importante forma de entender lo que un líder hace, es que esta persona toma la causa de un grupo de personas y las moviliza de aquí para allá.

Existen grandes líderes en el mundo, en la política, en la ciencia, en los negocios, etc., pero estas personas no necesariamente viven una fe cristiana.  ¿Qué les diría a estos líderes? 

Desde la postura de mi propia convicción mi deseo es que cada persona del planeta Tierra conozca a Dios de manera personal.  Desearía que cada ser humano pueda vivir la experiencia de sentir el amor de Dios y recibir su guía, pero realmente esto no es un problema porque en realidad yo sé que esto no va a suceder, al menos no mientras yo viva.  Entonces, aunque estas personas no sean cristianas, yo quisiera ayudarles a llegar a ser los mejores líderes que puedan ser.  En otras palabras, tengo que decir que todos ganamos cuando un líder mejora como tal.  Si el director de una escuela (incluso una escuela pública) mejora, toda la gente involucrada con esa escuela va a salir ganando; los maestros, los estudiantes, los padres de familia, es obvio que todos van a ganar. Y si el líder de un equipo deportivo (el entrenador) mejora, entonces los jugadores, las familias de los jugadores y toda la escuela a la que pertenece el equipo, todas estas personas van a salir ganando.  En el caso de un gobierno (sin necesidad de que sea un gobierno cristiano), si el líder mejora, toda la gente va a ganar.  Así que lo que estoy tratando de levantar es el nivel de liderazgo en cualquier posición y en cualquier campo de acción en cualquier parte del mundo.

La iglesia es la esperanza del mundo, pero ¿qué necesitaría hacer la iglesia en estos tiempos para actuar como la verdadera “esperanza del mundo”?

La iglesia es la esperanza del mundo cuando trabaja correctamente.  No puede ser la esperanza del mundo solo cuando aparece o durante los cultos.  Es la esperanza del mundo cuando está siendo las manos y los pies de Cristo en este planeta; cuando está ayudando a la gente que está alejada de Dios a encontrar su fe; cuando está ayudando a aquellos que conocen a Dios a progresar hasta alcanzar todo su potencial espiritual.  Es la esperanza cuando encuentra a personas solitarias y las abraza dentro de una comunidad bíblica.  Es la esperanza cuando los miembros de una congregación comienzan a servir a los pobres y a arreglar lo que está dañado dentro de la sociedad, anulando así al menos una fracción de la injusticia sistemática que nos rodea.  En conclusión, la iglesia debe hacer muchas cosas de manera correcta para que pueda ser realmente vista con credibilidad como la esperanza del mundo.  Y no hay nada como una iglesia que trabaje correctamente y sea de verdad las manos y los pies de Cristo dentro de la comunidad, pues este tipo de iglesias liberan cierto poder, algo sobrenatural que esas comunidades reciben y que no se puede comparar a lo que sea que cualquier otra institución de nuestras sociedades pueda brindar.

¿Qué pasa cuando las luces se apagan?

Hace un par de semanas y por razones propias del trabajo comunicacional que realizo, visité una escuela pública en un sector urbano marginal en una ciudad costera de mi país.

Tuve la oportunidad de compartir brevemente con un grupo de niños y niñas, cerca de 30. Todos ellos amigables, juguetones, con rostros pícaros algunos. Otros con caritas que reflejaban una total inocencia.  Y unos cuantos más no podían ocultar heridas profundas porque sus rostros reflejaban frustración, molestia, tristeza, a pesar de su corta edad. Al terminar nuestro trabajo e interactuar con estos pequeños de modo más informal, decidí preguntarles  –¿Qué celebramos en Navidad? – ¿Adivinan sus respuestas?  Bien, aquí algunas de ellas:

–    “¡Es tiempo de fiesta!”
–    “¡En Navidad viene Santa!”
–    “¡Navidad es felicidad!”
–    “¡Nos dan regalitos!”
–    “¡Es la fiesta de Papá Noel!”

Y ya cuando mi esperanza se agotaba, buscando otro tipo de respuesta, una pequeña niña algo tímida levantó su mano y dijo:  “En Navidad celebramos al ´Niño Dios´”.

Y es que nuestra sociedad casi al término de un año, viste de luces y de adornos costosos. Sale de compras, prepara banquetes, esconde regalos bajo el árbol navideño y a los más pequeños les dice que deben portarse bien para que Santa Claus les traiga sus regalitos de Navidad.

Y aunque vestirse de fiesta, compartir una comida especial entre familia y amigos o compartir una sana celebración, no está mal en absoluto; lo triste es que en esta época particular del año, “todo el mundo se alborota” diría alguien por ahí. El tráfico se congestiona, las tiendas extienden sus horarios de atención al público y aparentemente no logran abastecer a todos, los compromisos sociales aumentan. Y tal parecería que todos en un par de días acumulan todo el estrés de un año, buscando “el mejor regalo” para cada uno de sus compromisos.

Tristemente, estos pequeños de tan sólo 7 años de edad que tuve la oportunidad de conocer hace poco,  son el claro reflejo de nuestra sociedad. Para ellos la Navidad es una época de luces, adornos, regalos, de un cuento fantástico que con suerte puede hacerse realidad en sus vidas.

Sólo uno de treinta parece tener una leve idea del verdadero significado de la Navidad. Uno de treinta parece entender que “el mejor regalo” que se puede dar a nuestros seres queridos e incluso a nosotros mismos es “Jesús”, quien hace más de dos mil años vino a este mundo como un tierno bebé. Sí, Emanuel –Dios con nosotros –  vino con el solo propósito de entregar su vida en sacrificio por la humanidad, por aquellos que reconozcamos en fe, al menos tres cosas importantes:

– Que somos pecadores. Que no hay justo ni aún uno en este mundo.
– Que no podemos hacer absolutamente nada por  nosotros mismos para limpiarnos de nuestro pecado. Ni las mejores obras borrarán el más pequeño o el más oculto de nuestros pecados.
– Que sólo la sangre preciosa de Cristo Jesús derramada en sacrificio en la cruz puede limpiarnos de toda maldad, de todo pecado.

Todo esto si en fe, abrimos nuestro corazón a Jesús, el único Dios verdadero, y lo invitamos que sea el Salvador y Señor de nuestras vidas.

Cuando se apaguen las luces de las celebraciones navideñas y de un nuevo año que comienza; y los corazones llenos de algarabía comiencen a calmarse e incluso a preocuparse por las sobredimensionadas deudas adquiridas en esta época y por reintegrarse al estrés regular de la vida cotidiana, hay una luz que permanecerá encendida por todo el año. Una sola luz que brillará en medio de la oscuridad. Una sola luz que resplandecerá  en medio de las tinieblas del estrés, del sufrimiento, del temor, del cansancio, del odio, de la frustración, de la soledad…una sola luz.  Esa luz ha sido, es y será Jesucristo, quien manifestó de sí mismo:

“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.  (Juan 8:12)

¿Quiere andar en la luz durante este 2014? Le animo a que así lo haga…que escoja andar en la luz. Escoja apagar las luces artificiales de las vanas celebraciones y de las trivialidades; y decida por Jesucristo, la Luz del mundo.  Entregar la dirección de su vida a Jesucristo es la mejor y la más importante decisión.  Cuando decida por Jesucristo, Su luz inundará las tinieblas de su vida y el resplandor del Dios todopoderoso iluminará su caminar a lo largo de este nuevo año.

¡Qué Jesucristo, el Dador de la Vida y la Luz del Mundo, ilumine su vida a lo largo del 2014!

Hacia la Excelencia recomienda el siguiente enlace para que conozca más sobre Jesús, la Luz del Mundo:   http://pazcondios.jesus.net/

 

Entrevista exclusiva con Nick Vujicic

Nick nació en 1982 en Melbourne, Australia, sin brazos ni piernas. Sin ninguna explicación o advertencia médica.

Hoy en día, Nick viaja por todo el mundo, compartiendo su historia con millones de personas, inspirando a diversos grupos desde jóvenes hasta profesionales.

¡Mire esta exclusiva entrevista con Nick!